JAIME ROOS: UN SHOW ANTES DE LA PAUSA
Jaime Roos conoce la ciudad de Buenos Aires como un porteño más. Se mueve con ágil tranquilidad por estas calles, maneja los códigos de los mozos locales y disfruta de las bellezas que puede observar desde esa mesa de bar que tantas veces le sirvió de territorio para imaginar sus canciones, para escuchar historias de otros, para hablar de la vida, de la esperanza, de la muerte, del amor y de ese “paisito” llamado Uruguay.
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El artista uruguayo, con más de quince discos en su haber, autor de canciones como “Brindis por Pierrot”, “Los olímpicos”, “Adiós juventud”, “Que el letrista no se olvide” o “Colombina”, que ahora forman parte del imaginario rioplatense, viene de una intensa seguidilla de recitales, pero no está cansado. Lleva puesto el humor y el entusiasmo de alguien que acaba de descubrir el nuevo sabor de su vida, a los 49 años.
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El músico oriental se reencontrará con Buenos Aires el viernes, para realizar un concierto en el estadio Luna Park con su banda La Doble, que marcará una suerte de despedida luego de 200 conciertos en dos años. La pausa le dará el tiempo necesario para encerrarse a elaborar su nuevo disco con canciones inéditas, algo que no pasa desde “Si me voy antes que vos”, de 1996.
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Tiempo de creación
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“Estoy muy inquieto porque no se puede combinar el oficio de componer con las presentaciones en vivo. Así que por ahí me bajo de los escenarios por dos o cuatro años. La última vez fue entre 1998 y 2001. Ahora, desde que no hago un disco con mis canciones pasaron siete años”, amenaza el músico, que al principio no larga demasiada prenda sobre su futuro trabajo, pero se irá soltando durante la charla.
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“En todo este tiempo fui juntando canciones. Algunas están terminadas, otras por la mitad, otras sin empezar -cuenta el músico.- Este es como un cierre de temporada puesto que dejamos de tocar en vivo en octubre y me lanzo de lleno al proyecto del disco, que no sé cuándo estará. Lo que tengo claro es que hasta que no esté la colección de canciones que yo quiero no empezaré a grabar. No tengo fecha de cierre como ustedes, los periodistas, y tampoco título. Tampoco lo diría. Otras veces, anuncié todo y al final el disco terminó siendo otra cosa. Así que no quiero hacer más ridiculeces en ese sentido”.
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-¿Que te pasó en el medio para que las cosas cambien tanto?
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-En el medio hay una travesía, es como atravesar el mar, pasan cosas y de repente resulta ser diferente a como te lo imaginabas. Un disco es todo un mundo.
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El mundo de Jaime Roos se ha expandido en los últimos años mucho más allá de Durazno y Convención en el barrio Sur, mucho más allá de los tablados de carnaval y mucho más allá del Mercado del Puerto, donde suele caer los sábados para tomarse su copita de medio y medio, con la habitualidad de todo montevideano.
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En todo este tiempo el creador uruguayo logró establecer un particular puente con la Argentina, se dedicó a la faceta de productor artístico con Adriana Varela, compuso bandas de sonido para películas argentinas como “El amateur”, editó un material en vivo, “Concierto aniversario”, grabado en el teatro Solís de Montevideo en 1997, que ahora acaba de aparecer en DVD, (ver recuadro), y un disco con autores montevideanos llamado “Contraseña”, en 2000. “Necesitaba hacer todos estos proyectos. Me saqué el gusto de meterme en esas dimensiones y ahora vuelvo a componer mis temas y mis discos habituales. No habrá ni “Contraseña 2″, ni un nuevo disco en vivo”, aclara.
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-¿Estás viviendo un reencuentro feliz con tu oficio de compositor o es una vuelta más bien tortuosa?
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-Para mí componer siempre ha sido una terapia. Nunca me dejé presionar por la gente, con respecto a mis tiempos, ni por la prensa, ni por las compañías… yo no estoy obligado a hacer nada. Si quiero no hago nunca más un disco. Ya hice ciento y pico de canciones, que escuchen eso. Pero en realidad lo hago porque lo necesito.
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-¿En qué momento te das cuenta de que una canción está lista para ser parte de ese seleccionado que forma un disco?
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-Hay como un signo que te lo dice. El tema es cuando lo vas a grabar y que esa versión tuya no arruine el brillo de una composición. Cuando terminás una canción está todo sonando muy lindo en la cabeza, pero que quede así en la realidad, eso es lo difícil. Cuando escribí “Brindis por Pierrot” necesité 22 meses, casi dos años y siempre le estaba faltando algo. Pero cuando ya estaba bien, sabía que tenía algo fuerte. Me daba cuenta de que estaba escribiendo una canción buena y en el mes número 22 cerré la cortina. La grabé enseguida, me quemaba las manos.
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-Era la época en que habías asimilado toda una cultura del mostrador.
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-Es cierto, fue una época de boliches. Justo ayer me recordaba un amigo que por esa época yo tenía una campera negra de cuero que me la tuve que sacar porque se caía a pedazos. Ahí me di cuenta de que el codo del brazo derecho estaba totalmente gastado, casi transparente. Como soy zurdo, el vaso lo levanto con la izquierda y el codo que apoyaba en el mostrador era el de la derecha. Así que imaginate todo lo que anduve. Fue todo un período a mediados de los ochenta después de haber vivido mi vida de boliche en Europa, donde conocí el mundo de los bares y los cabarets, menos en Uruguay. Así que cuando volví tenía esa deuda, porque cuando me había ido de mi país tenía 25 años y no tomaba ni vino.
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– Esas vivencias en los bares te dieron materia prima por muchos años .
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-Es verdad. Me atraía, y de vez en cuando me vuelvo a arrimar al mostrador. Es algo que no se pierde, como andar en bicicleta, nunca se olvida. Pero hace tiempo me alejé a nivel cotidiano de aquello. Sin embargo, en ese momento yo venía escribiendo en los mostradores de Amsterdam o de París. En el fondo se discute de lo mismo en todos lados: la angustia, la soledad, la muerte, el amor y las euforias. Por otro lado, después de estar diez años de Europa, volver a Montevideo fue un reencuentro con la tradición de la murga, el fútbol, el mostrador, la noche y la bohemia. Todo eso me dio muchas canciones y de esa época es “Brindis por Pierrot” que es el himno al mostrador.
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-¿Y ahora en esta época de dónde surgirán los nuevos himnos?
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-Es otra etapa. Creo que mi próximo trabajo será un disco de más reflexión sobre las cosas vividas. No sobre micromundos, como el mostrador o la murga, sino algo más general. Conclusiones de la vida. Tengo más años, pasan cosas, se siente diferente y si uno es sincero va a decir cosas distintas. No me gustaría en este momento hacer el tipo de canciones que escribí cuando tenía 25 años. Si pienso cuánto sufrí cuando tenía 20. ¡Por favor! Era una época de angustias. Ahora tengo unos cuantos años, pero me siento muy bien con mi edad y espero poder disfrutar de mucho más todavía.
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