JAVA: YA SON 5.400 LOS MUERTOS Y LLEGA AYUDA
La cifra de muertos llegó ayer a 5.427, según informó el gobierno provincial en Yogyakarta, la localidad más cercana al epicentro del sismo de 6,2 grados en la escala de Richter que derribó miles de casas el sábado a la mañana. Pero el balance seguía aumentando a medida que se encontraban más cuerpos bajo las ruinas. Además, hay unos 20.000 heridos y los hospitales de la región afectada seguían desbordados.
Según estimaciones de la Cruz Roja, el sismo dejó a cerca de 200.000 personas sin hogar, y la mayoría está desde el sábado en chozas improvisadas cerca de sus viejas casas o en refugios construidos en arrozales, y debieron soportar las fuertes lluvias que cayeron desde el domingo. En Yogyakarta y en la vecina Bantul, el sismo destruyó al menos 35.000 casas y edificios, según estimaciones oficiales.
En tanto, la reapertura del aeropuerto de Yogyakarta facilitó ayer la llegada de aviones con alimentos, medicamentos y carpas para para los sobrevivientes, enviados por organizaciones internacionales y distintos países de Europa y Asia, además de Estados Unidos.
Pero las autoridades reconocieron que la llegada de la ayuda y las tareas de rescate se complicaron en algunas de las poblaciones afectadas, por la falta de medios de transporte y personal. A algunas aldeas destruidas por el sismo sólo es posible acceder a pie, y todavía faltaba agua potable en varias localidades.
De todos modos, esta vez la ayuda llegará “más rápidamente” que tras el tsunami que barrió con decenas de localidades y mató a más de 200.000 en Indonesia y otros países del sudeste asiático en diciembre de 2004, según afirmó el coordinador de ayuda de emergencia de la ONU, Jan Egeland. “Será más fácil porque Java no está tan lejos como Aceh”, la región indonesia más azotada aquella vez, dijo a CNN.
Al mismo tiempo, para complicar aún más el escenario, el volcán Merapi, a unos 70 kilómetros del epicentro del sismo, dio signos ayer de creciente actividad y generó temor en los miles de personas que han pasado ya tres noches a la intemperie.
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