JOAQUÍN: “ALERTAS POR EL SALADO, PERO SIN PREOCUPAR A LA POBLACIÓN”
El ministro de Asuntos Hídricos, Alberto Joaquín, reiteró ayer el concepto que acuñó ni bien asumió y que, según sostuvo, marca los ejes de la gestión.
En diálogo con El Litoral, el funcionario aseguró que se están monitoreando de manera permanente todas las cuencas de la provincia, y en particular, la de los ríos Salado y Paraná.
Joaquín se refirió al tema a propósito de las opiniones del especialista Eduardo Sierra que publicara el domingo El Litoral, quien recomendó estar atentos al comportamiento del río Salado. “Sugerirnos eso, después de los hechos acontecidos en Santa Fe y de la experiencia acumulada, no deja de ser una ingenuidad, más allá de las buenas intenciones que pueda tener quien lo dice. Tomamos los datos de este especialista pero no nos agrega absolutamente nada a todo lo que nosotros manejamos y al sistema de evaluación que tenemos de todas las cuencas que van a ser completos en fecha muy pronta”, dijo Joaquín.
En ese contexto, el ministro anticipó que dentro de 45 días, aproximadamente, se estará licitando el sistema de alerta del río Salado que permitirá, una vez concluido, tener datos muchos más precisos para la evaluación.
“De todos modos -aclaró-, nuestra filosofía es siempre la misma: llevar tranquilidad a la población pero a su vez estar alertas; es decir, que no ocurran hechos que sorprendan luego a la gente no sólo de Santa Fe, sino de toda la provincia”.
Las explicaciones
Por su parte, el subsecretario de Gestión y Planificación del Ministerio, Ing. Gustavo Villauría, consideró que no es acertado decir que el fenómeno de El Niño está muy vigente. Según sostuvo, los datos del Servicio Nacional de Alerta de la Cuenca del Plata indican que los pronósticos hablan de “un Niño débil o prácticamente neutro casi sin efectos”.
A su vez, consideró que no debe temerse por una saturación de la cuenca del Salado. “Hubo un descenso muy importante de los niveles freáticos, por lo que las perforaciones de gran parte de la cuenca se han quedado sin agua como consecuencia de la sequía”. Dentro de ese marco, recordó que en estos días, la provincia asiste mediante camiones con agua a varias localidades del norte provincial, en la cuenca alta, porque los niveles freáticos han descendido un metro por debajo de lo normal, y las perforaciones se han salinizado.
“Ese descenso es capacidad de almacenamiento que tiene la cuenca”, sostuvo el funcionario. Asimismo, aseguró que es “muy rápida la respuesta en el sistema de descarga en la zona de la cuenca inmediata (departamentos San Cristóbal, Castellanos) y hay una baja capacidad de almacenamiento como consecuencia de todas las canalizaciones que se hicieron y que no permiten que en las zonas rurales el nivel freático ascienda por encima de lo normal”.
El funcionario subrayó que el río Salado está en los niveles más bajos. “En Recreo, por ejemplo, lo tuvimos mucho tiempo en el nivel cero del hidrómetro, y en San Justo descendió muy por debajo de los valores normales”, ejemplificó.
Otra versión
Por todo lo expuesto, Villauría consideró que los análisis del ingeniero agrónomo Sierra parten de una base inexacta. “No es cierto que la cuenca esté saturada y ante cualquier lluvia haya problemas. Por otra parte, lo que ha precipitado en el último período es por debajo de los valores históricos y cuando esto es así, hay descenso y no ascenso de los niveles freáticos. Además, relativizó el pronóstico respecto de un Niño activo, cuando muchos hablan, incluso, de La Niña, que implicaría eventual sequía.
“De todas maneras, no hay una relación unívoca entre Niño e inundación, y Niña y sequía. El fenómeno en general habla de un aumento o disminución de la temperatura media del océano Pacífico. Pero no es un preciso que si la temperatura del mar baja hay sequía, y si aumenta hay inundación”.
El tema no es sencillo, aclaró, porque hay muchos otros factores que inciden. “Si sacamos un monte y ponemos soja, la cosa cambia radicalmente porque cambia la refracción que hace la luz y porque un bosque nativo puede absorber hasta 2500 milímetros al año y una soja absorbe entre 500 y 700 mm. Esa diferencia escurre y es cierto el efecto, pero las lluvias convectivas y estos frentes que vienen desde el sur se han producido siempre y son propios del verano”.
El funcionario consideró que estar siempre atentos significa evaluar los frentes de tormenta, y saber qué capacidad de almacenamiento tiene el sistema para el escurrimiento. “Trabajamos en lo inmediato, en lo mediato y en el largo plazo según las perspectivas de alertas que estamos teniendo. La situación es absolutamente normal”, sentenció.
Estiaje
“La situación hoy es muy clara e indica que el río Salado está en uno de los períodos de estiaje o de bajante más importante de toda la historia”, dijo Gustavo Villauría. “Y si hablamos en el largo plazo -completó-, pronósticos serios como de organismos que dependen de Naciones Unidas, indican períodos de sequías para los próximos años, con una proyección de que, en Sudamérica, aumentarían de 170 a 320 millones las hectáreas con déficit de lluvias”.
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