JOAQUÍN SABINA SOBRE LA MUERTE DE CASTELO: "¡QUE MUERA LA MUERTE CARAJO!"
Conocida la noticia, y notoriamente entristecido, Sabina conversó telefónicamente, desde su casa, en Madrid, con Magdalena Ruiz Guiñazú para Radio Mitre; en la charla también participó (también por teléfono) el periodista Jorge Lanata.
“Yo tengo enemigos, tú tienes enemigos (por Lanata), pero él no tenía enemigos. Este cabrón de pelo blanco era querido por todos”, dijo Sabina que también se refirió a su amigo con poesía, dolor y bronca: “Era un dandy crepuscular, de una prestancia, un maravilloso (…) ¡que muera la muerte!, carajo”.
Refiriéndose a su estado de salud y a la enfermedad, el español señaló: “Imagino que su mujer tenía mayor información que yo. Estaba desolada cuando hablé con ella”. Sabina fue elocuente en sus palabras y se le quebraba la voz una y otra vez: “No puedo conformarme que se haya muerto un tipo como Adolfo”.
Magdalena le informó que estaban pasando su música por la radio, que era la música que Adolfo adoraba. “Yo no quiero que nuestra música sea la música de un funeral. ¡Quiero que vayamos a un puticlub a tomarnos unas copas!”, dijo, y dio cuenta del cariño que sentía por Castelo de un modo que los describe –a ellos y a su relación- de cuerpo entero: “Estuve a punto de hacerme homosexual, pero ¿sabes por qué no lo hice?, porque él no quiso” Sobre el cierre, Joaquín aprovechó el cruce con Lanata y quiso hacerle una pregunta: “Dime, Jorge, ¿por qué los hijos de puta son longevos y los decentes no? ¿eh? ¡¿Dime?!
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