JOHN MALKOVICH: "EN MARZO O ABRIL IRÉ A VER A ERNESTO SÁBATO"
A John Malkovich no se lo puede llamar por teléfono, pero sí se puede hablar telefónicamente con él. Lo cual marca un grado de distinción: él llamará a Buenos Aires, desde su casa en la campiña francesa, interesado en hablar de Sendero de sangre, como aquí se ha titulado su opera prima como director The Dancer Upstairs (El/La bailarín/a del piso de arriba), y conocida en España como Pasos de baile. Pero sin la presión o las intromisiones de un agente de prensa o promotora del filme, como puede suceder en una entrevista one on one, cara a cara con el personaje, Malkovich (49 años, nacido John Gavin Malkovich un 9 de diciembre en Illinois) habla de lo que se le pregunte.
Bueno. Pero para hablar, o mejor, escuchar a Malkovich, hay que armarse de paciencia. Mucha paciencia.
No debe haber sobre la Tierra un hombre de hablar tannnn pausado, que se tome tannnnnnto tiempo para responder una pregunta. Por más sencilla que sea, Malkovich hace profundos silencios, tan largos que la grabadora, de ésas que al no registrar sonido, automáticamente se detienen, hará stop cada dos por tres.
“Tengo una casa aquí, y también paso mucho tiempo en Portugal, que me gusta mucho”, dice. ¿En qué parte de Francia? “En Provence.”
-No sé si sabe que Juan Diego Botto es argentino.
-Sí, sí, lo sé.
-¿Por qué lo incluyó en el elenco? ¿Lo había visto en Martín (Hache), o en alguna otra película?
-No, nunca vi a Diego en otra película. Lo incluí en el casting hace unos cinco años, cuando era muy pero muy joven. Me pareció que Diego era muy pero muy bueno a partir de algo que leí. Después, el filme fue cancelado y demorado… etcétera. Pero Juan Diego todavía quería trabajar en el proyecto, y yo también quería que figurara, así que lo hicimos.
-¿Y lo mismo pasó con Javier Bardem?
-Sí, sí.
-En su propia experiencia, hablando de directores, ¿con cuál volvería a trabajar sin leer el guión?
-Bueno, yo trabajé mucho con Manoel de Oliveira, y no siempre tenía guiones. Es curioso. Obviamente, si uno quiere ser serio con la carrera personal, y con las cosas que hace, hace solamente los guiones que le parecen brillantes. Pero no se puede hacer en el cine. No funciona así en realidad. Así que en un momento dado hay que confiar en la gente y hacer lo mejor que uno puede, y confiar de que habrá algo interesante que decir. Hay que transmitirlo también de forma convincente.
-En su carrera, ¿me podría decir cuál es el personaje que le resultó más agradable?
-Me gustó mucho hacer La sombra del vampiro. No diría que Relaciones peligrosas fue la experiencia más agradable que viví, pero es un gran personaje, por cierto, y una gran película. Una película fantástica.
Tan fantástica como que Malkovich vivió un romance con su coprotagonista en el filme de Stephen Frears, Michelle Pfeiffer, a quien enamoraba en la ficción. Hoy, tras su divorcio con la actriz Glenne Headley, con quien trabajó en Eleni y Haciendo al hombre perfecto, está casado con la italiana Nicoletta Peyran, segunda asistente de dirección de Bertolucci en Refugio para el amor, con quien tiene dos hijos.
-Hablaba de La Sombra del Vampiro. ¿Cómo se preparó para ser Murnau en el cine?
-Vi películas y leí mucho sobre él. Pero curiosamente cuando yo tenía 15 años leí sobre él en una novela norteamericana escrita por Jim Sheppard… Que se llamaba Vampire in Love o Nosferatu in Love, creo. Un libro hermoso, en verdad. Un libro de ficción. Pero también leí otro libro, ¿cómo era?, no me acuerdo. Creo que…
Si ya es difícil mantener el orden, la calma entre tantos silencios, cuando Malkovich comience a recordar en voz alta títulos y más títulos, la grabadora no dejará de detenerse. Dicen que dibujar circulitos en un papel relaja los nervios. Hay tiempo para hacer el intento.
-¿Una autobiografía sobre Murnau?
-Sí, sí. Y también leí sobre este personaje inglés… Todos sus libros sobre vampiros…
-Me pregunto cuánto le preocupa la historia latinoamericana, o los procesos actuales. Pienso en la novela de Sabato (ver Un Libro Hermoso…), más Sendero de sangre…
-Bueno, no diría que hay una preferencia, en especial, pero diría que Latinoamérica tuvo una historia bastante poco imaginativa y bastante desprovista de acontecimientos notables, pero aun así parece estar llena de narradores fantásticos. Yo no soy ningún experto en historia latinoamericana, pero en el cine uno tiende a buscar buenas historias que estén bien contadas. Y Latinoamérica es parte de las Américas. Lo que se escribió allá es algo que siempre me interesó. Porque hay muy buenos escritores allí.
-Además de Sabato, ¿hay algún otro escritor de Latinoamérica que le guste?
-Bueno, a uno no puede dejar de gustarle (Gabriel García) Márquez, que escribió tantos libros hermosos, desde El otoño del Patriarca hasta Cien años de soledad, o Noticia de un secuestro. Son historias tan fantásticas y tan bien contadas.
La hoja con los garabatos comienza a llenarse.
-Malkovich, ¿a usted le gusta también escribir o leer poesía, o pintar tal vez?
-Dibujo, pero no pinto. Me gusta la poesía pero no soy un entendido en el tema. Así que diría que no es un campo en el que tenga un gran interés.
-¿Prefiere trabajar en el teatro? ¿Cuándo planea volver a los escenarios? ¿En Chicago, tal vez?
-Me gusta mucho el teatro y trabajé en el teatro durante muchos, muchos años. En líneas generales, sí, si tengo que optar entre ir al cine o ir al teatro, probablemente elija el teatro. Pero si tengo que optar entre ir a una fiesta o leer un libro, prefiero leer un libro.
-¿Va a ir al Festival de Venecia con Un Filme Falado, de Manoel de Oliveira?
-No lo creo, porque voy a estar trabajando. Se supone que debo estar filmando en Inglaterra, algo sobre lo que hay algunas dudas por ahora, pero vamos a ver. Se llama Colour Me Kubrick.
-¿De ¿Quieres ser John Malkovich? a ¿Quieres ser Stanley Kubrick?? “Se trata de un inglés que viaja por Inglaterra simulando ser Kubrick durante algunos años. Hace algunos años (recalca, tras largos segundos). Y se supone que tenemos que comenzar con eso a mediados de setiembre… Pero tengo que llamar a Paulo Branco, el productor, porque no voy a poder ir, ya que tengo que llevar a mis hijos al colegio y todo eso, y no voy a poder…”
-¿Y también va a filmar The Libertine, con Johnny Depp y Samantha Morton?
-Ah, supuestamente. Vamos a ver. La ficción y la realidad son difíciles de separar, a veces, en el cine. Ese es el plan, pero vamos a ver cuándo está libre Johnny y demás.
-Es posible que le resulte aburrido hablar sobre el tema, pero ¿por qué aceptó hacer ¿Quieres Ser…?
-Bueno, acepté hacer esa película porque me pareció un guión muy divertido. Y me gusta lo que tiene para decir, sobre la naturaleza de las celebridades. Me pareció un guión divertido y evocativo.
-¿Tiene amigos entre los directores con los que trabaja?
-Sí, claro.
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