JORNADA SANGRIENTA EN BAGDAD: 65 MUERTOS
La violencia entre las distintas ramas del islam alcanzó ayer niveles sin precedentes y dejó al menos 65 muertos y decenas de heridos en Irak. La escalada sangrienta comenzó con la masacre a sangre fría de al menos 42 sunnitas, y continuó con un doble atentado contra una mezquita de la mayoría shiíta en Bagdad, donde murieron otras 25 personas.
A la mañana, un grupo de encapuchados armados, vestidos de civil, entraron en el barrio sunnita Al Jihad, en el oeste de Bagdad, establecieron falsos cordones policiales, detuvieron vehículos, capturaron a peatones, irrumpieron en las casas y asesinaron a al menos 42 personas, según testigos. Además, hombres armados dispararon a mansalva en las calles.
Fue una de las masacres más graves contra la minoría sunnita en Irak en los últimos tiempos. Los atacantes eligieron a sus víctimas según los nombres de sus documentos de identidad, que en la mayoría de los casos revela si la persona es sunnita o shiíta, los dos principales grupos religiosos en el país del Golfo Pérsico, enfrentados en una feroz lucha por el poder desde la caída del ex dictador sunnita Saddam Hussein.
Un comerciante shiíta dijo que vio a hombres armados que sacaron a cuatro personas de un auto, les taparon los ojos y las obligaron a permanecer de pie mientras secuestraban a otras cinco de una camioneta. “Después los pistoleros llevaron a las nueve personas a unos pocos metros más allá del mercado y les dispararon”, contó Saad Jawad al-Azzawi.
Se cree que el ataque fue una venganza por un atentado contra una mezquita shiíta el sábado, en el que murieron tres personas. Desde el ataque de extremistas sunnitas contra un santuario shiíta en Samarra, en febrero, se ha desatado en Irak una guerra civil entre ambas ramas del islam.
Pocas horas más tarde, al menos 25 personas murieron y 59 resultaron heridas en un doble atentado con coche bomba cerca de un lugar de oración shiíta en el barrio de Kasra, en Bagdad.
En un comunicado, el presidente iraquí, el kurdo Jalal Talabani, pidió moderación. “Hoy estamos al borde de un abismo al que no queremos que caigan los iraquíes: el del asesinato en base a la identidad y la masacre de inocentes sin razón”, subrayó.
El clérigo radical shiíta Muqtada al Sadr, cuyas milicias son señaladas como posibles autores de estos hechos, pidió una reunión extraordinaria del Parlamento y un encuentro de urgencia de los responsables políticos “para hacer cesar la efusión de sangre de los iraquíes y evitar una guerra civil”.
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