Joven torturado y abusado en la Seccional Décima
Susana Rodríguez, madre del infortunado joven, llamado Lucas Visconti, denunció por primera vez el hecho hace 5 días, ante los abogados de la Secretaría de Derechos Humanos y este lunes la ratificó, palabra por palabra, ante los agentes de la Dirección de Asuntos Internos.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir Notife.com, la madre del joven de 29 años (que sufre un leve retraso mental y además tiene problemas de adicciones) se enteró que Lucas estaba detenido en la Seccional Décima el 2 de mayo, a través de un muchacho que fue demorado por averiguación de antecedentes (una figura que no debería aplicarse tras el fallo “Bullacio”, por el cual Argentina fue sancionada internacionalmente) y que le informó que había compartido estadía en la comisaría con su hijo. “Su hijo esta todo golpeado, lleno de moretones y con fuertes golpes en la cabeza”, informó la fuente que advirtió el hecho a Susana. La mamá le pidió el domingo 3 de mayo a su hija que le acerque ropa limpia a su hermano. No pudo verlo, no le dijeron por qué estaba detenido ni nada de información esencial, pero igualmente dejó la bolsa con las prendas.
Rodríguez, le contó a Notife que “mi hijo fue detenido en la zona de la Seccional Décima, por calle Estanislao Zeballos, entre Juan Díaz de Solís y Lamadrid. Me entero que fue ‘levantado’ por agentes de la zona, no sé si del Comando o de la misma Seccional. Lucas tiene antecedentes, no graves, pero lo peor es que tiene un retraso mental y encima toma ansiolíticos con alcohol y la mezcla lo vuelve otra persona. Ya había estado detenido varias veces, dos o tres días y después lo largaban, pero nunca me imaginé que le iban a hacer lo que le estoy contando ahora”
-¿Por qué lo detuvieron?
-Él me contó que el 1 de mayo a la noche venía caminando por Lamadrid y, al llegar a Zeballos, ve que hay varios patrulleros en esa zona, porque aparentemente había un allanamiento o algo similar. Vió que una de las camionetas de la policía estaba abierta de par en par, y como venía bajo los efectos de los ansiolíticos y el alcohol, venía como perdido y quiso robarse el radio, como una joda. Una persona ve eso y lo denuncia a la policía, él deja eso ahí y se vuelve caminando para tomarse un colectivo y volverse a casa, donde vive conmigo y mi marido. Pero en el camino lo detienen los policías, y lo llevan a la (Seccional) Décima.
La madre del muchacho se enteró de todas estas circunstancias de la detención varias horas después. El martes de la semana pasada otro llamado telefónico le informó a Susana que Lucas estaba en la Seccional Cuarta. Le pasó el siguiente mensaje: “dice Lucas que le busques un abogado y un médico porque está todo golpeado, con cortes en la cabeza”. Susana fue hasta la seccional y habló con el Comisario a cargo, Tomás Pascua, que le informó que Lucas no estaba porque había sido trasladado a Tribunales para ser indagado por el juez de instrucción de la Sexta Nominación (Carlos Ferrero). El jefe policial no supo informarle a la mujer los motivos de la declaración, pero le adelantó que pidió a la Alcaidía un médico para que lo revise. “Como en los Tribunales había mucha cola, me fui hasta la Secretaría de Derechos Humanos y ahí hice una declaración”.
La madre del joven pudo calmar la ansiedad de la búsqueda con otro incordio. Cuando al fin pudo ver a su hijo el 8 de mayo pasado –en la Cuarta- se dio cuenta de las lamentables condiciones de salud en las que había sido privado de la libertad en las seccionales policiales. En esa oportunidad, Lucas le contó que en la comisaría Décima le habían pegado salvajemente entre 7 u 8 oficiales y que se alternaban entre ellos para pegarle, Algunos, incluso, se bajaban del patrullero a tal efecto. La madre contó ante los abogados de la Secretaría de Derechos Humanos que “(en la seccional Décima) lo tiraron al piso, le pisaron la cabeza y lo patearon para romperle las costillas. Querían que se haga cargo de un cuchillo para imputarle un robo calificado. Le rompieron una muela, le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza (…) en la comisaría le alcanzaron un balde con agua y lavandina y le dieron una bruja para que limpiara su propia sangre, luego lo pasaron a una celda donde no le dejaban descansar”, dijo Susana, que vive en un plan Fonavi del barrio Los Troncos, en la zona norte de la ciudad.
Como si se tratara de un glosario de apremios respetado a pie juntillas, los policías –siempre de acuerdo al relato de la madre – le tiraron lavandina en el piso y lo desnudaron para obligarlo a no sentarse, para apremiarlo mediante el ardor que provoca el líquido, sobre todo si el cuerpo está herido. Susana Rodríguez denunció también que su hijo fue violado en la seccional Décima por personal de esa dependencia. Lucas notó el martes pasado una dilatación anal y le dijo a la madre el sábado que creía que lo habían desflorado. La madre del joven comentó cuando hizo la denuncia que “mi hijo es enfermo mental, tiene una deformación del encéfalo y por eso tiene que tomar medicamentos de por vida (…) el sábado lo llevaron al Hospital Cullen para curarlo y el médico me dijo que cómo habían esperado tanto tiempo ya que la herida de la cabeza es profunda y merecían varios puntos de sutura”.
Este martes, en horas de la mañana, la Secretaría de Derechos Humanos hizo la denuncia del hecho ante la Fiscalía en turno y notificó al juez Carlos Ferrero con todos los escritos presentado por la mamá de Lucas ante el organismo estatal.
Un chico con problemas
Lucas Visconti es conocido por casi todos los policías de la ciudad. Saben que tiene un retraso. La madre, Susana, agrega que “tengo todos los estudios que lo demuestran”. En el 2007, lo operaron en la mandíbula porque tuvo un accidente muy grande en moto. “También, por un hecho delictivo –aporta la mamá- se pegó contra un container. Se rompió el brazo, el antebrazo y la mandíbula del lado izquierdo, donde además perdió la audición”. Lucas pasó una temporada en Las Flores pero nunca fue atendido por su problema siquiátrica. “La policía le pega porque él se ríe, pero por su propio retraso, él es un discapacitado, eso es lo que no entienden”, dijo.
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