JUAN ALEMANN: "HAY QUE TENER ESTÓMAGO PARA HACERSE CARGO DEL HIJO DE UN GUERRILLERO"
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, acusó al economista Juan Alemann de hacer “apología del delito y justificar el genocidio”.
Carlotto salió así al cruce de declaraciones formuladas por Alemann a la revista Veintitrés, en la cual manifestó que la historia de los desaparecidos la “inventó un periodista”, asegurando que “las cifras reales son 8.000”, y no 30 mil.
“Esto que dijo es una apología del delito, una justificación del genocidio y además es partícipe de esa acción. Creo que la Justicia tendría que actuar rápidamente porque si da cifras y hace semejantes comentarios no solamente sabe, sino que también debe saber dónde están los chicos robados”, expresó Carlotto, en referencia a Alemann.
Alemann señaló, además, según publicó el semanario, que muchos desaparecidos estaban vivos, como la jueza Carmen Argibay, que figura en la lista de desaparecidos y está en la Corte Suprema”.
En esa nota, el economista dijo que “hubo 200 y pico de mujeres que tuvieron hijos en cautiverio y que después las liquidaron”.
“De esos, unos 200 los entregaron a los jueces y quedaron menos de 30 casos que los distribuyeron entre familias y militares. Eran chicos que sobraban porque estos guerrilleros constituían parejas y mientras peleaban, tenían hijos”, reveló Alemann.
Asimismo, agregó que: “Era una irresponsabilidad, pero no hubo robo de chicos. Hay que tener estómago para hacerse cargo del hijo de un guerrillero”.
Al ser consultada por ese tema, Carlotto señaló que “está más que probado en la Justicia que hubo un plan sistemático de robo de bebés”.
“Creo que la Justicia debe convocarlo para que declare y ver su participación y que explique las cifras que dijo ante la Justicia. Además, él ha sido partícipe en la parte económica (durante la última dictadura militar) y parece que la Justicia se ha olvidado que él es responsable del comienzo de todo lo que estamos sufriendo en relación a la pobreza en el país”, sentenció.
Por otra parte, en la nota concedida a la revista porteña, Alemann manifestó que “en la ESMA fue en el único lugar donde se torturaba por placer”, y dijo que “en otros lados sólo se torturaba para sacar información y luego los mataban como en cualquier guerra”.
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