Juan Mónaco: “Estoy disfrutando de mi soltería”
De no ser por el talento que demostró con apenas 12 años mientras disputaba el Mundial Juvenil de Tenis vistiendo la camiseta nacional, Juan Mónaco (26) estaría rodeado de planos y renders, dibujando edificios a la par de las arquitectas de la familia, su madre Cristina y su hermana Mara. “Era tan bueno que dije: ‘Tal vez, si sigo siendo tenista, puedo llegar a profesional’. Por eso, a los 15 años dejé mi familia y me fui solo, primero ocho meses a Miami y después a Barcelona, donde estuve tres años entrenando en una academia. Fue un momento muy triste, pero gracias a Dios dio sus frutos”, asegura Pico –sobrenombre que heredó de su padre Héctor–, quien hoy disfruta de ser el mejor tenista argentino y el número uno también de Sudamérica. De pretemporada en Buenos Aires y a meses de terminar su relación con la actriz Mercedes Oviedo, asegura: “Mi cabeza está demasiado ocupada en el tenis, en cuidarme con las comidas, no salir mucho de noche y mantener una vida muy sana para no dar ventaja en los partidos, poder rendir al ciento por ciento y ser top ten el próximo año”.
–¿Qué hacés mientras estás en el país realizando la pretemporada?
–Tengo poco tiempo libre, pero aprovecho para compartirlo con amigos. Comemos asados, tomamos mate y jugamos campeonatos de Play [Station]. Pero sólo fútbol, ¡eh! Ya tengo suficiente tenis en mi vida vida como para jugarlo en la Play.
–¿Sos tan bueno como en el polvo de ladrillo?
–Me destaco, porque practico mucho cuando estoy en los torneos para distraerme, al menos una hora al día. Suelo jugar con David Nalbandian, aunque mi pareja es Rafa Nadal. ¡Somos los mejores jugadores del circuito, por afano!
–Supongo que te habrá tocado perder alguna apuesta…
–Sólo un par. En Indian Wells perdimos contra Moyá y Ferrer. Como prenda, tuvimos que correr en calzoncillos de los bungalows en los que estábamos alojados hasta el gimnasio, y ahí hacer flexiones de brazos. La gente nos aplaudía y nos sacaba fotos, ¡fue un papelón!
–¿Qué es lo que más disfrutás del tenis?
–Soy un privilegiado porque trabajo de lo que me gusta. Aunque reniego un poco de los viajes, porque de enero a noviembre vivimos arriba de un avión. Cuando llega fin de año, no quiero saber nada más con volar, ir a un hotel ni cambiar de idioma.
–¿Con las mujeres también sos un agradecido del deporte?
–De chico la tuve que pelear muchísimo, como cualquiera. Pero la exposición te ayuda mucho. A la mujer le gusta verte en las revistas, los diarios y en la televisión, y eso me juega a favor. Pero no me aprovecho, trato de usar mis encantos y ganarme a una mujer por lo que soy y no por lo que hago.
–¿Estás soltero?
–Sí, desde hace un tiempo largo. Estoy muy contento, disfrutando de mis 26 años y saliendo un poco. Aunque no tengo tanto tiempo libre como para conocer a una persona y ponerme de novio. Además, en ese sentido me gusta ser bastante serio y ya voy a tener tiempo para serlo.
–¿Pensás volver a Tandil cuando te retires?
–Estoy seguro de que voy a formar mi familia en Tandil porque quiero que mis hijos tengan la vida de club que tuve y que vayan al mismo colegio que fuimos mi papá y yo, el San José.
–¿Te gustaría tener muchos hijos?
–Me encantaría, pero lo veo muy lejos. Quiero casarme después de los 32 años, cuando termine mi carrera y esté tranquilo para dedicarme en exclusivo a mi familia. Me cuesta entender a los tenistas que dejan a sus mujeres y sus hijos en la casa mientras están viajando. No podés estar concentrado sabiendo que tu chico crece a 15 mil kilómetros de distancia. No quiero eso para cuando arme mi propia familia.
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