JUÁREZ DIALOGÓ CON UN AMIGO POCO ANTES DE SER ASESINADO
Jorge Juárez, el joven estudiante asesinado en la casa del barrio Sargento Cabral, habría mantenido un contacto telefónico con uno de sus compañeros alrededor de las dos de la mañana de ayer.
Al parecer, a esa hora se estableció una comunicación entre el teléfono celular de la víctima -vía mensaje de texto- y la computadora que operaba uno de sus amigos desde un ciber de San Cristóbal.
Si fuera cierta esta versión, que ayer circuló con insistencia en aquella ciudad mientras eran velados los restos del infortunado joven, se puede suponer que el crimen se consumó entre las dos y las siete de la mañana.
Allegados y amigos de J., el joven que dialogó con Juárez, dicen que aquél no advirtió nada anormal durante ese contacto y también que entonces entendió que su amigo estaba solo en la casa de calle República de Siria.
Es decir que fue posiblemente después de las dos de la mañana que Juárez abrió la puerta de su casa a una persona conocida -porque no se observaron signos de violencia en las aberturas- y, luego de estar con ella -aparentemente se habría tratado de una mujer-, ingresó al baño para tomar una ducha.
Así pudo haber ocurrido, según lo que dio a entender el juez Dardo Rosciani cuando ayer se retiraba de la escena del crimen: la acompañante de Juárez habría permitido el ingreso a la vivienda de una o más personas, una de las cuales sería la que asestó dos golpes mortales en la cabeza de la víctima.
De todos modos, el dato de la hora del crimen sigue siendo uno más entre tantos interrogantes que, a más de 24 horas de cometido, se plantean todavía los encargados de la investigación.
¿Y el auto?
Otra pregunta a la que no se halla respuesta es adónde fue a parar el automóvil VW Gol de color bordó de la familia Juárez, vehículo que el asesino y sus cómplices habrían utilizado para cargar un aparato de televisión, un equipo musical, dos teléfonos celulares y otros bienes que desaparecieron de la casa.
Consecuentemente, llegada la hora de cierre de la presente edición, la pesquisa no había progresado mayormente, a tal punto que las fuentes consultadas admitieron que no se habían producido, en el marco de la investigación, detenciones de personas ni secuestro de elementos probatorios o indiciarios de interés para la causa.
No obstante, las mismas fuentes deslizaron que existe confianza en la pronta dilucidación del caso desde que los agentes de la Sección Homicidios investigan en profundidad y en todas las direcciones posibles.
Tal como se informó oportunamente, el cuerpo sin vida de un joven estudiante fue hallado a las siete de ayer por uno de sus compañeros en la casa del barrio Sargento Cabral, donde ambos residían. El macabro suceso, que se registró en el domicilio de calle República de Siria 4534, llegó a conocimiento de la policía alrededor de las 8 de la mañana.
Minutos más tarde, el médico de la repartición examinó el cadáver y en su diagnóstico presuntivo atribuyó la muerte a una lesión contuso cortante que la víctima -Jorge Eduardo Juárez- presentaba en la cabeza.
Luego, ante la evidencia de un caso de homicidio, el juez de Instrucción en turno, el Dr. Dardo Rosciani, se constituyó en el lugar y, al dejar la escena, arriesgó que, a primera vista, la muerte de Juárez podría haberse producido en ocasión de robo.
El compañero del estudiante asesinado había señalado la desaparición de un televisor y otros efectos, algunos de ellos de su propiedad. También observó que el automóvil de Juárez, un VW Gol de color bordó con chapa patente AUU 657, no estaba más.
Apuñalado
Un recluso fue gravemente herido a puñaladas durante una pelea con otros presos en un pabellón del penal de Coronda. Se trata de Miguel Núñez, de 22 años, quien anoche, cerca de las 22, protagonizó un violento episodio con otros presos alojados en el pabellón 3.
Según las fuentes, el recluso fue atacado con “chuzas” -armas blancas de fabricación casera-, por lo que debió ser internado de urgencia en el hospital Cullen.
Las autoridades carcelarias iniciaron un sumario para esclarecer el episodio e identificar a los responsables de la pelea.
Caso Tardivo
A un mes del homicidio del veterinario Pablo Alejandro Tardivo, el único imputado sigue tras las rejas. Fue indagado el jueves pasado. La Justicia cuenta con diez días para resolver sobre su situación, aunque dada la complejidad de la causa que se investiga, el período podría prolongarse.
Se trata de un muchacho de 25 años que admitió conocer a la víctima, aunque declaró no tener nada que ver con el crimen durante la indagatoria.
No hubo otras detenciones ordenadas por el juez Carlos Ferrero. Y si bien la hipótesis de “crimen en ocasión de robo” es una de las más fuertes, el móvil todavía no está determinado. El robo podría ser uno de ellos, puesto que se comprobó que faltaba dinero en la casa de calle Javier de la Rosa al 300, pero no se descartan otros.
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