JUICIO A SCILINGO: DE GENARO DECLARÓ POR VIDEOCONFERENCIA
El secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) Víctor De Gennaro afirmó hoy que durante la última dictadura militar hubo en la Argentina una “planificación sistemática para perseguir y aniquilar a la clase obrera”.
El sindicalista declaró como testigo por el sistema de videoconferencia en el juicio oral y público que se le sigue en Madrid al ex marino Adolfo Scilingo y recordó que en la dictadura existían normas como la “ley de prescindibilidad” que permitían “despedir sin causa”.
De Gennaro mencionó también normas que “suspendieron el derecho de huelga y de cualquier clase de medida de fuerza” y la “intervención de las obras sociales” con lo que, a su criterio, “se apuntaba a la indefensión de todo tipo de actividad sindical”.
La declaración del gremialista, prestada en esta capital bajo el control jurisdiccional del juez federal Claudio Bonadío, se concretó en la sala de audiencias del subsuelo de los tribunales federales de Comodoro Py 2002, en el barrio de Retiro.
De Gennero relató “cinco casos” de lo que calificó como “represión ilegal a trabajadores”: los de las fábrica Ford y Acindar, el Ingenio Ledesma, el Hospital Posadas y Astilleros Astarsa, con centenares de empleados secuestrados, torturados y gran parte de ellos desaparecidos.
Ante una pregunta de un abogado del juicio a Scilingo en España, el sindicalista precisó que “de los 30.000 desaparecidos, el 65 por ciento eran trabajadores”, porque “se aplicó el terror colectivo” con el objeto de “cambiar una cultura de ascenso social” de la clase obrera.
Vuelos de la muerte
También declaró por videoconferencia Iris Pereya de Avellaneda, quien sostuvo que el 15 de abril de 1976 fue secuestrada junto a su hijo Floreal Edgardo Avellaneda, a quien jamás volvió a ver con vida, luego que ambos fueron trasladados a una comisaría de Villa Martelli.
“A mi me torturaron en Campo de Mayo con picana eléctrica y mi hijo fue asesinado con empalamiento, lo arrojaron desde un avión y apareció en la costa del Uruguay”, refirió a la Audiencia Nacional de Madrid la mujer, quien “por orden de la Junta Militar” estuvo detenida hasta julio de 1978 en la cárcel de Devoto.
Otro testigo, Jorge Wats, también dijo haber sido secuestrado en la fábrica de galletitas Bagley, donde trabajaba, por una “patota” del ejército y el Servicio Penitenciario Federal.
El testigo contó que estuvo en el centro de detención clandestino El Vesubio, en Camino de Cintura y autopista Ricchieri, en el conurbano bonaerense, donde le aplicaron picana eléctrica.
Para hoy estaba prevista también la declaración de la sindicalista Marta Maffei, que finalmente no se concretó.
La Audiencia Nacional de Madrid juzga a Scilingo por su presunta participación en los “vuelos de la muerte”, como se bautizó a los operativos con aviones de la Marina, desde los que los detenidos durante la dictadura eran arrojadosa las aguas del Río de la Plata.
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