JUICIO ORAL AL CURA GRASSI POR DOS CASOS DE ABUSO SEXUAL
La causa por delitos sexuales contra el cura Julio Grassi está a punto de entrar en su etapa final: la jueza del caso rechazó las últimas nulidades presentadas por la defensa y decidió que el expediente se eleve a juicio oral. En esa instancia, en una fecha que todavía no puede ser precisada, un tribunal va a definir si el cura es o no autor culpable de haber abusado de dos de los chicos de su fundación.
La jueza de Garantías Mónica López Osornio de Kon tomó la medida el martes pasado, confiaron a Clarín fuentes judiciales. La defensa tiene cinco días de plazo para apelarla, contando desde el momento en que se los notifique formalmente. Si esto sucede, la Cámara de Apelaciones de Morón —que ya se pronunció contra el sacerdote en varias oportunidades— va a tomarse al menos un par de meses para resolver al respecto: el juicio oral —por lo tanto— quedaría para el año que viene.
Grassi va a llegar a ese momento en libertad porque así lo decidió López Osornio, a pesar de haberlo procesado por delitos que podrían significarle una pena de hasta 25 años de prisión. El cura estuvo casi un mes preso en octubre de 2002, cuando un informe de Telenoche Investiga divulgó testimonios clave en su contra. Cuando la jueza lo liberó, le impuso toda una serie de restricciones, desde la imposibilidad de ingresar solo a la Fundación Felices los Niños y la prohibición de hablar de este asunto en público.
Los hechos por los que Grassi debe responder se habrían producido en su hogar de Hurlingham hace varios años. Son —en concreto— los siguientes:
La fiscal del caso, María Rita Bustamante, lo acusa de haber abusado sexualmente de un chico identificado en el expediente como “Ezequiel”, hoy de 19 años. Un mediodía del primer cuatrimestre de 1998, Grassi también habría llamado a su oficina a este adolescente para hacerle insinuaciones sexuales explícitas.
A mediados de noviembre de 1996, el sacerdote habría llevado al mismo lugar a otro chico, “Gabriel”, hoy de 22 años. Le habría acariciado la pierna y después lo habría besado en la boca.
Siempre según el testimonio de la presunta víctima, que la jueza López Osornio da ahora por bueno, en la noche del 6 de diciembre siguiente Grassi le habría manoseado los genitales a “Gabriel”. También le habría bajado los pantalones y le habría practicado sexo oral durante aproximadamente cinco minutos.
Con todas estas conductas —sostiene la titular de la fiscalía N° 7 de Morón— el cura habría promovido la corrupción de este joven. Los supuestos abusos habrían afectado a “Gabriel” al punto de producir “una desviación anormal en su sexualidad”.
Bustamante también le había atribuido al cura el delito de amenazas coactivas, que se habría cometido cuando —presuntamente— le advirtió a “Ezequiel” que no le contara a nadie lo ocurrido en la sede de Felices los Niños. Pero la jueza López Osornio dejó afuera esta acusación.
También rechazó los pedidos de los defensores de Grassi —un equipo de prestigiosos abogados encabezados por los ex jueces Julio Virgolini y Jorge Sandro— para que la causa IPP 72.284 no se elevara a juicio. Lo que se solicitaba era la nulidad de ciertas pericias psiquiátricas sobre los dos menores y que la investigación se profundizara más, entre otras cosas.
Cerrada esta investigación, la fiscal Bustamante va a seguir analizando otras denuncias contra Grassi. Son abusos denunciados por dos hermanos de 13 y 15 años, supuestamente ocurridos en un hogar de La Matanza, y por otro chico que los habría sufrido en un viaje a El Calafate.
El caso Grassi aguarda más novedades en las próximas semanas. Por un lado, otro fiscal, José De los Santos, pidió que el abogado Miguel Pierri vuelva a la cárcel, donde ya estuvo por participar de una presunta estrategia de presión contra “Ezequiel”, buscando favorecer al sacerdote. Y por otro, se espera que un Jurado de Enjuiciamiento resuelva la situación de dos jueces de Menores sospechados de participar de la misma maniobra.
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