JUICIO POR AXEL: UNA TESTIGO FUE AMENAZADA CUANDO DECLARABA
Fue un gesto imperceptible para la mayoría de los presentes en la jornada de ayer del juicio por el secuestro y crimen de Axel Blumberg. Pero fue advertido por un efectivo del Grupo Albatros de la Prefectura Naval que custodia la sala. Inesperadamente, el agente pidió declarar y acusó a uno de los imputados: dijo que había hecho un claro gesto intimidatorio mientras declaraba una testigo.
El imputado señalado por el agente es Reinaldo Vergara Martínez, a quien están juzgando por el delito de “encubrimiento” no sólo por el caso de Axel, sino también por uno de los otros tres secuestros que se están ventilando en el debate.
Según la denuncia del agente, Vergara Martínez se pasó un dedo por la garganta mientras declaraba la testigo Victoria Aranda, de 18 años, quien con su testimonio complicó aún más la situación de Martín “El Oso” Peralta y los hermanos José y Carlos Díaz.
Si bien el efectivo aclaró que Vergara Martínez hizo el gesto mirando a otro de los imputados, José Nápoli, sostuvo que la amenaza estaba dirigida a la testigo.
Fuentes judiciales indicaron a Télam que Vergara Martínez le juró a su defensor, Sergio Moreno, que la acusación era falsa y que él no la había amenazado.
Vergara Martínez, de nacionalidad paraguaya, fue uno de los primeros detenidos por el caso Blumberg, pero llegó al juicio en libertad porque fue excarcelado cuando la Cámara de Apelaciones redefinió la acusación en su contra y quedó sólo imputado por “encubrimiento”.
Según la acusación, quedó comprometido por una escucha telefónica de la causa Blumberg porque a pocas cuadras de su casa apareció abandonada la camioneta Peugeot Partner que la banda le había robado a Víctor Mondino, secuestrado en noviembre de 2003. Y sospechan que desde su teléfono celular se hicieron las primeras llamadas extorsivas a Juan Carlos Blumberg.
Antes del incidente de ayer la testigo se había puesto a llorar y le dijo al Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 de San Martín, que tenía “mucho miedo”.
La madrugada del 23 de marzo de 2004 Aranda oyó un disparo y vio desde la ventana de su casa una escena que comprometió a cinco imputados: Peralta, los hermanos José y Carlos Díaz y las parejas de éstos, Andrea Mercado y Vanesa Maldonado, respectivamente. La joven era vecina del barrio Santa Paula y tenía cierto trato con los hermanos Díaz, porque iba a comprar al kiosco que Carlos Díaz tenía montado en el frente de su casa.
Ayer, Aranda explicó que esa madrugada escuchó “un disparo, me asomé a la ventana con mi hermana y vi cómo Peralta y los hermanos Díaz cargaban y metían en el baúl de un auto a un joven desmayado y encapuchado”. Y agregó que Mercado y Maldonado abrieron el portón para que el auto pudiera salir.
El testimonio es importante porque confirma un tramo de las confesiones que varios integrantes de la banda realizaron frente al fiscal federal Jorge Sica, respecto al motivo por el que decidieron asesinar a Blumberg: cuando regresaron del tiroteo en el que se frustró el pago del rescate, habían decidido liberar a Axel y por eso lo encerraron en el baúl de un Fiat Uno.
Pero Blumberg logró escapar del auto y pidió a gritos auxilio en las casas vecinas. Lo recapturaron y luego, según las confesiones, José Díaz lo mató en un descampado de La Reja.
Por la tarde declaró un policía y volvió a referirse al frustrado intento de detención de la banda cuando fueron a cobrar el rescate, en la noche del 22 de marzo. Afirmó que no lo pudieron hacer porque no tenían armas adecuadas para vulnerar a un auto blindado, como el que usaron aquella noche los captores.
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