JUSTICIA FEDERAL: DESIGNARON A UN CAMARISTA Y UN TERCIO DE LOS JUECES
El Senado le dio luz verde ayer a la mayor renovación del poderoso fuero federal porteño desde hace más de 10 años: dio acuerdo a la designación de cuatro nuevos jueces y un camarista, quienes cubrirán esos cargos que permanecían vacantes. El único escalón que queda es el decreto de designación por parte del Gobierno.
Los elegidos —que integraron ternas elevadas por el Consejo de la Magistratura, tras rendir concursos de rigor— son el fiscal Eduardo Freiler, que ahora ocupará un lugar en la sala I de la Cámara Federal, y cuatro nombres que llenarán las vacantes entre los doce juzgados federales porteños: Daniel Rafecas, Ariel Lijo, Guillermo Montenegro y Julián Ercolini.
Los nuevos reemplazarán a la fallecida camarista Luisa Riva Aramayo y a los ex jueces Adolfo Bagnasco, Gustavo Literas, Carlos Liporace y Gabriel Cavallo, quien ya fue ascendido a camarista. En los últimos diez años el único reemplazo en el fuero había sido el de Carlos Branca, cuyo lugar fue ocupado por el juez Sergio Torres, elegido durante el gobierno de la Alianza.
El fuero federal porteño es clave para el poder político, porque es el que investiga —entre otras causas— a los funcionarios públicos que cometan delitos y los casos de corrupción en todos los poderes del Estado.
Ayer, el Senado realizó el trámite en tiempo récord. Como no había ninguna impugnación, al mediodía se hizo la audiencia pública con la presencia de los postulantes, la Comisión de Acuerdos que preside Jorge Yoma firmó el dictamen unánime, y por la tarde se les dio acuerdo en el recinto. Todo muy rápido, porque incluso el trámite se adelantó una semana: estaba previsto para el martes próximo.
La audiencia pública, en el coqueto Salón Azul del Senado, fue abierta por el vicepresidente Daniel Scioli. Formal y con varias preguntas elevadas por una ONG que se ocupa de temas judiciales, se extendió por poco más de tres horas. Pero fueron los temas más actuales los que llenaron la atención de los senadores presentes.
A los postulantes les preguntaron su opinión sobre la ley de “desfederalización” de los delitos menores vinculados con drogas, que se votaría por la tarde a pedido del gobernador Felipe Solá. En todos los casos hubo algo de cal y algo de arena: dijeron que puede ser bueno para detectar los casos, pero coincidieron en que traerá problemas de competencia y trabará las investigaciones.
El que recibió más preguntas fue Rafecas, cuyo pliego de acuerdo siguió un singular trámite en el Senado: el 25 de agosto fue aprobado como camarista, y cinco días después el Gobierno mandó retirar el pliego para enviarlo otra vez, esta vez como candidato a juez federal.
El radical Carlos Prades y el peronista Ramón Saadi —”nos sorprende esta situación”, dijo— lo vapulearon con este tema, y Yoma se vio obligado a aclarar: “Fue una desinteligencia —relató— entre el Poder Ejecutivo y el Senado, en la que nada tuvo que ver el postulante”. Rafecas ocupará el Juzgado Federal Nº 3 y deberá investigar las supuestas coimas en el Senado del año 2000.
Así, los nombres propuestos pasaron sin problemas el filtro del Senado. La audiencia terminó cerca de las cuatro de la tarde, cuando ya sonaba el timbre de llamado al comienzo de la sesión. Yoma —que de antemano despedía a cada uno con un “lo felicito”— adelantó ya que los pliegos se firmarían por unanimidad y serían avalados en el recinto.
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