KHÖLER BUSCA MEJORAR LA RELACIÓN CON EL PAÍS
Lo primero que quiso saber Horst Köhler cuando se encontró a solas con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, fue hasta dónde el gobierno de Néstor Kirchner tiene espacio político para ejecutar las reformas necesarias que el organismo considera fundamentales para negociar un nuevo acuerdo, esta vez de largo plazo.
Con una postura diametralmente opuesta a la que venía exhibiendo meses atrás hacia la Argentina, el visitante se esmeró en demostrar que llegó en son de paz, con actitud cooperativa. Así y todo, no se privó de repetir que la postergación de las ejecuciones hipotecarias es un tema que desagrada al organismo, que espera con ansias conocer la propuesta que el Estado le hará a los acreedores privados para renegociar la deuda.
Según dijo anoche a LA NACION una fuente confiable del equipo económico, el encuentro de Lavagna con el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue ameno y distendido en una primera etapa.
Después, en un aparte que ambos hicieron, la conversación se tornó netamente política. Fue entonces cuando Köhler quiso saber sobre el rumbo que el Presidente le impondrá a su gestión porque, dijo, es necesario que la Argentina recupere los flujos de capital privados para poder encarar un programa de crecimiento sostenido.
Pero, más que nada, el diálogo estuvo centrado en las posibilidades ciertas de que la Argentina consiga firmar un acuerdo de largo plazo con el organismo de crédito. El panorama financiero de nuestro país vuelve a tornarse complicado a partir del 31 de agosto, cuando vence el programa stand-by vigente que se firmó en enero. Eso significa que la Argentina deberá resolver en el corto plazo si las cuotas que deben pagarse entre septiembre y diciembre (cerca de US$ 10.000 millones) podrán postergarse gracias a un nuevo diferimiento que facilitará el organismo, o no.
“Es lógico que hablen de un posible futuro acuerdo. Para el FMI el futuro de la Argentina es muy importante, en especial porque en la medida en que la situación mejore las inversiones volverán al país y no sólo habrá plata de los organismos”, opinó una fuente del Fondo. Pero para eso, indicó, es prioritario que exista seguridad jurídica y solidez institucional, temas sobre los que Köhler habló con el ministro.
En Hacienda, la visita cayó de buen modo, en especial, según dijeron dos fuentes a LA NACION, por la actitud receptiva que mostró Köhler. “No vinieron con una receta a decirnos tienen que hacer esto. Llegaron en son de diálogo constructivo, de amplia receptividad y eso es bueno”, comentó otro informante que se sentó a la mesa.
Escala en Uruguay
El visitante arribó, a las 12, al aeroparque Jorge Newbery procedente de Uruguay, donde había sido recibido por el presidente Jorge Batlle, con quién habló sobre la situación argentina por el impacto que tiene en la economía oriental. Köhler vino acompañado por su esposa, Eva, y por una amplia comitiva del organismo: Anoop Singh, director del Hemisferio Occidental; John Dosdworth, flamante representante del Fondo en el país; Thomas Dawson, director de Relaciones Externas y Siddhart Tiwari, jefe de gabinete de asesores de Köhler.
Una hora y cuarto después, el grupo llegó en cuatro vehículos al Ministerio de Economía. En el quinto piso, en el salón de cuadros, lo recibió Lavagna; el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; el de Coordinación, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla.
“Durante el almuerzo se generó una charla de trabajo, fue una conversación netamente operativa, desarrollada totalmente en inglés. No hubo discusión de temas políticos, eso quedó para el ministro, que al promediar la comida se retiró junto con Köhler a una reunión, a solas, de media hora”, dijo a LA NACION una fuente que estuvo en el salón de cuadros. De todas maneras, otro informante del equipo económico admitió que durante las casi dos horas que duró el almuerzo se hablaron “generalidades” de la reestructuración de la deuda, la situación del sistema financiero y de las empresas concesionarias de los servicios públicos, entre otros temas.
“Básicamente lo más importante que se habló fue la necesidad de generar una relación amistosa entre la Argentina y el organismo. Ver qué se puede hacer para fortalecerla y para que el Fondo no quede siempre como el cuco de la película”, dijo una de las fuentes.
Cuando salió de Economía, Köhler fue al hotel Sheraton y allí recibió a banqueros, empresarios y representantes de organizaciones civiles. Pasadas las 21 llegó a la residencia de Olivos con su esposa y allí conoció al Presidente. Al cierre de esta edición, compartía una cena con el jefe de Estado y con los ministros Lavagna y Alberto Fernández, y con el canciller Rafael Bielsa, también acompañados por sus esposas.
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