KIRCHNER ABRE LA AGENDA DE SU RELACIÓN CON EE. UU.
Todos lo siguieron con la mirada. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se levantó de su silla y caminó hacia la otra punta de la sala, hasta el lugar del canciller, Rafael Bielsa. Lo saludó y le recordó que lo invitaba a volar con él hoy con su avión a Buenos Aires: ese fue ayer el primer contacto de alto nivel entre el gobierno de George W. Bush y el de Néstor Kirchner.
La escena ocurrió ayer temprano durante la cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA) que comenzó el domingo en Santiago, Chile.
Hoy, Powell y Bielsa despegarán juntos rumbo a la Argentina, donde el secretario de Estado se entrevistará a las 10 con el Presidente en la Casa Rosada.
Powell irá directo al despacho de Kirchner. Su brevísima escala en Buenos Aires tiene como principal objetivo conocer al presidente patagónico cara a cara, y saber cuál es su plan para la Argentina en lo económico, además de qué tipo de relación plantea de aquí en más con la Casa Blanca.
“El secretario de Estado quiere saber si mordemos o no mordemos…y nosotros no mordemos, los que muerden son los que tienen hambre, esos muerden”, graficó crudamente una altísima fuente del Palacio San Martín, que integra la misión argentina en Santiago.
Como el tema de la cumbre de la OEA era la gobernabilidad del continente, Bielsa propuso ayer en Santiago que se convoque el año próximo a una conferencia de cancilleres y ministros de Economía “para examinar alternativas viables que permitan controlar mejor, a nivel hemisférico, los flujos de capital con fines especulativos y sus prácticas fraudulentas”.
Lo cierto es que la aparente indiferencia con la que Washington se manejó durante la campaña presidencial frente al entonces candidato santacruceño, terminó justo cuando quedó claro que sería el próximo presidente de la Argentina.
Dos días antes de su asunción, Kirchner recibió el llamado del presidente norteamericano, George W. Bush, en su departamento de Recoleta. Allí lo invitó a visitar pronto la Casa Blanca en visita oficial.
Fue el primer gesto de acercamiento de Estados Unidos al nuevo gobierno, después de un año y medio de tironeos con la gestión de Eduardo Duhalde, a quien nunca invitó a la Casa Blanca.
Después de la llamada de Bush vino el segundo contacto telefónico entre estadounidenses y los nuevos funcionarios argentinos. El martes 27 de mayo —dos días después de que Rafael Bielsa ocupara su despacho en la Cancillería— Powell quiso felicitar al nuevo canciller vía telefónica. Y comenzó a gestarse el primer encuentro entre ambos, que iba a ser ayer aquí en Chile, pero que terminará siendo en el aire, sobre los Andes, hoy por la mañana.
En el avión, Bielsa y Powell hablarán seguramente del pedido estadounidense para que 200 gendarmes argentinos actúen en Irak como fuerzas de seguridad.
El canciller le explicará a Powell que una misión de ese tipo sólo podría tener lugar si contara con el comando explícito de las Naciones Unidas, confiaron a Clarín fuentes oficiales.
La posibilidad no fue contemplada por Estados Unidos, que plantea que los gendarmes argentinos estén bajo el mando de las fuerzas aliadas que integran Estados Unidos, Gran Bretaña y España.
Para Kirchner, enviar una misión en esas condiciones sería igual a convalidar la guerra unilateral contra Irak, que él mismo criticó.
Bielsa le dirá que no a esa opción del pedido norteamericano, pero se comprometerá frente al secretario de Estado norteamericano a intentar conseguir la autorización de la ONU la semana próxima.
El canciller ya tiene agendado un encuentro con el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para el próximo lunes. Y allí se definirá el caso.
Claro que en el encuentro de hoy en la Casa Rosada habrá otros temas. ¿Hasta dónde llegará la alianza con Brasil y la profundización del Mercosur?; ¿la Argentina quiere demorar los plazos del ALCA, como Brasil?, serán algunos de los interrogantes de los norteamericanos.
Powell se irá tranquilo, aseguraron aquí los funcionarios argentinos. Para Kirchner primero está la alianza estratégica con Brasil, pero casi en el mismo plano figura privilegiar una relación armónica con Washington.
Este contenido no está abierto a comentarios

