KIRCHNER ADMITIÓ QUE LOS PROBLEMAS DE SEGURIDAD EN LA ARGENTINA "SON GRAVES"
El presidente Néstor Kirchner admitió ayer que “los problemas de seguridad” que afectan a la Argentina “son graves” y “nos conmueven fuertemente”, a la vez que sostuvo que el gobierno está trabajando para “resolverlos”. El primer mandatario ratificó también que “más allá de los aciertos y desaciertos” oficiales frente a la protesta piquetera el gobierno aplicará la ley “siempre con carácter disuasivo”, y sostuvo que está dispuesto al diálogo con todos los sectores políticos que tengan “buena voluntad” de hacerlo.
No obstante, Kirchner no confirmó si el PEN convocará a una ronda de diálogo con todo el arco político que incluya a dirigentes como Elisa Carrió (ARI) y Ricardo López Murphy (Recrear), hoy por hoy los más férreos opositores del gobierno.
En una conferencia de prensa, una de las pocas que ofrece desde que asumió la Presidencia, Kirchner sostuvo no tener “nada” que decir respecto de las versiones sobre un supuesto maltrato suyo hacia sus ministros (ver aparte).
“Nada. Se lo contesto con una sonrisa”, respondió Kirchner sin ocultar cierto malestar, cuando se le preguntó por las escandalosas declaraciones que el ex ministro de Justicia Gustavo Beliz efectuó poco después de dejar el gabinete, donde denunció que el presidente maltrataba y humillaba a sus funcionarios.
El primer mandatario habló con la prensa luego de realizar una caótica recorrida por la exposición rural de Palermo, justo un día antes del cierre de la muestra y después de haber faltado al acto inaugural por segundo año consecutivo.
La cuestión del partido
El jefe del Estado tampoco quiso opinar sobre la posibilidad de que finalmente acepte conducir el justicialismo, en el marco de las señales de recomposición de su relación con el duhaldismo y la estructura del PJ que viene exhibiendo en los últimos tiempos.
“Yo soy el PJ”, contestó, breve y con una sonrisa cómplice, consultado al respecto.
En cuanto a la política oficial frente a los piqueteros, el primer mandatario sostuvo que “respetando la convivencia plena de los argentinos, respetando el derecho natural que tienen los argentinos a reclamar, vamos a aplicar la calidad y la normativa de la ley”.
En ese sentido, Kirchner precisó que “lo estamos haciendo; más allá de los aciertos y desaciertos que podamos haber tenido en estas instancias, siempre fue con carácter esencialmente disuasivo”.
Durante este inusual contacto con los periodistas, ya que habitualmente no ofrece conferencias de prensa, el presidente también se refirió a la cuestión de la seguridad, a la convocatoria del gobierno, al diálogo con la oposición, al proyecto para que se vote a partir de los 16 y a su relación con los ministros.
Consultado sobre una posible convocatoria al diálogo político, Kirchner aseguró estar dispuesto a conversar “con todos los dirigentes que tengan bondad y buena voluntad” de hacerlo y que pertenezcan a todos los sectores representativos, incluso los “no tradicionales”.
Sin embargo, el presidente no confirmó si efectivamente el Poder Ejecutivo llamará a una ronda de diálogo con la oposición (ver página 17).
“La tarea cotidiana nuestra es conversar con todos aquellos sectores con que es necesario hacerlo. Lo hacemos con hombres de empresas, de trabajo y con toda la dirigencia que tenga voluntad de conversar y con todas las estructuras no tradicionales también”, señaló.
Consultado sobre las declaraciones de Carrió, quien pronosticó una nueva crisis en un plazo de “seis u ocho meses”, Kirchner contestó con gesto adusto: “Le pido por favor que me hagan preguntas que tengan que ver con la realidad”.
Respecto de su afirmación de que Argentina es un país “muy seguro”, que hizo al periodismo durante su gira por Venezuela, el presidente dijo que “es importante informar con propiedad”, porque “lo que dije es que la Argentina, respecto a algunas capitales del mundo, es un país mucho más seguro o muy seguro”, aclaró.
“Los problemas de seguridad que son latentes los estoy compartiendo y sufriendo cotidianamente con angustia”, aseguró.
Y destacó que “si analizan todas mis declaraciones y si analizan esa misma declaración, hablé con con claridad de los problemas de seguridad que está soportando la Argentina, que conmueven a las familias argentinas”.
“Así que lo que expresé, incluso se lo dije a un periodista extranjero, que nosotros teníamos problemas de seguridad serios pero que había países que tenían también problemas mucho más serios, porque siempre se habla despectivamente de Argentina”, agregó.
Reconoció, además, que “los problemas de seguridad” que tiene la Argentina “son graves”, y se comprometió a “resolver” esa situación afirmando que el gobierno ya está trabajando en ese sentido.
Consultado finalmente sobre un proyecto atribuido al kirchnerismo para que puedan votar los jóvenes a partir de los 16 años, el presidente dijo que ese tema no lo conversó.
“Puede ser que alguien que esté cerca mío piense eso. No es que piense en contra ni a favor. Hay un proyecto de un senador sobre este tema; jamás impulsaría un proyecto de este tipo sin el consenso global de la población. Es fundamental el debate, pero la verdad es que no lo tenía en cartera en este momento”, concluyó.
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