KIRCHNER AFINA EL ACUERDO CON CHINA
El Presidente prepara en estas horas y en el más absoluto secreto los detalles del anuncio de un ambicioso acuerdo comercial con China y también define la oportunidad de hacerlo público, después de la expectativa que generó el Gobierno durante esta semana.
Una fuente calificada informó a LA NACION que se trata de un acuerdo estratégico que China cerrará con la Argentina y que implicaría, entre otras cosas, inversiones millonarias en materia de infraestructura y otros acuerdos comerciales que podrían instrumentarse por medio de un préstamo.
El convenio es parte de una estrategia del país asiático con la Argentina a largo plazo: no menos de 30 años.
La financiación proveniente de China se canalizaría por el Banco Espíritu Santo, de Portugal (como se informa por separado).
Las fuentes consultadas por LA NACION aclararon que no se comprometerían los recursos naturales de la Argentina sino que se le garantizará a China la provisión de determinadas materias primas durante un largo período.
El anuncio del acuerdo Argentina-China se realizaría en dos etapas. La primera se firmaría en un tratado de estrategia de 30 a 50 años, sin tener en cuenta la situación actual del país. “La Argentina posee el potencial de lo que China necesita”, dijo ayer a LA NACION una fuente del Gobierno.
Intercambio
La Argentina cuenta con un potencial para producir commodities. China cuenta actualmente con 420.000 millones de dólares de reservas que pretenden colocar en países estratégicos, que son los países que les pueden producir materias primas necesarias para el funcionamiento de la economía del “gigante asiático”.
China ya está realizando este tipo de inversiones en Chile, donde invirtió 3000 millones de dólares en minería, para asegurarse la provisión de minerales para fabricar electrodomésticos.
Brasil ya vivió su momento de moderada euforia en relación con las posibles inversiones chinas en el país. La mayor parte de ellas fueron anunciadas durante la gira del presidente Luiz Inacio Lula da Silva a China, realizada en junio de este año, a donde lo acompañó una delegación de 460 empresarios.
Dos son los principales intereses chinos en Brasil: soja para alimentar su población de más de 1000 millones de personas y acero para construir su infraestructura. Recientemente el gobierno brasileño anunció también que las autoridades de Pekín estaban dispuestas a incluir a Brasil como destino autorizado para el turismo.
El principal acuerdo fue firmado entre la Companhia Vale do Rio Doce (CVRD) y la Shanghai Baosteel Corporation, para construir el Polo Siderúrgico de Sao Luis, en el estado norteño de Maranhao, que deberá producir 3,8 millones de toneladas de acero por año. Para transportar ese acero, China financiará también la construcción de una línea de transporte marítimo entre Brasil y China. Y el país oriental producirá carbón para enviar a Brasil para la producción del acero.
Se realizaron también otros 13 acuerdos. Actualmente, después de los Estados Unidos, China es el segundo país en importancia para las exportaciones de Brasil, por encima de la Argentina, que fue superada durante 2004.
A fuego lento
Los gobiernos de China y de la Argentina vienen trabajando en el tema hace semanas, en la más estricta reserva, y en medio de la campaña y las elecciones de los Estados Unidos, justamente porque, según relató una fuente del gobierno argentino a LA NACION, el escenario era propicio porque el mundo tenía la atención puesta en el futuro de George W Bush.
Cerrar un acuerdo con China constituye para la Argentina un logro muy significativo porque se consagraría como el primer gesto de confianza hacia la Argentina, mientras está en marcha el proceso de canje de deuda, clave para el futuro del país.
Lo que estaba en duda ayer en la Casa Rosada es si se esperará para concretar el anuncio a la visita del presidente Chino, Hu Jintao, que estará aquí el próximo 16, como parte de una gira por América del Sur.
Kirchner suspendió su participación en la 18a. Cumbre del Grupo de Río para afinar los detalles de su promocionado anuncio que, según una alta fuente del Gobierno, no sería inminente porque falta definir algunas cuestiones.
Ayer Kirchner mantuvo una extensa reunión con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y hablaron del tema. Pero antes, durante un encuentro con el gobernador bonaerense, Felipe Solá, admitió que estaba por hacer un “anuncio importante”.
Solá jura que el Presidente no le adelantó los detalles del anuncio, aunque se preocupó por aclarar a los periodistas que no se trata de un “megaanuncio” sino de un anuncio importante.
Lo cierto es que las únicas personas que saben del tema son, además del Presidente y de su esposa, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario general de la Presidencia, Carlos Zannini, y Lavagna.
El resto del Gabinete sabe que sólo están ante un anuncio pero nada más. Desde hace quince días, Kirchner habla del tema. Una fuente del Gobierno dijo, incluso, que el Presidente se paró sobre una silla y dijo: “Cuando salga esto, voy a ser Gardel”.
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