KIRCHNER AMPLIÓ SU ALIANZA CON CHÁVEZ
Los presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez ampliaron ayer el acuerdo comercial y político entre los gobiernos de la Argentina y Venezuela, como un impulso concreto –según recalcaron– para el proyecto de integración política en América del Sur.
Siempre sonriente y con un poder de improvisación a toda prueba, Chávez pasó más de tres horas en la Casa Rosada, recorrió medio Buenos Aires para escenificar los convenios firmados y enfatizó cada vez que pudo que lo une a Kirchner “una alianza política estratégica”.
Las muestras de cariño se sostienen en una base sólida: el petróleo, la gran arma de la economía venezolana.
Chávez y Kirchner ratificaron el plan de abastecimiento energético que el año pasado ayudó a que la Argentina soportara mejor la crisis energética. Venezuela enviará al país este año 8 millones de barriles de fuel oil y 1 millón de gas oil. A cambio, recibirá productos argentinos.
Ayer mismo Chávez bendijo el embarque de 900 vacas Holando Argentino, parte de una serie de envíos que se repetirán en los próximos meses. También recibirá ascensores para hospitales, construidos aquí.
La alianza comercial incluye un proyecto de inversión multimillonaria de la petrolera estatal Pdvesa en la Argentina. Según anunció Chávez, analiza abrir 600 estaciones de servicio durante 2005. Quiere comprar negocios de Shell, incluida una refinería, dijo. Como gesto, ayer inauguró la primera sede, en Núñez.
Para Kirchner resulta una apuesta de alta importancia, ya que el ingreso de Pdvesa en el país estará atado a la entrada en el mercado de la estatal Enarsa, creada por su gobierno el año pasado. La unión alcanzará a la exploración, explotación y transporte de combustibles, de acuerdo con otro de los protocolos firmados ayer.
“Marchamos a una relación bilateral que nos abre un sendero de cooperación latinoamericana”, dijo Kirchner en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, tras reunirse con su invitado. “El Mercosur, la Comunidad Andina y la Comunidad Sudamericana son la única salida a nuestros males”, añadió. Chávez sonreía y aplaudía.
Unidad sudamericana
Durante los 90 minutos que los dos conversaron en el despacho presidencial habían destacado la importancia del gesto político que encierran los acuerdos económicos firmados ayer.
No es novedad en la retórica del presidente venezolano la apelación a la integración regional, el “sueño de Bolívar” al que siempre recurre. Esta vez encontró un fuerte eco en Kirchner, que en los últimos meses había tomado cierta distancia de los proyectos de integración.
Coincidieron en que iniciativas como la Comunidad Sudamericana (a cuya creación Kirchner faltó) no sirven de nada “sin actitudes solidarias” y renuncias a pelear por el liderazgo, relataron testigos de la reunión. Chávez argumentó que su idea de mover inversiones petroleras de los Estados Unidos a la Argentina es una muestra clara de esa actitud.
Fue un diálogo cordial y sin rigidez protocolar. Se conocen bien: se veían por décima vez en 20 meses. Kirchner, igual que las otras tres ocasiones en que recibió a Chávez, cedió el protagonismo al invitado sin involucrarse del todo en la retórica que lo caracteriza.
A su turno de hablar en la Casa Rosada, el líder venezolano vio de reojo el gesto que le hacía Kirchner: lo miró y golpeó su reloj con el índice derecho. “Para ganar tiempo, no voy a leer todo esto”, dijo Chávez, señalando el discurso que le habían preparado. Improvisó sólo 40 minutos.
Como Kirchner, acusó a los organismos de crédito por las crisis de América latina y bregó por la integración política. “Pertenezco a esta banda de argentinos y venezolanos que nos hemos reencontrado”, destacó.
Atacó de inmediato a los Estados Unidos: “El imperialismo salvaje ha resucitado con toda su furia”. Atronaron los aplausos en el salón. Kirchner lo miraba quieto. En su discurso había sido más diplomático: reclamó “seguir los signos del multilateralismo”.
El acuerdo incluyó el ingreso argentino en Telesur, la cadena televisiva de noticias soñada por Chávez. El país tendrá el 20 por ciento de las acciones y promete aportar 100 horas de producción al mes, recursos humanos y enlaces con Caracas.
“Hoy la CNN les cuenta a los argentinos lo que quiere que sepan de Venezuela”, dijo Chávez. Y plantó una sonrisa pícara: “Por eso, cuando vengo aquí tengo que hablar tanto, Néstor…”. A la media hora, los dos presidentes pasaron a almorzar antes de despedirse con un “hasta pronto”.
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