KIRCHNER ASEGURÓ QUE EL PLAN DE SEGURIDAD SERÁ "SUPERADOR"
De muy buen semblante y sonriente, el presidente Néstor Kirchner regresó esta mañana a trabajar a su despacho de la Casa Rosada, luego de una ausencia obligada de once días por una gastroduodenitis aguda que lo afectó desde la Semana Santa. Más tarde apareció en un acto en Palermo, declaró que el plan de seguridad que anunciará hoy a las 18 será “superador”.
El mandatario ingresó pasadas las 8.30 de la mañana a la sede gubernamental, acompañado por su secretario privado, Daniel Muñoz, su médico personal, Luis Buonomo, y uno de sus edecanes. La jornada parece estar monopolizada por los preparativos para el lanzamiento del nuevo plan de seguridad.
Más tarde, el Presidente asistió en el salón Tatterstal del Hipódromo de Palermo al acto de lanzamiento de la nueva Radio del Plata. Luego de su abrazo con el dueño de la emisora, Marcelo Tinelli, Kirchner habló con la prensa y dijo que su estado de salud está “muy bien, diez puntos”, y que sólo sufrió “un pequeño inconveniente”.
También envió “un abrazo muy grande” a Diego Maradona. Dijo sobre su estado de salud que le causa “un gran dolor”, y pidió entre todos ayudarlo y “fortalecerlo”.
Después, afirmó que el plan de seguridad que anunciará esta tarde será “superador a todo el marco que rige” esa cuestión actualmente.
Alrededor de las 18, Kirchner tiene previsto realizar un discurso que se acercará a la idea de un relanzamiento del Gobierno para recuperar la iniciativa que aparecía desdibujada en los últimos tiempos. Será con motivo del anuncio del plan de seguridad federal y lo hará con toda la pompa, ante la presencia de los gobernadores que hayan aceptado la invitación que ayer les cursó formalmente el Gobierno.
Hasta ahora, sólo seis de los gobernadores confirmaron su presencia. Son Felipe Solá (Buenos Aires); Eduardo Fellner (Jujuy); Carlos Verna (La Pampa); Jorge Alperovich (Tucumán); Jorge Obeid (Santa Fe); y Jorge Busti (Entre Ríos).
En rigor, el plan será presentado por el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, en un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Inmediatamente después hablará Kirchner.
Aunque desde el Gobierno se afirma que el plan de seguridad se venía elaborando desde bastante tiempo antes que la sorprendente movilización que logró convocar hace 18 días Juan Carlos Blumberg (tras el secuestro y asesinato de su hijo Axel), el anuncio parecerá la respuesta a la angustia social por la inseguridad mostrada en esa multitudinaria marcha.
El plan quedó definitivamente atado el sábado pasado en la quinta de Olivos. Allí se reunieron Kirchner con Beliz y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para lo último que quedaba por definir del plan: la reestructuración de la cúpula de la Policía Federal. Para ello el Presidente le había pedido a Beliz los legajos de 95 jefes policiales.
Según dijeron fuentes del Gobierno, los cambios previstos tienen relación con un esquema de “fuerte coordinación” entre las fuerzas de seguridad federales: la Policía, la Prefectura y la Gendarmería.
Precisamente, y a raíz de la investigación del caso Blumberg, quedó en evidencia una vez más la descoordinación que existe dentro de las distintas fuerzas policiales, a las que tampoco escapa la Justicia. Severamente cuestionado por Juan Carlos Blumberg, y por el Gobierno, el fiscal de la causa, Jorge Sica, acabó siendo separado de la investigación.
El Presidente ya se había involucrado personalmente en el tema cuando decidió el relevo un hombre fuerte de la Federal, el jefe de la Superintendencia de Investigaciones, el comisario Jorge Palacios.
Otros aspectos que contempla el plan es la sustanciación de juicios por jurados para acelerar las causas penales y la creación de un cuerpo de policía especial para actuar en secuestros e investigar los delitos relacionados con el narcotráfico.
En su pata de prevención, el plan también apuntaría a resaltar el papel de las instituciones educativas como lugares de contención, para alejar a los chicos de la calle y tratar de evitar el ingreso de muchos en el delito.
En este punto, la idea es que las escuelas estén abiertas fuera del horario habitual de clases para que los alumnos participen de actividades deportivas y culturales. Pero el aspecto central -aunque a más largo plazo- es conseguir el retorno gradual a las aulas de unos 300.000 chicos y jóvenes en edad escolar que ahora están afuera del sistema educativo.
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