KIRCHNER BUSCA EN ESPAÑA MÁS INVERSIÓN
La gestión de cuatro días que inicia hoy el presidente Néstor Kirchner en Madrid tiene un claro objetivo estratégico para su gobierno: cerrar la era de conflictos con las grandes empresas españolas con intereses en la Argentina y promover un aumento de las inversiones en el país.
Después de dos años de tensión, Kirchner considera que las perspectivas de crecimiento económico de la Argentina han vuelto a tentar a las compañías españolas. A eso atribuye que la mayoría de las concesionarias de servicios de ese origen han quitado de su lista de prioridades el reclamo de una suba en las tarifas.
“Vamos para hablar de cómo se va a invertir en el país a partir de ahora. No está previsto que se discuta de las tarifas. Si alguien saca el tema, ya sabe la respuesta”, dijo ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que integra la comitiva oficial.
Intentó así descartar de plano que el Gobierno fuera a negociar en Madrid un cambio en el cuadro tarifario, exigido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como parte del programa firmado en septiembre.
Los principales ministros del Presidente destacaron ayer que es inalterable la política definida desde mayo: primero se revisarán los contratos de privatización y después se estudiará qué pasa con los precios.
Como señal, antes de partir, el Gobierno anunció la anulación de la concesión del espacio radioeléctrico, que estaba en manos de la firma francesa Thales Spectrum. “Las empresas que no cumplieron deben sentir mucha preocupación”, advirtió el ministro del Interior, Aníbal Fernández.
Pero Kirchner viaja a Madrid con voluntad conciliadora. Sus allegados pronostican que revertirá la sensación de estupor que causó entre los empresarios españoles en julio pasado, cuando les reprochó en una reunión amplia haber obtenido en la Argentina ganancias extraordinarias con métodos poco transparentes.
“Las cosas cambiaron -sostuvo el jefe de Gabinete-. Las dudas sobre la economía se esfumaron. Es más fácil promover un diálogo constructivo.”
Uno de los temores más difundidos entre las autoridades argentinas consiste en que, de agravarse el conflicto, las inversiones españolas en la región empiecen a fluir hacia Brasil, cuyo gobierno ha fortalecido la relación político-económica con Madrid.
“A parir”
El primer invitado del presidente Kirchner al llegar a Madrid será nada menos que José María Cuevas, director de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Se trata del hombre que le puso nombre a aquella tensa reunión de julio: “Nos puso a parir”, fue su comentada síntesis en aquella ocasión.
Mañana dará audiencia al presidente de Repsol YPF, Alfonso Cortina, mientras que el jueves recibirá a los directivos de Telefónica, César Alierta, y de Endesa (que controla Edesur), Manuel Pizarro.
Además, se reunirá con los directivos de los dos mayores bancos de España, el Banco Santander Central Hispano (BSCH, titular del Río) y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVAFrancés). Con el sector financiero, el Gobierno ha acercado posiciones y se espera que en las próximas semanas se anuncie cómo será la compensación por la pesificación asimétrica.
El clima de distensión también abarca las relaciones con Repsol YPF, Telefónica y Aerolíneas Argentinas. Existen aún fuertes desacuerdos con las firmas de electricidad, de gas y de servicios sanitarios.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, viajó con el Presidente para participar de las reuniones empresariales. Su colega de Economía, Roberto Lavagna, se quedó en Buenos Aires.
Aparte de la negociación de largo plazo, el Presidente estableció como meta tentar a inversores para aumentar los negocios del turismo y de la pesca. Para eso le agendaron sendas reuniones sectoriales y participará de la 24a Feria Internacional de Turismo (Fitur).
En el orden político, la actividad no será menor. Kirchner será agasajado hoy por los reyes de España en el Palacio Real de la Zarzuela. Al mediodía siguiente, se reunirá con el presidente José María Aznar.
También conversará en privado con los principales candidatos a ganar las elecciones del 14 de marzo -Mariano Rajoy (PP) y José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE)-, siempre con la idea de establecer una relación sólida y duradera con el país que marcha segundo en la lista de inversores en la Argentina.
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