KIRCHNER DEFINE CAMBIOS EN SU GABINETE
El Presidente habla sólo ante su círculo íntimo acerca de cómo armará el gabinete de ministros con el que enfrentará la segunda mitad de su mandato. Tiene decidido tomarse los próximos dos meses para anunciar su nuevo equipo.
La necesidad electoral modificó sus planes, ya que detesta cambiar a sus funcionarios. Su prioridad ahora es plebiscitar su gestión y por eso está dispuesto a rearmar el gabinete.
Fanático del hermetismo, Néstor Kirchner mantendrá la incógnita hasta último momento, pero funcionarios de primer nivel admitieron a LA NACION que es “casi seguro” que dos ministros y dos secretarios de Estado dejarán sus cargos para competir en las elecciones legislativas del 23 de octubre.
Estos serían el canciller Rafael Bielsa; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; el ministro de Justicia, Horacio Rosatti, y el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga.
Pese a esta situación, que no será confirmada oficialmente, el Presidente no le hizo todavía ningún ofrecimiento formal a sus colaboradores. Sólo habló con Rosatti y les dio algunas señales a los demás, pero no quiere avanzar demasiado con el tema.
Ese escenario incomoda a los funcionarios que, ante cualquier consulta periodística, responden siempre: “El Presidente todavía no habló conmigo”. Es parte de una estrategia. Antes, Kirchner debe resolver la disputa en la provincia de Buenos Aires y la negociación con Eduardo Duhalde, y después analizar el cuadro de cada provincia, operación que ya comenzó a hacer en Santa Fe y en Córdoba.
Kirchner podría cambiar su gabinete dos meses antes de las elecciones legislativas del 23 de octubre. Es un tema que se estudiará más adelante, según indicaron a LA NACION dos de los ministros que no dejarán su cargo para competir en los comicios. Todavía Néstor Kirchner no tiene una fecha definida, pero el primer recambio ministerial se produciría a más tardar a principios de agosto próximo.
El Gobierno dio a conocer el jueves último el cronograma electoral y el 8 de julio próximo es la fecha límite para presentar los candidatos para octubre, haya o no elecciones internas en los partidos el 7 de agosto próximo.
La decisión implica que los funcionarios no harían entonces campaña (que se extenderá por 60 días) desde la función pública.
Hace tiempo que el canciller Rafael Bielsa es mencionado como el candidato para competir en la Capital por una banca en el Senado. El canciller dijo a sus colaboradores que preferiría quedarse en su puesto, pero que aceptará el desafío si el Presidente se lo pide.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, está convencido, desde que asumió la conducción del PJ porteño, de que el oficialismo puede ganar en la Capital, en especial con el Presidente haciendo campaña.
La senadora Cristina Kirchner, que será candidata en la provincia de Buenos Aires, también hará algunas apariciones en el distrito porteño para conseguir votos para Bielsa.
El sucesor del canciller podría ser el diputado Jorge Argüello, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja y allegado al Presidente. Se habría descartado la posibilidad de que en lugar de Bielsa quedara el vicecanciller Jorge Taiana.
Si bien Taiana es un funcionario que goza de la confianza presidencial, en medios diplomáticos señalan que su tendencia “pro-Cuba” no permitiría tener una relación equilibrada con los Estados Unidos.
Algunas fuentes del Gobierno sostienen que también Kirchner podría designar en la Cancillería al secretario legal y técnico, Carlos Zannini, a quien ha llevado a todos sus últimos viajes y que le escribe los discursos que ofrece en el exterior.
La principal dificultad para ese cambio es que el Presidente no podría desprenderse de un hombre de tanta confianza, que cuida su firma y que se ocupa de temas decisivos.
El ministro de Justicia, Horacio Rosatti, irá a hacer campaña a Santa Fe. Si bien el Presidente le propuso la candidatura para encabezar la lista, Kirchner piensa en la vicegobernadora santafecina, María Eugenia Bielsa, para ese lugar. Esa decisión presidencial no cambia el plan de que Rosatti se aleje de su cargo. Hasta los allegados al ministro advierten que Rosatti ocupará el segundo lugar de la lista, pero destacan que quiere participar en la conformación de esa nómina.
Dos nombres
Ahora hay dos nombres que analiza el Presidente para dirigir el ministerio de Justicia: el secretario de Seguridad Interior, Alberto Iribarne, y el ministro de Justicia bonaerense, León Arslanian. Ambos tienen una excelente relación con Eduardo Duhalde y ninguno quiere hablar por ahora sobre su posible ingreso en el gabinete kirchnerista.
Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, dijo que los que hablan de su alejamiento son los que no lo quieren. Pero un ministro muy cercano a Kirchner confirmó a LA NACION que dejaría su cargo para competir en Neuquén.
Su reemplazante sería Juan Bontempo, un joven kirchnerista que llegó de Santa Cruz (donde era ministro del gobierno de Sergio Acevedo), que trabaja desde febrero último con Parrilli. Bontempo no confirmó ni desmintió la versión a LA NACION, y dijo que llegó “para trabajar para el Presidente”.
En la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) también habría cambios: su titular, Héctor Icazuriaga, volvería a Santa Cruz para ser candidato a senador. Así, quedaría descartada la posibilidad de que Alicia Kirchner, ministra de Desarrollo Social, dejara el cargo.
El nuevo “Señor Cinco”, como se denomina en la jerga de inteligencia al jefe de la SIDE, sería el diputado nacional por el PJ santacruceño Daniel Varizat, cercano al Presidente y cuyo mandato vence en diciembre próximo.
Algunas fuentes señalaron también que Francisco Larcher, número dos de la SIDE, podría encabezar el organismo, ya que, en la práctica, es lo que hace desde que asumió el Presidente.
Kirchner quiere mantener al ministro de Economía, Roberto Lavagna (con quien tiene, pese a las tensiones, una relación de respeto) y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Tampoco se desprenderá del ministro del Interior, Aníbal Fernández, con quien bromea que lo va a mandar a la provincia de Buenos Aires a competir en las elecciones. Con el ministro de Defensa, José Pampuro, construyó una relación que llevó a éste, amigo de Duhalde, a defender más a Kirchner que al ex presidente.
El resto del Gabinete se mantendría intacto.
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