KIRCHNER DEFINE EL PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTO DE 2006
Por razones electorales, el presidente Néstor Kirchner evalúa por estas horas no incluir en el proyecto de ley de presupuesto 2006 -que enviará al Congreso este jueves- el polémico capítulo sobre superpoderes para el jefe de Gabinete, por los cuales se le delegan facultades especiales para el manejo de las partidas presupuestarias a su discreción.
De esta manera, el jefe del Estado daría marcha atrás en una decisión que habría adoptado hace un mes, cuando comenzó a diseñarse el proyecto. Así lo confirmaron a LA NACIÓN fuentes de primer nivel del Gobierno y del Congreso, que explicaron que esta nueva postura surge para evitar las críticas de la oposición en plena campaña electoral y, por otra parte, se da a partir de la comprobación de que el Congreso -Diputados en particular- se convirtió en un escenario adverso a los intereses de la Casa Rosada desde que se cristalizó la ruptura en el justicialismo.
Las mismas fuentes insistieron en que la decisión se tomará en las próximas horas, antes de que el Presidente parta, esta noche, rumbo a Nueva York, donde participará de la Cumbre de la ONU. “En principio, la idea es trabajar el año próximo sin medidas de excepción”, deslizó un alto funcionario de la Casa Rosada. LA NACIÓN intentó comunicarse en tres oportunidades con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para confirmar el asunto, pero el funcionario no respondió las llamadas.
De todas maneras, si bien el proyecto de ley no incluiría en principio los superpoderes, esto podría no ser definitivo. Fuentes parlamentarias advirtieron a LA NACIÓN que el debate arrancará sólo después de las elecciones del 23 del mes próximo y que si el resultado favorece al Gobierno -y esto se traduce en un realineamiento del justicialismo detrás del Presidente en el Congreso- este artículo podría ser incorporado en una segunda etapa para ser votado por una eventual mayoría peronista en ambas cámaras.
De hecho, una situación similar sucedió hace unos años, cuando, debido a las feroces críticas de la oposición, el oficialismo acotó el alcance de los superpoderes que había pedido el Poder Ejecutivo; sin embargo, cuando comenzó el debate en el recinto de la Cámara de Diputados, por presión de la Casa Rosada el PJ los incluyó otra vez y allí sí se aprobó merced a su mayoría. Desde que se desató la emergencia económica y social en el país, a partir de 2001, los sucesivos proyectos de ley de presupuesto delegaban en el jefe de Gabinete facultades especiales para el manejo de las partidas sin sujeción al artículo 37 de la ley de administración financiera, que establece claros límites al respecto.
SIN CONSULTA
Al liberarse de esa restricción, el Gobierno podía, sin consultar al Congreso, decidir incrementos del total de gastos y endeudamiento, traspasos entre finalidades, reducción de gastos de capital a favor de gastos corrientes, así como la disminución de activos financieros o aumento de pasivos públicos. Este tipo de manejos estaban prohibidos por la ley de administración financiera.
Ahora, la Casa Rosada evalúa imponer nuevamente como restricción el artículo 37 de la mencionada ley, tal como era antes de la emergencia económica.
Esta arbitrariedad en el manejo de los fondos presupuestarios fue blanco de fuertes críticas de la oposición, que calificaron al presupuesto como un “dibujo” y a su debate parlamentario como una “ficción”. El duhaldismo ya anticipó que si el Gobierno nuevamente incluye este capítulo en el proyecto de 2006 votará en contra en Diputados, por lo que el escenario se presenta inevitablemente adverso al Presidente.
En efecto, la oposición y el duhaldismo reúnen los dos tercios de los votos en la Cámara baja. Es decir, la mayoría. “El kirchnerismo no puede arriesgarse, en plena campaña electoral, a enviar un proyecto de ley que sabe que va a ser criticado desde todos los sectores”, arriesgó un encumbrado diputado oficialista.
De todas maneras, más allá de que se incluya o no este artículo, la oposición se prepara para descargar fuertes críticas al Gobierno cuando presente el presupuesto: advertirá que, más allá de los superpoderes, es peligroso el uso discrecional de los recursos excedentes por la recaudación que percibe el fisco sin control parlamentario. “El Gobierno subestima deliberadamente los recursos para contar luego, con el superávit en la recaudación, con una caja propia que maneja a su antojo”, insistió Claudio Lozano (CTA-Capital).
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