KIRCHNER DEJÓ SIN DEFINIR SU VISITA A CUBA Y TOCÓ EL TEMA DE LOS DISIDENTES
El presidente Néstor Kirchner recibió ayer en la Casa Rosada al canciller cubano, Felipe Pérez Roque, quien le reiteró la invitación de Fidel Castro a La Habana. El encuentro reflejó el restablecimiento del vínculo político entre los dos países tras más de una década de tensiones. Y se plasmó en un comunicado conjunto escrito el día anterior y sin grandes anuncios. Pero el contenido de la reunión se mantuvo en silencio, según orden de ambas partes, ante algunos evidentes tironeos.
Por empezar, pese a que se mantiene la invitación para Kirchner a La Habana, la fecha sigue sin confirmarse. Fuentes gubernamentales sugirieron que podría ser en junio, cuando inicialmente se pensaba para febrero. “Kirchner está invitado a ir a nuestro país para el momento en que él considere apropiado”, dijo el ministro cubano, ayer, a las agencias de noticias.
Tanto el gobierno cubano como el argentino subrayan que la visita de Pérez Roque apuntalará el intercambio comercial mutuo, depreciado en los últimos dos años. Pero también buscan bajar el nivel de exposición que en los últimos meses tuvieron el anunciado voto argentino en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el tema de la disidencia en Cuba y el caso de la neurocirujana cubana Hilda Molina, cuyo hijo Roberto Quiñones —también cubano— quiere traerla al país, donde reside desde hace años.
Kirchner y Pérez Roque hablaron de esto y de cómo avanzar en el pago de la deuda que la isla mantiene con Argentina. Estos temas también fueron tratados el miércoles en la reunión de Pérez Roque y el canciller Rafael Bielsa, presente en la reunión de ayer en la Rosada junto al embajador cubano, Alejandro González.
Ayer, Bielsa le entregó a Pérez Roque dos cartas escritas por Quiñones —una para él y otra para el presidente Castro—, en la que solicita que Molina pueda viajar a la Argentina, por “razones humanitarias”. Pionera en Latinoamérica en diferentes terapias científicas, Molina dirigió el Centro Internacional de Restauración Neurológica, una de las perlas de la salud en Cuba.
El caso Molina se coló ayer en una reunión de Pérez Roque con el presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño, y un grupo de diputados que comentaron que el legislador le pidió al canciller por la neurocirujana, sosteniendo que “una cárcel no se mide por sus dimensiones”. Pérez Roque se mantuvo muy atento, pero —contaron— deslizó muy sutilmente que Molina mantiene —o mantuvo— vínculos con un grupo anticastrista de Miami.
Bielsa ha recibido dos veces a Quiñones —la última fue antes de la llegada de su par cubano— y a cinco escritores argentinos, que le pidieron que la Embajada argentina en La Habana reciba a los opositores a Castro.
En enero pasado, Estados Unidos aportó su cuota al criticar abiertamente el mejoramiento de las relaciones de Argentina con Cuba, y el hecho de que Buenos Aires hubiera anunciado que se abstendrá de votar en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas una resolución que pide veedores para evaluar la situación en la isla.
Kirchner y Bielsa reconfirmaron ante el ministro cubano que el país se abstendrá, a diferencia del voto afirmativo emitido por los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, en 2002. Duhalde se abstuvo en 2003.
Pérez Roque estará en el país hasta el domingo. Su agenda, bien cargada, incluyó reuniones de muy alto nivel. Ayer viajó a Rosario, y el sábado estará en Entre Ríos, donde se anunciará un convenio en materia de salud y la apertura del mercado cubano a las carnes argentinas.
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