KIRCHNER DESIGNÓ A ALBERTO FERNÁNDEZ PARA NEGOCIAR CON EL FMI
Kirchner jugó una nueva carta y puso al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al frente de las gestiones con el organismo, en un esquema de discusión con Washington que completará la ministra de Economía, Felisa Miceli.
La intención del Presidente es tener un diálogo casi directo con las autoridades del FMI y también utilizar a Fernández como emisario para obtener el apoyo de los países del Grupo de los Siete, que tienen el mayor poder de voto en las decisiones del organismo.
Fernández debutará hoy mismo al frente de esta misión, cuando desembarque en el aeropuerto de Barajas, con una agenda cargada de reuniones con los funcionarios clave de la administración de José Rodríguez Zapatero.
De esta forma se adelantará a Felisa Miceli, quien estará en España desde mañana para sumarse a las reuniones que tendrán como objetivo formal la presentación de la ministra de Economía y el análisis de la situación de las empresas privatizadas de capital español (Repsol YPF, Telefónica, Endesa, Gas Natural, Aerolíneas Argentinas, entre otras).
Más allá de la agenda bilateral, el objetivo del viaje, sobre todo en lo que hace a las gestiones del jefe de Gabinete, es asegurarse el apoyo del jefe de gobierno español de cara a la inminente negociación con el FMI, que comenzará a mediados de enero próximo.
Si bien España no forma parte del G-7 es una de las economías más prósperas del Viejo Continente y un asociado de peso en el organismo que tiene como director gerente al español Rodrigo Rato.
Desde el default, en diciembre del 2001, el organismo puso dos reclamos por encima de cualquier otro: que la Argentina regularizara rápidamente su situación de incumplimiento con los acreedores, y que actualizara los contratos de las empresas de servicios privatizadas en la década del ’90.
En este sentido, es indudable que un guiño favorable de España tendría tanto peso como el de Francia o los Estados Unidos, miembros del G-7.
Justamente estos dos países han dejado en claro que no apoyarán esta nueva negociación con el organismo, como dejó de manifiesto George W. Bush en su participación en la Cumbre de las Américas, en noviembre pasado.
Con la carta de Alberto Fernández, la intención de Kirchner es tener injerencia directa en la negociación, lo cual acelerará los tiempos para cerrar un acuerdo antes de mitad de año. Si se logra sería un golpe de efecto, teniendo en cuenta que los mercados financieros locales y del mundo no vislumbran un pacto con el organismo en el 2006.
Además, podría significar un nuevo gesto para despegar a la gestión económica de “K” de la figura del ex ministro Roberto Lavagna. Si Kirchner cierra con el FMI después del verano quedará como un logro que el ahora ex ministro no hubiera podido alcanzar, teniendo en cuenta que hasta hace un mes los tiempos para esta negociación iban por una vía mucho más lenta.
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