KIRCHNER: EL GRAN GANADOR DE LAS ELECCIONES DEL DOMINGO
Fue una campaña que por momentos pareció eterna. Pero la hora de las urnas en la Ciudad fue más breve de lo que todos pensaban: se resolvió apenas un hora y pico después de que acabara la votación. El propio Mauricio Macri anunció a las 19.50 y antes de que empezara a conocerse el escrutinio su derrota en manos de Aníbal Ibarra.
Uno y otro lo supieron poco después de las 18, cuando la cadena de fiscales de mesa echó por tierra las especulaciones de las encuestas de boca de urna que sugerían la posibilidad de un empate técnico. La señal de los fiscales partidarios era muy clara: no solo el oeste de la ciudad había redoblado su apoyo a Ibarra (Caballito, por ejemplo, con más de un 20 por ciento de diferencia). También el sur le había dado la espalda a Macri y barrios como Lugano, Pompeya, Soldati, Liniers o Mataderos apostaron fuerte, esta vez, por el jefe de Gobierno. Los fiscales de algunos barrios del norte le daban otra buena noticia a Ibarra: “Parece que empardamos en Belgrano”. Los datos se reproducían de manera casi idéntica en el campamento de Macri. Y a pesar de que al principio el macrismo se aferró a un boca de urna que le daba dos puntos a favor, la tabla de la que se agarraron no evitó el naufragio. Al parecer, los datos que llegaban de Villa Lugano —donde el 24 de agosto Macri ganó por 7 puntos y ahora Ibarra tenía esa diferencia a su favor— fueron el golpe mortal para el presidente de Boca y la indicación de que su sueño de jefe de Gobierno llegaba a su fin.
Entonces, Macri sorprendió a propios y extraños anunciando su derrota: “Hay una ventaja irreversible” admitió. Y el Palacio San Miguel, donde se congregó el ibarrismo estallaba en un grito ante las pantallas de TV, que mostraban a un Macri muy serio y demacrado. Las cámaras instaladas en el campamento de Macri no reflejaban lo que se veía detrás: muchas cabezas gachas y, en el pecho, remeras que en cuestión de minutos se volvieron anacrónicas: “Macri presidente 2007”, decía en muchas de ellas.
Poco después, volvía a aparecer Ibarra en escena, antes, sobre las 18 había anunciado de antemano su triunfo. “Queríamos interceptar cualquier intento del macrismo de adjudicarse una victoria que ya sabíamos que era nuestra” admitieron a Clarín en el entorno de Ibarra. Pero esta segunda aparición era distinta: el anuncio del derrotado había ratificado de por sí el triunfo. Y no había más que hablar.
“Hemos triunfado por una diferencia mayor de la que previmos”, reconoció Ibarra en medio de los aplausos de su gente. Y a medida que hablaba el Palacio San Miguel se iba llenando de dirigentes que rodeaban el escenario con Ibarra y el ahora vicejefe electo Jorge Telermann en el centro de las luces. Hubo, como era de esperar, una referencia explícita al apoyo recibido del presidente Néstor Kirchner y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, artífice de ese respaldo. “Conformamos un mismo espacio para la ciudad y la Argentina”, dijo Ibarra. También, agradecimientos a Elisa Carrió por su “generosidad y compromiso”. Y algún palo para Macri: “Triunfó el modelo de una ciudad solidaria”.
Temprano también, como ocurrió todo en este ballottage que estrenó Buenos Aires, se conocieron los números finales: Ibarra había superado a Macri por más de 100.000 votos echando por tierra todos los vaticinios, análisis y especulaciones que hablaban de una derrota suya o un empate. Que se preguntaban hacia dónde irían los votos de Patricia Bullrich o el voto en blanco propugnado por Luis Zamora. Que decían que esta vez votaría mucha más gente. Que si servía o no que Ibarra hubiera hecho hincapié ahora en su gestión de gobierno. Todos análisis que se hicieron trizas ante una sola realidad: la decisión de la gente. La democracia, en definitiva.
SOLÁ ARRASÓ EN BUENOS AIRES.
Por su parte, las elecciones en provincia de Buenos Aires, fue un cierre de obra con final anticipado. Felipe Solá se impuso por el 46 por ciento de los votos y consigue un amplio respaldo para un nuevo período en la Gobernación. La sorpresa fue Margarita Stolbizer, quien esta madrugada a las 2.30 estaba tercera (11,4%), apenas superada por Patti (11,7%). Rico, en tanto, quedaba en cuarto lugar.
De acuerdo con los cómputos finales, el 10 de diciembre la Legislatura bonaerense quedará conformada con amplia mayoría del PJ. Además, aportaría 21 diputados al bloque partidario del Congreso nacional. Ya cuenta con otros 15 legisladores y se transforma en una bancada capaz de condicionar al Gobierno o de acompañar sus iniciativas.
El urnazo permitía al oficialismo bonaerense recuperar intendencias como Avellaneda, Lomas de Zamora y Quilmes, en el GBA, y San Nicolás, Bahía Blanca y Junín en el interior. El avance fue sobre comunas de la UCR y la ex Alianza.
Solá logró legitimación política para una gestión de cuatro años. Eduardo Duhalde consolidó su jefatura partidaria con proyección nacional. Ambos son los ganadores casi excluyentes. En otro plano, el presidente Néstor Kirchner participa del triunfo.
Las relaciones entre exitosos no siempre son armónicas.
El gobernador percibe que debe dar señales de convivencia: “Hago reconocimiento al aporte de Duhalde como jefe partidario”, dijo anoche mirando la provincia. A Kirchner le dedicó agradecimientos por “acercar esperanzas a muchos corazones” e incorporó un concepto de Federico Peralta Ramos (“a mí me gusta acá”) para aclarar que no piensa en la presidencia 2007. “La provincia de Buenos Aires no es un trampolín”, tranquilizó.
No obstante, estrenó gesto de autoridad para asegurar autonomía en el juego de poder: “Hasta ahora —explicó— tenía un poder heredado (por la renuncia de Carlos Ruckauf a la Gobernación). Desde mañana pondré mayor audacia con el apoyo de los votos.” Tiene a favor la mayoría de bancas en las Cámaras legislativas para apuntalar su proyecto, aunque deberá tener paciencia oriental para fijar la agenda parlamentaria. El duhaldismo ejerce manejo en Diputados y la vicegobernadora electa Graciela Giannettasio —incondicional de Hilda Duhalde— presidirá el Senado.
Antes del comicio hubo especulaciones por una eventual diferencia de sufragios entre el gobernador y la lista de diputados nacionales encabezada por Chiche Duhalde. El escrutinio reveló un corte mínimo de boletas.
Resultó evidente el soporte de las intendencias radicalesa la candidatura de Stolbizer. El 15 por ciento responde a la tracción de los jefes comunales, fundamentalmente del interior bonaerense, quienes además pegaron la lista de legisladores. El radicalismo también quedaba segundo en la elección de diputados y en condiciones de incorporar seis legisladores nacionales, con Federico Storani a la cabeza. La UCR remontó la catástrofe de las últimas presidenciales, donde sacó poco más del 1 por ciento.
El repunte de Patti esta madrugada, que lo ubicaba en segundo lugar con el 11,7% de los votos parece reflejar, en principio, que su prédica de mano dura para enfrentar la inseguridad puede haber sido acompañada por el electorado. Patti, además, ganó en su distrito, Escobar, sobre Solá. Lo mismo logró Rico en San Miguel. El ex coronel permanecerá dentro de la estructura provincial del PJ y será una referencia atenuada del conurbano. Patti no mantiene buena relación con Solá. Tampoco con Duhalde.
El ARI de Elisa Carrió y el movimiento Recrear de Ricardo López Murphy no pudieron consolidar lo que habían insinuado en las presidenciales de abril.
Desde que asumió, Solá no pudo avanzar con la reforma política. Habrá llegado el momento de utilizar la audacia que mencionó en pleno festejo por el triunfo.
TRIUNFO ARRASADOR DEL KIRCHNERISTA ACEVEDO EN SANTA CRUZ.
La victoria de Sergio Acevedo en la elección a gobernador de Santa Cruz era cantada. Actual titular de la SIDE e íntimo amigo del presidente Néstor Kirchner, Acevedo contaba con todo el respaldo presidencial y no poca popularidad. La única duda era saber por cuánto le ganaría al segundo, el candidato radical Alfredo Martínez. Y ciertamente esa diferencia fue mucha.
En el norte de Santa Cruz (Pico Truncado, Caleta Olivia, Las Heras y Puerto Deseado), por ejemplo, el porcentaje superaba los 40 puntos. Se entiende: Acevedo fue dos veces intendente de Pico Truncado. En Río Gallegos, esa brecha se acortó.
En una jornada soleada y con mucho frío (10 grados bajo cero de sensación térmica), los santacruceños se volcaron masivamente a los lugares de votación. Casi un 80% del padrón participó en esas elecciones, que además renovaban dos legisladores nacionales y 24 provinciales; concejales; intendentes y, por primera vez, un representante ante el Consejo de la Magistratura.
Por la ley de lemas, las cifras que definirían quién ocupará la intendencia de Río Gallegos eran inciertas hasta avanzada la noche. Los resultados estaban muy reñidos entre el actual intendente, el justicialista Juan Carlos Villafañe, y el radical Héctor Roquel. Para diputados nacionales, se perfilaban como ganadores dos hombres que acompañaban la lista de Acevedo: Eduardo Arnold y José Córdoba.
El gobernador electo siguió el comicio desde Pico Truncado, su pueblo natal, hasta las 4 de la tarde, cuando viajó en un avión privado a Río Gallegos. Allí lo esperaba Néstor Kirchner para felicitarlo y seguir juntos el escrutinio.
El Presidente, a quien le gusta mostrarse como un “hombre común”, fue caminando, tranquilo, de su casa al colegio Julio Ladvocad. Una vez allí, hizo cola: esperó a que las cinco personas que estaban antes que él votaran y luego entró en el cuarto oscuro. Eran las 4,30 de la tarde.
“He cumplido con mi deber ciudadano. Con Acevedo en el gobierno vamos a trabajar muy juntos para que Santa Cruz siga creciendo”, dijo con rostro sonriente y distendido Kirchner a Clarín.
Media hora después, Cristina Fernández de Kirchner fue a emitir su voto en el colegio Nuestra Señora de Fátima, lugar donde siempre votó.
CHACO: LA UCR RETUVO LA PROVINCIA.
El radicalismo continuará gobernando el Chaco, ya que Roy Nikisch, el delfín del mandatario saliente, Angel Rozas, venció al justicialista Jorge Capitanich, al cabo de una campaña caliente que mostró denuncias y acusaciones recíprocas. El triunfo de Nikisch se apoyó en casi todos los distritos, y superó el 45 por ciento de los votos, piso necesario para imponerse en primera vuelta.
Nikisch, un productor agropecuario de 52 años que en los 80 convirtió a la política en su actividad principal, logró el curioso fenómeno de ganar una elección para gobernador casi sin exponerse ante el electorado. La explicación está en que Rozas asumió la campaña como una faena propia, y eclipsó a su candidato, que aceptó esa división de roles para aprovechar la popularidad del gobernador saliente.
El esmero de Rozas en lograr que Nikisch ganara no fue sólo una cuestión de pertenencia partidaria. El gobernador chaqueño deseaba una victoria para hacer una demostración de fuerza de repercusión nacional que lo ayudaría a retener la conducción del Comité Nacional de la UCR. Desde allí, espera trabajar para una candidatura presidencial en 2007.
Capitanich, por su parte, sufre con la derrota un golpe que puede erosionar su poder interno en el peronismo local. Es la segunda vez que el senador y ex jefe de Gabinete, de 38 años, pierde una elección para gobernador. La primera fue en 1999, cuando cayó a manos del propio Rozas, quien logró aquella vez su reelección.
La campaña del PJ se apoyó principalmente en el apoyo de Néstor Kirchner a Capitanich, que difundió profusamente fotos y videos junto al Presidente aunque no logró que el santacruceño se llegara hasta el Chaco.
Ahora, Nikisch se enfrenta a un panorama social y económico muy complicado. Rozas logró mantener una elevada imagen positiva tras ocho años de gestión, pero a costa de una inversión en obra pública y de un nivel de gasto público que multiplicó por cinco la deuda pública chaqueña, que trepó de 670 millones de pesos en 1995 a 3.500 millones ahora.
Uno de los interrogantes que abre el nuevo escenario es si Nikisch será un fiel discípulo de Rozas, o si buscará crear un poder propio dentro de la UCR provincial, en la que el gobernador saliente ejerció con mano firme el timón desde 1995.
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