KIRCHNER EN EL COLEGIO MILITAR: “NO QUEREMOS EL EJÉRCITO DE LOS QUE MATARON A SUS HERMANOS”
Levantó sus ojos del papel que reproducía fielmente hasta ese momento su discurso e improvisó por primera vez en el mediodía de El Palomar. Y si bien ya había dejado fuertes advertencias sobre los límites de las Fuerzas Armadas, lo enfatizó una vez más. “No tengo miedo, no les tengo miedo”, sostuvo el Presidente en el acto por el Día del Ejército, donde advirtió que rayaban con el delito dos hechos particulares: las denuncias por espionaje en una base de Trelew y el acto en la Plaza San Martín de la semana pasada en el que militares en actividad reivindicaron la lucha contra las guerrillas en los 70.
Además, el mandatario recordó que “hay un nuevo país” y, elevando el tono de voz, afirmó que “no queremos al Ejército de los que mataron a sus hermanos”.
Minutos antes, el jefe del Ejército, Roberto Bendini, había anticipado en sus líneas más duras el discurso de Kirchner. Sostuvo que no va a aceptar “actos o acciones que afecten a la disciplina”. Y también aseguró que el que no comulgue con los principios de “respeto a las instituciones y a la dignidad de las personas” deberá “irse de la fuerza”.
“Estamos en el Ejército por nuestra voluntad, quien no está dispuesto a respetar las normas establecidas deberá abandonar la fuerza”, planteó Bendini al hablar ante las formaciones en el predio militar.
Participaron de la ceremonia, como es habitual, la ministra de Defensa, Nilda Garré y otras autoridades civiles y militares.
El acto incluyó el desfile de más de 5.000 soldados, el sobrevuelo de aviones y helicópteros del Ejército, entre ellos el recientemente modernizado Huey II, y una exhibición de la aeronave de reconocimiento de comando remoto Lipan.
Pero lo más esperado fue sin dudas el discurso del Presidente. Según fuentes oficiales, a Kirchner “le molestó mucho” el acto en la Plaza San Martín, del que participaron unas tres mil personas, en su mayoría militares retirados de las tres fuerzas. Y ayer lo ratificó al asegurar que ese acto fue “rayano a la apología del delito”
Allí se reivindicó a los militares presos por la represión ilegal; hubo críticas al Gobierno por su interpretación de la violencia de los ’70, y pese al cuidado de los organizadores, hubo agresiones a algunos periodistas e insultos de un sector del público contra el jefe de la fuerza, el teniente general Bendini, al que se llamó “traidor” y “lacayo”.
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