KIRCHNER, EN UN FINAL DE VIAJE CON MÁS PROMESAS DE INVERSIONES
Los objetivos están absolutamente cumplidos”, dijo ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en Madrid, unas horas antes de abordar junto al presidente Néstor Kirchner y su comitiva el vuelo de regreso a Buenos Aires.
En su última mañana en Madrid, Kirchner enhebró sin interrupciones otra serie de audiencias con empresarios, compañías pesqueras y banqueros españoles con intereses en la Argentina.
El saldo final de la visita es claramente favorable, aunque ayer fue una jornada de reuniones algo más ríspidas en algunos casos. Entre otros, recibió a Francisco González Rodríguez, presidente del BBVA (Banco Francés, en Argentina) que mantiene su balance en rojo, en contraposición a entidades que ya comenzaron a mostrar ganancias.
El banquero se retiró de la Embajada argentina sin hacer declaraciones, lo que dejó la impresión de que no logró llegar a un acuerdo de su agrado con el Presidente. En la comitiva tampoco hubo comentarios sobre la reunión, lo que pareció sugestivo.
Otro visitante en situación compleja —y fuera de programa— fue el titular de Aguas de Barcelona que tiene un 30 por ciento de Aguas Argentinas. Tampoco hizo declaraciones tras su reunión en la Embajada.
La empresa llegó a un pico de tensión con el Gobierno por su pedido de aumento de tarifas —cuestión considerada tema tabú por los argentinos en esta visita a Madrid—, mientras el Estado le exige que cumpla con inversiones por 55 millones de pesos.
La disputa se complicó más por la decisión de la empresa de presentarse ante el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) una ventanilla de reclamo que para el Gobierno despista a Aguas de toda posibilidad de acuerdo o arreglo bilateral.
Una fuente de la comitiva argentina confirmó a Clarín que éste había sido el mensaje que el ministro de Planificación, Julio de Vido, les transmitió a los responsables de Aguas, quienes se habrían mostrado proclives a un acuerdo. Pero eso se verá con la visita del canciller francés, Domique de Villepin, que trataría la espinosa cuestión en Buenos Aires. La francesa Suez es la accionista mayoritaria, y se ha mostrado hasta ahora más intransigente.
La jornada comenzó con Florentino Pérez, capitoste del Real Madrid y de la ACS, la constructora más poderosa de la península (Grupo Di Casa, en Argentina). Pérez llegó junto a José Luis García Villalba, titular de Autopistas del Sur (Ezeiza-Cañuelas), y Rafael Mourelle, de Autopistas Internacionales, agregados tras una reunión previa con el ministro De Vido. Los empresarios anunciaron a Kirchner inversiones por 50 millones de pesos.
Florentino Pérez entregó camisetas del Real Madrid y hasta envió a buscar las que tuvieran los números de preferencia de Kirchner y sus funcionarios. Luego, en lugar de la reunión prevista con el titular del Banco Santander Central Hispano (BSCH), Emilio Botín, que en Argentina posee al Río, Kirchner recibió a una joven pareja de expatriados (ver kirchner se tomó un recreo…) y al empresario Martín Varsavsky, financista hace un par de años del portal Educ.ar, quien reside en estos tiempos en España.
Más tarde, llegaron en tropel los empresarios de grupos pesqueros que operan en el país. La mayoría, viejos conocidos de Kirchner por operar desde hace tiempo en la costa patagónica.
El director en Argentina de la empresa Argenova, Jaime Pérez Pérez, fue el vocero del encuentro. Dijo que se comprometieron con inversiones en la Argentina. También participaron Amador Suárez (Amasua), Rubén Celaya (Arbumasa) Jaime Rodríguez (Empesur); Eduardo Vieira (Grupo Vieira) y Jesús Pérez Costas (Pesquera Santa Cruz).
Al mediodía, la agenda oficial había concluido, y Kirchner decidió salir a comer y tener un tiempo libre por su cuenta, antes de iniciar el regreso.
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