KIRCHNER GASTÓ MENOS DE LO PREVISTO
El gobierno de Néstor Kirchner gastó entre 1700 y 2500 millones de pesos menos de lo que tenía previsto en el presupuesto 2004 para obras públicas, planes sociales y programas de salud, sobrante que suscita un fuerte debate político a la luz de la pulseada parlamentaria sobre los superpoderes para el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, previstos en el proyecto de ley de presupuesto 2005.
En esta iniciativa, el Poder Ejecutivo le reclama al Poder Legislativo que delegue a Fernández facultades extraordinarias para reasignar partidas dentro del Estado, sin sujeción a las leyes de administración financiera y de responsabilidad fiscal.
Diversos economistas y políticos consultados por LA NACION criticaron el alto nivel de subejecución presupuestaria y lo atribuyen a varios factores posibles:
Deficiencia en la gestión de proyectos y programas, especialmente en obra pública y planes sociales.
Una política fiscalista. El Gobierno buscaría “generar un colchón de dinero” para resguardar a la economía de un eventual cimbronazo si fracasa la renegociación de la deuda pública.
Hacer “caja” para pagarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) por encima de lo previsto y sin reembolsos del organismo.
Promover su política de legitimación de su popularidad y su discurso redistributivo, con aumentos de salarios y jubilaciones.
Así lo indicaron los diputados Horacio Pernasetti, jefe del bloque de la UCR, Claudio Lozano (CTA), Guillermo Cantini (Unión por la Argentina) y el vicepresidente de Compromiso para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta (macrismo).
Si se mira el presupuesto 2004 en general, el nivel de ejecución es del 60 por ciento sobre los recursos disponibles, que son 65.000 millones de pesos, según los datos que figuran en la página de Internet del Ministerio de Economía, actualizados hasta el 19 del mes último.
Transcurridos nueve meses del año, tres cuartas partes del ejercicio, el nivel de gastos debería rondar el 70 por ciento.
El jefe de Gabinete dijo a LA NACION: “La oposición computa lo pagado y hay que mirar lo devengado, porque los certificados de obra se pagan a 60 o 90 días. Los números no son así, como dice la página de Economía, porque entran a jugar elementos técnicos; estamos evaluando esos números”.
Agregó que “en obra pública está devengado hasta un 65 por ciento (en realidad, 57 por ciento según datos oficiales) y a fin de año será más del 90 por ciento”.
Sin embargo, Fernández admitió las demoras en la obra pública, sobre lo que informó el lunes último LA NACION, aunque lo atribuyó a que “hay que tener presente que hay obras que no se pueden hacer por mora de las provincias”.
Ejemplificó: “La provincia de Buenos Aires tiene adjudicadas 200 de las 700 escuelas y hasta ahora envió sólo un proyecto”.
Añadió que para la vivienda “hay provincias que no tienen terrenos, como la provincia de Buenos Aires en el conurbano”.
Si se analizan las áreas en las que predominan los gastos corrientes (pagos de sueldos y funcionamiento administrativo), la ejecución es casi normal: oscila entre el 60 y el 70 por ciento.
Ello ocurre en el Poder Legislativo (63%), en el Poder Judicial (68%), en el Ministerio Público (66%), en el Ministerio del Interior (fuerzas de seguridad, 59%), en la Cancillería (60%), y en los ministerios de Defensa (63%), Educación (70%) y Trabajo (65%).
La plata está
Pero la subejecución más evidente ocurre en los ministerios con altos niveles de inversión en obras públicas, planes sociales y salud (gastos de capital) y bajo índice de pagos de sueldos (gastos corrientes). Es decir, se gestionan menos recursos de los previstos para llevar adelante políticas de empleo, reactivación económica y lucha contra la pobreza.
El menor gasto presupuestario se registra hasta hoy en la Presidencia de la Nación, con 54 por ciento sobre 630,9 millones de pesos; en Jefatura de Gabinete, con el 42 por ciento de 222 millones; y en los ministerios de Justicia, con 43 por ciento de 579,1 millones; de Economía, con 48 por ciento de 1008 millones; de Planificación Federal, con 48 por ciento de 5098 millones; de Salud, con 50 por ciento de 1578,3 millones, y Desarrollo, con 47 por ciento de 2639,6 millones.
Si se suman los recursos disponibles de los ministerios vinculados con el “Estado de bienestar”, éstos totalizan los 11.753 millones de pesos, de los cuales se usaron sólo 5630 millones, es decir, el 47,9 por ciento.
El nivel de ejecución es bajo. Si se hubiera usado el 63 por ciento de los recursos, índice moderadamente normal para esta altura del año, esas áreas deberían haber ejecutado 7404 millones de pesos. Es decir: no se usaron 1773 millones en políticas de desarrollo económico y humano, aunque la plata está.
“En Jefatura de Gabinete, tenemos todo el gasto de publicidad. Télam paga a 90 días”, dijo Fernández. “En Desarrollo Social hay 400 mil planes que cayeron porque estaban mal otorgados o porque el beneficiario recuperó el trabajo”, agregó.
“En todo caso, que se nos acuse de no hacer clientelismo y de tener un criterio más estricto para distribuir los planes”, dijo el jefe del Gabinete a LA NACION, al referirse a todas las subejecuciones citadas.
“En Presidencia está la SIDE y es bueno no gastar tanto allí”, agregó.
La ejecución presupuestaria marca las prioridades reales de un gobierno y la subejecución está en el centro del debate sobre los superpoderes. El secretario de Hacienda, Carlos Mosse, dijo el miércoles último ante la Comisión de Presupuesto de Diputados que Fernández sólo buscaría “incrementar gastos corrientes en detrimento de los gastos de capital. No pasa de ahí”. Los opositores le respondieron: “¿Y le parece poco?”.
En un contexto de pobreza, desempleo y necesidades sociales, la oposición en el Congreso teme que los fondos que no se usan terminen en aumentos de sueldos, subsidios a empresas privatizadas o deuda pública. Y los diputados quieren tener participación, voz y voto en la reasignación de los recursos públicos.
Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION
Voces críticas
Claudio Lozano (CTA)
“El Gobierno subestima ingresos y sobreestima gastos para hacer caja. La asignación de recursos debería estar exenta de lobbies y para eso debería no depender de una sola lapicera.”
Jorge Capitanich (PJ)
“El jefe de Gabinete actuó muy irresponsablemente con los superpoderes. En el marco de la emergencia económica se reasignaron $ 150 millones con 23 resoluciones administrativas.”
Guillermo Cantini (Unión por la Argentina)
“Los superpoderes se mezclan con el uso de decretos de necesidad y urgencia. Reasignan partidas con los primeros y aumentan los gastos con los DNU.”
Horacio Pernasetti (UCR)
“Falta capacidad del Estado para llevar adelante acciones. Hay recursos, pero se subejecutan en planes sociales, educación y salud. El Gobierno no puede reasignar partidas de bienes de capital a gastos corrientes.”
Horacio Rodríguez Larreta (CPC)
“Es muy grave que con el alto desempleo que sufre la Argentina el Gobierno sea tan lento en avanzar con las obras. Los recursos están, pero la ineficiencia hace que no se hayan concretado los numerosos anuncios que se hicieron para lanzar las obras.”
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