KIRCHNER GOBERNARÁ POR TELÉFONO
Minutos antes de subir al Tango 01 para iniciar el viaje más largo desde que es presidente de la Nación, Néstor Kirchner despidió a Daniel Scioli con una sugerencia que sonó imperativa: “Cualquier cosa importante me llamás”. Después hubo un abrazo y un deseo de Scioli: “Quedate tranquilo y suerte en esta gira tan importante”.
El vicepresidente fue directo a la Casa Rosada pero no usó el despacho presidencial, sino el suyo, que acondicionó hace tiempo para estas ocasiones en que reemplaza al Presidente. Sólo usará la oficina de Kirchner si tiene que hacer una reunión con numerosas personas.
La intención de Kirchner es que, durante su ausencia, la administración discurra sin sobresaltos, pero si ocurriese algo inesperado manejará la situación por teléfono. “Ante cualquier imprevisto llamaremos al Presidente”, dijo a LA NACION el ministro del Interior, Aníbal Fernández.
Scioli captó la orden presidencial. “Nadie me dijo nada, pero el Presidente sabe que soy prudente y responsable. Se puede ir de viaje tranquilo”, afirmó delante de sus íntimos ayer por la tarde.
Después se reunió en su despacho de la Casa Rosada con el gobernador del estado norteamericano de Georgia, Sony Perdue, encuentro del que participaron el embajador de los Estados Unidos, Lino Gutiérrez, y el embajador argentino en Washington, José Octavio Bordón. Fue su primera actividad como vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo.
Scioli tiene una agenda definida. Las actividades fueron acordadas con el Presidente, que delegó algunas cuestiones (en su mayoría protocolares) y otras las incluyó el vicepresidente.
El grave conflicto que tuvieron el Presidente y su vicepresidente, cuando Kirchner echó a la gente que Scioli tenía en la Secretaría de Turismo y Deporte enojado por sus opiniones en favor del aumento de tarifas y en contra de la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, quedó superado, pero sólo en lo formal.
Kirchner y Scioli mantienen una relación institucional. Nunca tuvieron una relación de confianza, pero después del conflicto no hubo posibilidad de construir nada, sino de tener una buena convivencia.
Por eso, quien manejará realmente el Gobierno mientras el Presidente esté de gira (los próximos 10 días) será su mano derecha, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Las instrucciones que dejó el Presidente fueron, según fuentes de su entorno, mantener el funcionamiento normal de la administración y, ante una complicación, telefonear a China de inmediato.
Lo más complicado y urgente por el grado de conflictividad que dejó Kirchner en la Argentina es hoy la pelea con los piqueteros duros, que conduce por Raúl Castells.
El ministro del Interior explicó a LA NACION que Kirchner no ordenó nada en particular frente a esta situación más que mantener la política actual: no reprimir, pero tampoco ceder a los reclamos de los piqueteros no oficialistas y esperar que actúe la Justicia en casos de protestas.
Era de la comunicación
“En la era de las comunicaciones, que un Presidente viaje no significa que el Gobierno se paralice. Si quiero lo llamo ahora al Tango 01 y listo”, afirmó el funcionario. Lo mismo piensa hacer Scioli, que no tiene ni la más mínima intención de irritar a su jefe directo.
Pese a que en el Gobierno intentan mostrar que la gestión no se paraliza, están postergadas al menos tres cuestiones importantes.
La primera es el anuncio de un ambicioso plan de obras públicas, financiado por el último crédito de 5000 millones dólares que dio a la Argentina el Banco Interamericano de Desarrollo. Pese a que el jefe de Gabinete dijo que se anunciaría esta semana, quedó pendiente para el regreso del Presidente, dentro de diez días.
El ministro del Planificación, Julio De Vido, se fue a su vez a China, y por eso también se postergó todo.
La negociación con los gobernadores por la ley de responsabilidad fiscal, que reclama el FMI, también quedó pendiente. Kirchner tendrá oportunidad de avanzar con los gobernadores que viajaron con él, pero el avance del proyecto en el Congreso se demorará otra semana más.
La reforma política es el otro anuncio que viene postergando desde hace casi un mes el Gobierno. El tema está en manos del ministro del Interior y de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, que también viajó con su esposo.
Esta semana habrá algunas reuniones por el paquete de once leyes de reforma política que quiere enviar Kirchner al Congreso, pero no habrá anuncios antes de que el Presidente vuelva al país.
“La atención estará centrada en estos días en China. Es una gira clave por los resultados que tendrá para la Argentina: más empleo, exportaciones, divisas y turismo”, fue lo único que quiso decir Scioli ante una consulta de LA NACION.
Scioli asegura que el Presidente puede estar tranquilo porque él es un hombre previsible y hay algo que tiene muy claro: él es el vicepresidente de Kirchner.
Este contenido no está abierto a comentarios

