KIRCHNER INVITÓ A SERRAT Y A SILVIO RODRIGUEZ AL ACTO DEL 24 EN LA ESMA
El presidente Néstor Kirchner ya tiene decidido anunciar el 24 de marzo —aniversario del golpe militar de 1976— la creación del Museo de la Memoria en el predio de lo que fue la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionó el centro de detención clandestina más grande de la dictadura. Lo hará en un acto en la propia ESMA donde el Gobierno espera contar con la presencia y las canciones del español Joan Manuel Serrat, el cubano Silvio Rodríguez y León Gieco, entre otros artistas.
Los tres —junto a algunos más, como Fito Páez y Luis Eduardo Aute— son los cantautores favoritos de Kirchner. Los tres, también, ya habrían confirmado su participación. “Silvio ahora dice que es marxista—kirchnerista”, bromeó Kirchner ante uno de los funcionarios encargados de la organización.
En el acto también se leerán poemas de una de las 5.000 personas desaparecidas luego de estar detenidas en la ESMA.
La autora de esos poemas, Ana Ponce, no fue alguien ajena a los sentimientos del Presidente. Fue una compañera de militancia en la Juventud Peronista.
El 20 de junio de 1973 un Kirchner de 23 años había ido a Ezeiza con cuatro compañeros a recibir a Juan Domingo Perón, que regresaba definitivamente a la Argentina. La historia es conocida: hubo una lluvia de balas y muchos muertos. Cuando empezaron los tiros Kirchner reclutó a sus amigos y escapó de la zona manejando una vieja camioneta. Recuerda que pasó por Lanús y llegó a Turdera, zonas del sur del conurbano que por entonces no conocía. Dentro de la conmoción por lo que acababa de vivir, Kirchner estaba contento porque los cinco estaban sanos y salvos. Entre ellos Ana.
En menos de tres años Ana, ya madre, terminó secuestrada, torturada y asesinada en la ESMA. Antes de que la maten le entregó unos poemas que había escrito a Graciela Daleo, una de las sobrevivientes de la ESMA.
Años después Daleo se los dio a la hija de Ana. Esa nena, hoy mujer, se los llevó a Kirchner, que le pidió al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrili, que los imprimiera para ser leídos el 24 de marzo.
Las características del Museo de la Memoria que anunciará Kirchner ese día aún no están del todo definidas. El Presidente, en principio, desearía que todo el predio se convierta en museo, como se lo transmitió a miembros de organismos de derechos humanos que lo visitaron en la Casa Rosada. Pero la duda es dónde trasladar las dependencias que funcionan en el edificio.
Además, no todos los organismos de derechos humanos tiene la misma postura respecto al área que debería ocupar el museo y qué cosas exactamente tendría que representar. El Presidente busca evitar meterse en esa interna. Y sería partidario de esperar a que los organismos lleguen a un consenso antes de tomar decisiones más específicas.
Más allá de esto, Kirchner espera poder transformar en museo otros lugares donde funcionaron centros de detención clandestina en la dictadura.
Kirchner suele fundamentar así esa idea: “En este tema hay que crear conciencia de una manera muy fuerte. Es la forma de garantizar que no vuelva a ocurrir algo así. Que al que está fuera de la ley se lo debe enfrentar sólo en el marco de la ley”.
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