KIRCHNER LANZA HOY UN PLAN PARA COMBATIR EL TRABAJO EN NEGRO
El presidente Néstor Kirchner anunciará esta tarde en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno un plan de lucha contra el empleo en negro. El objetivo oficial es dar alguna respuesta a un fenómeno que viene creciendo a un ritmo intenso en los últimos años y que en la actualidad afecta a casi 4 millones de personas, es decir el 45,1% del total de asalariados ocupados.
El esquema que se anunciará esta tarde —según anticiparon a Clarín fuentes del Gobierno— tendrá las siguientes características:
Tendrá cobertura en todo el país. Será aplicado de forma coordinada por la Administración Federal de Ingresos Públicos, el Ministerio de Trabajo y las Direcciones de Relaciones Laborales de todas las provincias.
Contemplará una intensificación de las tareas de fiscalización (inspección de establecimientos) en forma conjunta entre Trabajo y la AFIP.
Estas reparticiones también encararán campañas de concientización de los empleadores y los empleados sobre los efectos negativos de la contratación en negro sobre los derechos de los trabajadores a beneficios tales como la salud, jubilación, salarios justos y libertad sindical.
Habrá un cruce permanente de información de los empleadores de todo el país mediante el uso de las bases de datos de la AFIP y del Ministerio de Trabajo. Así se podrá tener información permanente y actualizada sobre las incorporaciones de personal y plantel de trabajadores.
Se intensificarán las acciones punitorias contra los infractores, mediante intimaciones y sanciones. Además se desarrollará una tarea de capacitación de inspectores para mejorar el control.
Récord de informalidad
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el empleo en negro registró en mayor pasado un nuevo récord y ya alcanza al 45,1% de los trabajadores. En 9 provincias está por encima de ese promedio y supera el 50%. Corrientes encabeza la lista, seguida por Tucumán (ver infografía).
Así, en la actualidad casi 4 millones de personas trabajan sin derechos laborales ni seguridad social. Esto significa que no tienen derecho a la jubilación, a las pensiones de invalidez o fallecimiento, no cuentan con el seguro de desempleo o accidentes de trabajo, no tienen obra social, no cobran las asignaciones familiares, y en general ganan un 50% menos que la gente que trabaja registrada.
Aunque se trata de una tendencia ascendente —estaba en el 25% a fines de la década del 80—, a partir de mediados de los 90 el trabajo en negro pegó un salto porque la mayoría de los nuevos puestos de trabajo que se crearon no fueron registrados por las empresas. En muchos casos se apeló a la figura de la “contratación de servicios”, donde el trabajador está anotado como un autónomo o monotributista, aunque realice tareas en relación de dependencia. También se tercerizaron las labores. En otros casos, directamente no están registrados bajo ninguna figura.
Todo esto no incluye a los trabajadores “en gris”, que son los que reciben esta denominación porque cobran una parte de su salario (el mínimo legal) en blanco y el resto en negro.
Además, por la crisis del tequila (1995) y la recesión iniciada en 1998, el Estado otorgó masivamente planes sociales, como el Trabajar o el Plan Jefes y Jefas de Hogar, que no incluyen aportes a la Seguridad Social. Así, el aumento del empleo en negro tuvo una suba vertiginosa en los últimos años. Con la devaluación en México, en 1995 ese fenómeno escaló a 35% del total de asalariados ocupados. Después de 1998, rondó el 38%, y tras la crisis financiera subió al 44,2% en octubre de 2002 y volvió a subir al 45,1% en la última medición que realizó el INDEC en mayo.
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