KIRCHNER LE AGRADECIÓ A VENEZUELA SU RESPALDO AL RECLAMO POR MALVINAS
Néstor Kirchner ya había sido condecorado con el collar de la Orden del Libertador, que colgaba de su pecho. Leía un discurso extenso pero claro frente a la Asamblea Nacional venezolana, reunida en el Palacio Legislativo. Entonces le puso especial énfasis a un párrafo: “No quiero olvidar en este breve mensaje, al reiterarle el agradecimiento de todos los argentinos, el permanente apoyo de Venezuela a nuestro reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas”.
Los aplausos de los legisladores nacionales venezolanos y, claro, de los argentinos presentes fueron la respuesta instantánea y prolongada, incluso de pie. Siguió: “Gestos como éstos nos hermanan aún más y nos motivan a redoblar nuestros esfuerzos de construir una América latina más libre y soberana”.
Ese, podría decirse, fue el momento culminante del discurso de Kirchner en el congreso venezolano, donde fue único orador porque a última hora se decidió que Chávez no hablara. La agenda se había atrasado y la delegación argentina tenía que partir antes de la noche. Chávez, se sabe, es casi un adicto al micrófono. Evo Morales, también condecorado por Chávez y con una de sus ya típicas camperas, aplaudía a metros del argentino.
La alusión a Malvinas llega a días de que el gobierno argentino revitalizara el reclamo en la ONU, generando una respuesta de la embajada británica.
Kirchner habló en los festejos del 195 aniversario de la Independencia de Venezuela. Se dijo aquí que es un hecho inédito.
Ante una amplia formación de cadetes militares en el patio central del palacio, Kirchner escuchó a modo de bienvenida el “Adiós Nonino”, de Piazzolla, entonado por una orquesta sinfónica local.
Después de destapar con Chávez el nuevo modelo de escudo nacional, Kirchner enfrentó el atril. Habló de “lograr esa libertad y soberanía retaceadas por décadas y que nuestros próceres soñaron” y de los “nuevos liderazgos”, entre los que incluyó a Morales. “Soplan fuertes vientos de cambio en América latina”. Obvio: se ganó otro aplauso.
Kirchner venía de asistir a un contundente desfile militar en el que Chávez desplegó toda su maquinaria de Defensa, incluido el armamento que le compra a Rusia y donde el bolivariano llegó a hablar de “fusionar las fuerzas armadas de los países del Mercosur”. Sonó excesivo: acaba de ingresar al bloque.
En el Parlamento, aseguró que “en Venezuela he podido compartir una democracia plena”, un concepto que pueden discutirle varios focos de poder internacional. Y, para beneplácito de Morales y Chávez, retomó el discurso del rechazo a los estereotipos con las democracias de la región, que ya había mostrado en España hace pocas semanas.
Tal vez fue más enérgico que aquella vez. Dijo: “Los que quieren frenar la historia comprometiendo los procesos en curso que les hacen perder beneficios y privilegios, acuden a anacrónicos y desgastados conceptos para tratar de echar sombra sobre luz, intentan clasificar en categorías divisorias a nuestros países y a los dirigentes de distintas latitudes, entre supuestamente gobiernos que ejercen el populismo y quienes no”. Y, ya sin leer, cerró: “Desde el Parlamento de la República Bolivariana de Venezuela al mundo entero: nuestros gobiernos no hacen ejercicio ni de la demagogia ni del populismo; queremos ser gobiernos que sí representemos los intereses nacionales y populares que reivindiquen definitivamente la dignidad de nuestros pueblos”.
Ese fue el otro punto culminante en materia de aplausos y vivas. Tanto que el titular del cuerpo, Nicolás Maduro, dijo que era el mejor discurso de la historia de ese recinto y que iba a mandar a estamparlo, hoy, en todos los medios de comunicación del país.
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