KIRCHNER LE PIDIÓ A LA CGT QUE “BAJE LAS EXPECTATIVAS” DE SUS RECLAMOS
La CGT consiguió ayer ser recibida por Néstor Kirchner en la Casa Rosada. Ese fue, en realidad, el único logro, ya que el Presidente les pidió que “bajen las expectativas” sobre la posibilidad de un nuevo aumento de salarios para los trabajadores privados que pretenden los sindicalistas.
Tal como anticipó Clarín en su edición del domingo, la CGT pidió la entrevista con Kirchner para reclamarle algunas medidas tendientes a aumentar el poder adquisitivo de los salarios.
Los sindicalistas llegaron ayer a Gobierno con su lista de pedidos: 100 pesos para los privados a través de una suma fija no remunerativa, una reducción del 50 por ciento del IVA para los alimentos de la canasta básica, un aumento en las asignaciones familiares y la incorporación a los salarios de los 50 pesos no remunerativos otorgados en enero.
Kirchner los escuchó pero les transmitió lo que ya habían anticipado otras fuentes del oficialismo, la poca predisposición que existe en el Gobierno a otorgar nuevos aumentos.
“El Presidente nos dio todo el apoyo, pero no queremos crear expectativas sobre monto de aumentos. El Presidente nos pidió que bajemos el perfil de expectativas”, contó al término del encuentro José Luis Lingeri, uno de los cuatro sindicalistas que se reunieron con Kirchner.
Los otros tres integrantes de la CGT que visitaron la Casa Rosada fueron el camionero Hugo Moyano, el colectivero Juan Manuel Palacios y Gerardo Martínez, de la UOCRA. No estuvo Susana Rueda, cada vez más enfrentada con el resto de la conducción sindical. (Ver aparte…)
Junto al Presidente, estuvo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que llegó a Gobierno de apuro ya que se enteró de la existencia del encuentro ayer a la mañana a través de los diarios.
Así como el martes desde el Gobierno nadie pudo confirmar a este diario la realización del encuentro, ayer los voceros de la Presidencia no brindaron ninguna información sobre los temas que se analizaron con la CGT. Las únicas fuentes de la entrevista fueron del ámbito sindical.
“Paso a paso”, fue, según contó uno de los cuatro gremialistas, la frase que usó Kirchner para poner freno a las aspiraciones de la CGT. La misma frase usaba un técnico de Racing —equipo del Presidente— cada vez que los periodistas le preguntaban si estaban para salir campeones.
Ayer, Kirchner presentó como un avance la iniciativa oficial para realizar una rebaja del IVA, aunque no les dio detalles. La CGT pretende una reducción del 50 por ciento en el caso de los alimentos básicos.
El deseo de la CGT es que, aún “paso a paso”, en algún momento el salario mínimo supere los 730 pesos de la canasta básica de la pobreza. Hace dos semanas, en el Consejo del Salario, el Gobierno, los empresarios y los sindicalistas acordaron llevar el sueldo mínimo a 450 pesos.
El aumento de 100 pesos de suma fija que reclama ahora la central sindical para los privados no es una decisión que pueda tomar el Consejo del Salario sino que debe ser definida por un decreto del Poder Ejecutivo.
En el Gobierno sostienen que, en el futuro, la discusión debe darse en las paritarias, el instrumento por el que empresarios y sindicalistas discuten las condiciones de trabajo y las escalas salariales de los trabajadores de una empresa, rama o actividad.
Los sindicalistas se fueron del encuentro con el consuelo de que “el diálogo sigue abierto”.
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