KIRCHNER LE PLANTEÓ AL CANCILLER DE BRASIL SE DESCONTENTO CON PETROBRAS
Tras las primeras sonrisas para los flashes, la reunión entre el presidente Néstor Kirchner y el canciller brasileño, Celso Amorim, puso realmente a prueba el músculo de la alianza estratégica con el gobierno de Lula. Sin muchos circunloquios, Kirchner planteó su preocupación más inmediata de cara a Brasil: su descontento con la petrolera Petrobras en Argentina.
En medio del hermetismo oficial, una alta fuente del gobierno admitió a Clarín que Kirchner fue de lleno y planteó que la empresa brasileña mantenía una “política empresaria opuesta a los objetivos estratégicos consensuados con Brasil”.
Ante un Amorim bastante sorprendido, el Presidente habría señalado que a su modo de ver Petrobras es “irresponsable en la liquidación de stocks sin hacer inversiones en prospección” y que había tenido “nulo liderazgo en la tarea de ampliar la red de transporte de gas del sur”.
Se refería a los planes de ampliación del gasoducto del sur que el Gobierno desea iniciar de inmediato para tener listo para el 2005 y así garantizar el suministro a los usuarios residenciales en Buenos Aires. La crispación tampoco es ajena a la suba de los precios en los combustibles, aumento que generó de hecho un contragolpe oficial traducido en la suba de las retenciones a las exportaciones petroleras.
Fuentes argentinas señalaron que Amorim escuchó muy atento y con buenos reflejos se reunió apenas unas horas después con el ministro de Planificación, Julio de Vido, quien le pasó los datos técnicos del planteo argentino. De Vido habría subrayado que cuando habla con su contraparte en el gobierno brasileño hay una sintonía que no se repite con la conducción localde la petrolera en la que el Estado brasileño tiene mayoría accionaria.
Amorim se habría comprometido a “hacer todo lo que esté a mi alcance” para resolver la situación, dijeron fuentes argentinas.
Pero si bien este tema dominó el encuentro en la Casa Rosada, la jornada fue mucho más variada en agenda y dejó en claro que Argentina y Brasil se comprometen a tener uno de esos matrimonios a la vieja usanza: estoicos si hace falta en la incompatibilidad de caracteres y hasta que la muerte los separe.
En la conferencia de prensa conjunta con su colega Rafael Bielsa (ver “Los problemas…) el propio Amorim eligió la metáfora del casamiento: “Hay que renovar el sí, de tiempo en tiempo, con acciones concretas”; y dijo que buscaba “no sólo una reafirmación retórica sino fórmulas que nos lleven adelante”.
Sobre las negociaciones por la deuda, Amorim señaló que “hay visiones comunes, pero situaciones distintas” (Argentina está en default y Brasil no), pero dejó saber que “si hay necesidad” su país demostraría solidaridad.
Hacia el fin de la jornada, los argentinos hacían un balance muy positivo porque ambos países habían resuelto sortear las pedestres disputas comerciales para avanzar en lo que sería la actualización del Mercosur plasmada “en un Ouro Preto 2”. Al referirse a ese acto fundacional del bloque, señalan la necesidad de dar el salto de un simple acuerdo comercial a “un verdadero esquema de integración económico y político” que potencie a ambos.
En los diálogos diplomáticos, en especial el almuerzo servido en el Palacio San Martín, se sinceraron también de los ruidos que habrían generado en la relación bilateral ciertas movidas de Brasil que con su peso dominante en la región avanza muchas veces en la escena internacional sin mayores consultas. Por caso, su intervención en las negociaciones con la OMC en Ginebra o el “desaire” de organizar una cumbre contra el hambre en el marco de la Asamblea General de la ONU, con Chile y sin siquiera participar a la Argentina.
Ayer el propio Amorim, y sin que nadie le preguntara, se congratuló de que Kirchner hubiera aceptado la invitación para asistir a la reunión en Nueva York el 20 de setiembre.
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