KIRCHNER LLAMÓ A VOTAR CONTRA EL MODELO ECONÓMICO DE LOS 90.
En su apelación final de la campaña, Néstor Kirchner convocó a “todos los argentinos” a votar contra “el modelo” económico que para él representan por igual sus dos principales rivales en la elección del domingo, Carlos Menem y Ricardo López Murphy. El escenario elegido para el acto de cierre fue el corazón del conurbano, La Matanza, el municipio más poblado del país.
Rodeado de puro folclore peronista —bombas de estruendo, bombos, banderas y mucha música—, el candidato preferido del Gobierno buscó mostrarse como el hombre a votar por todos los sectores que se oponen “al modelo económico de los 90” para derrotar a los dos principales referentes de ese modelo.
Lo escuchó una multitud, que fue calculada por los organizadores en 40 mil personas, aunque otras estimaciones contaron unas 25 mil, reunidas en el playón del Mercado Central.
“Está en juego mucho más que un candidato. El pueblo tiene que optar entre dos modelos diferentes; el de la concentración económica, que trajo el hambre y la falta de trabajo a nuestro pueblo (en referencia a sus dos principales rivales, especialmente Menem), y el modelo de la producción y el trabajo”, disparó de entrada.
Tras de sí se veía a casi todo el gabinete del presidente Eduardo Duhalde. Desde Hilda “Chiche” Duhalde hasta el jefe de Gabinete Alfredo Atanasof. Se asomaban también los rostros del ministro de la Producción, Aníbal Fernández, y del gobernador bonaerense, Felipe Solá, entre otros. Los primeros discursos, todos cortos y directos, fueron del intendente local, Alberto Balestrini, de Solá y del candidato a vice Daniel Scioli. Identificado a pleno con el duhaldismo, lo de Kirchner ayer en La Matanza fue puro antimenemismo.
Quizá para mitigar los oscilantes números de las encuestas, el final del acto, luego de entonarse la clásica marcha peronista, fue a puro baile y alegría. Entre bombas de estruendo y los acordes de una canción de Marcela Morelo a todo volumen (esa que habla del “tren del cielo”), Kirchner terminó bailando en el escenario junto a los referentes duhaldistas. Luego apareció una Bandera argentina, y la agitó junto a su compañero de fórmula, Scioli.
El santacruceño jamás llamó a Menem y López Murphy por sus nombres, pero dio más que suficientes señas como para saber que se trataba de ellos. Al primero lo llamó “aquel presidente de la década del 90”, mientras que al segundo lo mencionó como “ministro de De la Rúa”. También recordó que López Murphy tiene en su equipo económico a gente que trabajó junto al ministro de la última dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz.
“No aspiramos a un triunfo justicialista sino a un triunfo de todos los argentinos”, exclamó Kirchner al final de su discurso, en la apelación más escuchada del reñido final de campaña: reunir tras su figura a votantes de todos los sectores, no sólo justicialistas, en la idea de consolidar diferencias estratégicas e ideológicas con sus contendientes. “Llegó la hora de la Patria, de los trabajadores, de los sectores medios, de los empresarios nacionales, de los intelectuales, los profesionales, los estudiantes”, enumeró.
Con eje en “la producción, el trabajo y la solidaridad”, el candidato del Frente para la Victoria dio un discurso corto —duró menos de quince minutos—, que sólo fue empañado por una leve disfonía. Cuando lo concluía todavía seguían ingresando gruesas columnas de manifestantes.
“Todo el pueblo sufrió la angustiosa década del 90 en la consolidación de ese proyecto que nació en 1976”, expresó el candidato en referencia al gobierno menemista y la última dictadura. Luego convocó a “construir un gobierno de unidad nacional, a combatir la corrupción, a recuperar la justicia social, a generar un nuevo amanecer”.
Desde el mismo escenario en el que supo estar el papa Juan Pablo II en 1978, Kirchner se ocupó, en la capital piquetera, La Matanza, de los desocupados: “Van a tener un Presidente que va a estar al frente y al lado de sus desocupados para devolverlos a la dignidad del trabajo”, prometió.
E inmediatamente después, tiró otro palo para el lado de Menem: “Me duele ver por televisión que hay alguien que quiera llegar a la presidencia diciendo cómo les va a pegar a los argentinos para que se porten bien”. En tierra piquetera, Kirchner fue puro antimenemismo.
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