KIRCHNER NIEGA TENER PRÁCTICAS AUTORITARIAS Y SE DECLARA “ABIERTO AL DIÁLOGO”
En otra escala de campaña, el presidente Néstor Kirchner intentó mantenerse en el delicado equilibrio entre el endurecimiento de su discurso mostrado la semana pasada –sobre todo contra piqueteros y sindicalistas- y la estrategia de lo que ha llamado “no caer en las provocaciones”. En esta oportunidad, en un acto en Tandil, dijo estar “abierto al diálogo” y rechazó a las voces que lo acusan de adoptar “posturas autoritarias”.
“Siempre voy a estar abierto al diálogo, siempre voy a abrir mis brazos al que piensa diferente. No creo en las posturas autoritarias. Acá en la Argentina no se hace lo que quiere uno u otro”, manifestó Kirchner sin volver a hacer alusión directa a los piqueteros y a los sindicalistas que llevan adelante una serie de protestas en el Hospital Garrahan, a quienes sí había fustigado el viernes.
Acompañado por su esposa, la candidata a senadora bonaerense Cristina Fernández de Kirchner, y por el gobernador Felipe Solá, además de varios miembros del Gabinete, el mandatario sostuvo que en el país, antes de su desembarco en la Rosada, “hubo una gran recaída moral e institucional”.
En el club Independiente de esta localidad bonaerense, Kirchner anunció obras públicas y entregó subsidios. Ahora se trasladará a la localidad de Ayacucho, donde también entregará fondos.
Como no podía ser de otra forma, en pleno territorio bonaerense, el Presidente cargó, sin nombrarlos explícitamente, contra Eduardo Duhalde y sus antecesores inmediatos en la Casa de Gobierno. “Nos quebraron, nos saquearon y la corrupción quebró al país. No podemos recuperar en dos años el país que nos dejaron a nosotros”, lanzó.
También hubo una enumeración de los logros de la gestión. La salida del default y los buenos números del superávit fiscal tuvieron su espacio. Lo mismo ocurrió con un atribuido impulso a la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
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