KIRCHNER NO VIAJA A CUBA PERO NO CONDENARÁ A CASTRO ANTE LA ONU
No tengo previsto ningún viaje cercano a Cuba”. Con esa frase, el presidente Néstor Kirchner confirmó anoche la versión que había dado vueltas con insistencia durante todo el día sobre la caída de ese viaje y su entrevista con Fidel Castro en La Habana, esperados para el mes próximo.
El anuncio de ese viaje presidencial lo había hecho desde La Habana el canciller Rafael Bielsa, el pasado 13 de octubre.
Muy temprano, el Gobierno dio señales ayer de no querer hacer olas con su relación con Cuba, un tema que le generó rispideces diplomáticas con los Estados Unidos. Por eso, todavía con la foto fresca en los diarios de ayer de la entrevista entre Kirchner y George Bush en Monterrey, Bielsa y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, habían puesto en serias dudas el viaje presidencial a La Habana. La información que durante la tarde dieron fuentes gubernamentales a Clarín apuntaban en el mismo sentido.
Anoche, en el programa de cable “A dos voces”, Kirchner confirmó que no tiene previsto ir a Cuba y que “además, en febrero es muy factible que participe en reuniones importantes, con la AMIA, la DAIA”, agregó.
La cosa empezó poco después de que el avión presidencial aterrizara en Ezeiza. Allí, el canciller Bielsa dijo que el viaje a Cuba “no está definido”.
Alberto Fernández, por su parte, dijo que no recordaba haber visto en la agenda presidencial esa visita. “No recuerdo, pero surgió el tema y muchos repitieron que viajaba a Cuba, y a partir de las declaraciones de Noriega, se especuló con esto. No recuerdo que estuviera en agenda”.
Fernández se refería a Roger Noriega, el subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado. La semana pasada este diplomático, que se encarga de las relaciones con América latina, dijo estar “decepcionado” por la política argentina respecto de la isla y criticó el “giro a la izquierda” del gobierno de Kirchner. El secretario de Estado, Colin Powell, lo respaldó.
Kirchner respondió personalmente a Noriega y el Gobierno dijo que cuando se discuta en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU la situación de Cuba, el voto será la abstención y no la condena que impulsa EE.UU. Fuentes del Gobierno ratificaron ayer esa posición.
Con la entrevista con Bush en ciernes, el Gobierno buscó enfriar la polémica. Llegó a suponerse que en Monterrey, Bush pediría explicaciones a Kirchner, aunque en esa reunión, finalmente, de Cuba ni se habló.
La caída del viaje decepcionará seguramente a los cubanos. Si para Castro el ex presidente Fernando de la Rúa era un “lamebotas de los yanquis”, la imagen cambió radicalmente con Kirchner, “un hombre que transpira dignidad”, según un reciente editorial del diario oficial Granma.
Aunque el Gobierno dice que oficialmente nunca estuvo confirmada la visita, según pudo saber Clarín, en la Embajada argentina en La Habana se hacían los preparativos de rigor ante lo que se daba como un hecho.
Si el tema Cuba puede tomarse como una bisagra de la relación con EE.UU., este segundo encuentro Kirchner-Bush parece haber tomado un rumbo distinto del que tuvieron en julio, en Washington. En esa primera cita, EE.UU. decidió respaldar las negociaciones de la Argentina con el FMI, y hasta el propio Noriega pidió al Fondo que fuera flexible.
Pero la relación se enturbió con la suspensión de ejercicios militares con EE.UU. por falta de inmunidad para sus tropas, y con el viaje en octubre del canciller Bielsa a La Habana, en el que EE.UU. cuestionó que no haya recibido a líderes de la oposición.
En ese viaje de Bielsa surgió la propuesta de Cuba para que Kirchner visite la isla.
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