KIRCHNER, OTRA VEZ A CALAFATE RODEADO DE MISTERIO Y SILENCIO
El presidente Néstor Kirchner viajó a la villa turística de El Calafate acompañado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con quien analizaría las próximas acciones de la gestión nacional y el año electoral.
Participan en este estudio de la futura política gubernamental, además del jefe de Gabinete, la senadora Cristina Fernández -que se encuentra en el lugar desde el primero de enero- y presumiblemente Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico y hombre de mayor confianza de Kirchner.
La reunión, que como es habitual se desarrollará en forma estrictamente reservada, incluirá desde un análisis de la postura del gobierno luego del desastre provocado por el incendio en el boliche de Once a la acción oficial posdefault y un pormenorizado estudio político frente a un año electoral.
Aunque el presidente no tiene previsto desarrollar ninguna actividad oficial, la cooperativa telefónica de El Calafate hace gestiones para que el jefe del Estado asista hoy a la inauguración de la red que comunicará el centro de esa villa turística con el Glaciar Perito Moreno, el más importante sitio turístico de la provincia.
Kirchner partió a las 8.45 desde el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery a bordo del avión oficial Tango 10, junto con su médico personal, Luis Buonomo, y Fernández, según se informó oficialmente en Casa Rosada.
El jefe del Estado tenía previsto partir el jueves por la tarde rumbo a El Calafate, pero sorpresivamente decidió postergar el viaje para ayer, tras recibir un llamado telefónico cuando estaba a bordo del avión.
La enigmática comunicación, de la que hasta ahora no hay ninguna información, llevó a Kirchner a regresar a la Casa Rosada y seguir desde su despacho las alternativas de la marcha en Plaza de Mayo de los familiares de las víctimas de la tragedia del boliche República Cromañón.
Se estima que su decisión estuvo relacionado con el tema del incendio en la discoteca de Once, puesto que cuando retornó a su oficina recibió a un grupo de damnificados tal como lo hizo en horas de la mañana.
Kirchner había regresado de sus minivacaciones en El Calafate el martes pasado, tras las fuertes críticas por su silencio ante la tragedia que ya provocó casi 190 muertos.
Ese jueves, horas antes del siniestro, el presidente había viajado a Santa Cruz para celebrar las fiestas de Año Nuevo con su familia en la ciudad de Río Gallegos, y el sábado siguiente se trasladó a El Calafate para descansar.
En ámbitos cercanos al presidente existía malestar por los insultos y repudios que le propinó la multitud que, el jueves por la noche, marchó hacia la Plaza de Mayo para recordar la tragedia de Once.
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