KIRCHNER PIDE EL AVAL DEL CONGRESO LUEGO DE UNA PROTESTA DE URUGUAY
Una carta de protesta uruguaya —anunciada públicamente —puso en guardia al Gobierno argentino que anoche respondió convocando a un debate de las dos Cámaras del Congreso para que avalen la decisión de llevar el diferendo por la construcción de las papeleras sobre el río Uruguay a la Corte Internacional de La Haya.
“Por ahora (recurrir a La Haya) es la única salida que vislumbramos. No hay motivos hoy por hoy para pensar que pueda haber otra alternativa”, dijo el jefe de gabinete, quien añadió que “no está previsto ningún encuentro” entre Kirchner y el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.
En tanto, en la Cancillería se “se estudia cómo se responderá” la nota de protesta, señaló una fuente de la Cancillería.
La mañana discurrió con reuniones reservadas en las que el vicegobernador entrerriano, Guillermo Guastavino estuvo primero con el canciller Jorge Taiana y luego con el Presidente Néstor Kirchner y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, mientras su equipo seguía trabajando en la cancillería.
Ya se rumoreaba de una oferta Presidencial de recibir a los asambleístas de Gualeguaychú a cambio de que éstos levantaran el corte que mantienen desde el viernes. El gesto apuntaba a aflojar la tensión con Uruguay pese a las declaraciones irritantes de Vázquez comparando a la Argentina con un guapo golpeador.
Pero la difusión de la nota entregada por la mañana al embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, desencadenó luego una reacción adicional. El primer convocado fue el jefe de la bancada oficialista del Senado, Miguel Angel Pichetto. Hasta entonces, en la Cámara Alta no se había pronunciado sobre las papeleras.
Al anochecer ya estaba esbozado el proyecto de declaración que anunció el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, flanqueado por Piccheto y su par de Diputados, Agustín Rossi. Es un escueto texto donde se declara el apoyo al Poder Ejecutivo “en caso de resultar necesario” someter el diferendo ante La Haya.
El Presidente firmó un decreto para ordenar el tratamiento del tema en sesiones extraordinarias y según se supo, la próxima semana, el canciller Taiana y otros funcionarios comenzarían a desfilar por las comisiones para llegar a un debate 23 de febrero.
Al mediodía, el canciller Gargano había revelado en Montevideo que ante un pedido de una intendencia uruguaya “le mandamos una carta al embajador (Hernán Patiño Meyer) para que transmitiera a su gobierno una preocupación por esa situación, pero también por la de los otros 180 camiones que están parados allí”.
Gargano aclaró que creía en la posibilidad de una cumbre presidencial “Estamos abiertos a seguir conversando todo lo que sea necesario para que el tema se desactive”. “Los piquetes deben levantarse”, advirtió de todos modos mientras dejaba entrever que su país podría recurrir al Tribunal Arbitral del Mercosur, con sede en Asunción.
Por su lado, el vicepresidente Daniel Scioli, había insistido temprano en “mantener los canales de diálogo”. “Todo lo que nos acerca a conversar es bueno y lo que nos separa nos aleja de la solución. El río es un patrimonio común y, por eso, las soluciones deben ser comunes. La cuestión no es si hay o no papeleras sino si hay o no contaminación”.
Más belicoso, el ministro de Medio Ambiente de Uruguay, Jaime Igorra, sentenció en cambio que “el daño más grande seguramente lo va a recibir Argentina con este tipo de actitud que se ha tomado que está a la vista de todo el mundo”, dijo refiriéndose a los cortes de ruta y a la decisión del Gobierno de no frenar ese tipo de protestas.
Anoche algunos hablaban ya de cómo subsanar los daños bilaterales y no precisamente los ambientales.
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