KIRCHNER PIDE REELECCIONES PROVINCIALES
El proyecto de reelección de Néstor Kirchner no debe dejar cabos sueltos. El Presidente fue conversando uno a uno con algunos de los gobernadores del PJ que más se identifican con su proyecto y les pidió que desde sus provincias apuntalaran el armado del kirchnerismo, para lo cual a muchos los indujo a reformar sus constituciones distritales, con el fin de buscar una segunda reelección para obtener terceros mandatos.
En teoría, según el Presidente, la expectativa de reelección de los gobernadores en sus provincias evita el riesgo de la ingobernabilidad.
“Si los gobernadores terminan sus mandatos y no tienen reelección, se abre un panorama de incertidumbre por la sucesión. Ello dificulta la gobernabilidad, alimenta las luchas internas y se afronta el riesgo de perder las provincias”, señaló a LA NACION uno de los mandatarios provinciales leales a Kirchner.
Con el apoyo incondicional de la Casa Rosada, los gobernadores que avanzan en la reforma de sus constituciones son Eduardo Fellner, de Jujuy, y Carlos Rovira, de Misiones, quienes aspirarían a su tercer mandato. José Alperovich, de Tucumán, consiguió la semana última el pasaporte para aspirar a dos períodos más.
Según el cronograma que conversó Kirchner con algunos de ellos en las últimas semanas, en diciembre deben tener encaminadas las reformas constitucionales para destrabar sus reelecciones y no poner en juego el poder provincial. Y en febrero próximo deberían estar finalizando ese proceso para lanzar sus candidaturas.
El contundente respaldo popular obtenido por Kirchner en el acto de la Plaza de Mayo el jueves último podría facilitar el proyecto de apuntalar a los gobernadores que, según comprobó en estos tres años, se subordinan a su liderazgo en el nivel nacional. La reelección presidencial se descuenta entre esos gobernadores.
“Kirchner está pensando en su segundo mandato y en cómo dejar armado el kirchnerismo para 2011, cuando ya no tenga reelección por la prohibición constitucional”, señaló un gobernador a LA NACION. El Presidente buscaría que los líderes territoriales alineados mantuvieran su poder y que de ellos saliera su sucesor.
No es que se descarte para entonces la candidatura presidencial de Cristina Kirchner, pero la primera dama podría tropezar con el desgaste del apellido, luego de estar ocho años en el poder, y podría hacerse necesaria la búsqueda de un sustituto.
Continuidad
Por su parte, en ese esquema, otros incondicionales del Presidente tienen asegurada su continuidad más allá de 2007, sin necesidad de reformas de la Constitución. Es el caso de Gildo Insfrán, de Formosa, que está habilitado por la ley fundamental local a la reelección indefinida, tal como ocurre en La Rioja, donde gobierna otro amigo de Kirchner, Angel Maza.
Se trata de dos provincias antaño influenciadas, como pocas, por el ex presidente Carlos Menem.
Esa cuestionable disposición de reelección perpetua rige en otros distritos signados por el poder feudal de los caudillos, como Santa Cruz, controlada en su momento por el propio Kirchner, y como San Luis, donde manda sin oposición desde hace tiempo Alberto Rodríguez Saá.
La reelección de otros gobernadores no será tan problemática. Por ejemplo, José Luis Gioja, mandatario de San Juan, transita por su primer período y tiene derecho a uno más, de acuerdo con su Constitución, al igual que Mario Das Neves, de Chubut. Son dos hombres subordinados a Kirchner, sin medias tintas.
Otro caso aparte es el de Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos. No pudo hasta ahora reformar la Carta Magna de su provincia para permitir una reelección consecutiva (en su distrito rige un único período sin derecho a reiterarlo).
El proyecto fogoneado por Busti tuvo sanción del Senado, pero no consiguió quórum en Diputados y parece irremediablemente trabado.
No obstante, el mandatario entrerriano no abandonó del todo el proyecto y no se descarta que obtenga el apoyo de Kirchner, aunque está jaqueado por el conflicto de las papeleras. El Presidente necesita subordinados de probada lealtad.
La Pampa, entre tanto, seguirá siendo kirchnerista. Continuaría allí Carlos Verna, que tiene derecho a otro mandato, o regresaría Rubén Marín, el caudillo local. Cualquiera de ellos es leal al Presidente.
Por ello, se comenta entre gobernadores kirchneristas que el Presidente les dijo a algunos que en los próximos cuatro años habrá que forjar y alimentar “el proyecto” para tener un poder decisivo en los próximos 12 o 16 años.
“Somos pocos dirigentes de peso, cuadros formados. Hay que asegurar la gobernabilidad y si es necesario reformar las constituciones. Hay que preparar al que venga”, los instruyó Kirchner en las tertulias del despacho presidencial de la Casa Rosada.
En el caso de Alperovich ya logró su reforma de la ley fundamental. No se contará el actual período como el primero en Tucumán, sino que ello ocurrirá a partir del próximo. De ese modo, podrá quedarse en el poder hasta 2015.
El jujeño Fellner va por su segundo mandato; tercero en realidad, si se computan los dos años en que completó el período de Carlos Ferraro, a quien reemplazó en 1998. Pero algún argumento intentará encontrar, por orden de Kirchner, para buscar otra reelección.
Rovira, en tanto, está complicado. Hasta ahora, su proyecto de reelección quedó trabado por falta de número en la Legislatura misionera, pero insistirá de aquí a unos meses, según acordó con el Presidente.
Kirchner quiere una masa de gobernadores totalmente leales, por cuanto no confía del todo en su suerte en otras provincias, tanto las que están en manos enemigas como los distritos grandes, como Santa Fe, Córdoba o Capital Federal.
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