KIRCHNER PIDIÓ "CONTROLAR LAS GÓNDOLAS"
Esta vez el presidente Néstor Kirchner acompañó sus advertencias a los empresarios con una medida de presión política más concreta: anunció la creación de una “liga de seguimiento de precios” que saldrá a las calles con la misión de impedir las remarcaciones excesivas de productos básicos.
“Escúchenme bien: controlen las góndolas para que cuando lleguen las Fiestas no tengamos que verlos ampliar la rentabilidad”, dijo Kirchner anoche en la Casa Rosada, ante un auditorio colmado de intendentes bonaerenses. Había más de cien.
Serán ellos los encargados de vigilar los supermercados en cada distrito, con el fin de descubrir eventuales violaciones de la ley de competencia, canalizar denuncias de pequeños comerciantes, negociar acuerdos sectoriales y publicar listas con las mejores ofertas, según figura en los convenios que firmaron con la Subsecretaría de Defensa del Consumidor.
Con esa jugada, Kirchner busca endurecer su posición ante los empresarios formadores de precios, a muchos de los cuales acusó de actuar como un monopolio. “Es fundamental que lo entiendan. ¡No se cartelicen!”, advirtió ayer, con un tono apenas más bajo que el empleado hace una semana, cuando denunció con nombre y apellido a los dueños de las mayores cadenas de hipermercados.
En ese sentido, amenazó con aplicar “sanciones severas” para casos de cartelización. “Señores empresarios, hoy es 30 de noviembre, falta poco para las Fiestas. No vacíen sus góndolas; no atenten contra el bolsillo del pueblo. Ganan bien, no están haciendo donaciones”.
Varias veces durante el discurso aclaró que el “seguimiento de precios” debe cumplirse “sin abusos, sin excesos y cuidando las formas”. No fue un comentario caprichoso: anteayer grupos de piqueteros oficialistas habían protestado frente a una sucursal de Coto y anunciado que empezarían una campaña de manifestaciones contra empresas del sector.
Kirchner deslizó una directiva: “Les pido a las organizaciones sociales que se canalice todo el esfuerzo a través de los municipios. Que se acerquen a los intendentes y trabajen con las instituciones. No queremos asustar a nadie”. Estaba en el salón Emilio Pérsico (MTD-Evita), uno de los dirigentes piqueteros que alentó manifestaciones similares a un boicot a los formadores de precios. Al salir, dijo que acompañaba la voluntad de Kirchner.
La arenga del Presidente apeló a un mayor compromiso por parte de los intendentes y de las organizaciones de defensa del consumidor: les pidió que agotaran las medidas políticas posibles para contener la inflación. Por otro carril, el Gobierno empezó a negociar acuerdos sectoriales de precios y analiza aplicar mayores retenciones a los productores que, por los beneficios de las exportaciones, remarquen en el mercado interno.
“Vamos a responder con toda la fuerza democrática”, insistió Kirchner. Y jugó con una frase histórica que dijo el penúltimo ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, en plena hiperinflación. “No vamos a cometer el error de dignas personas de otros tiempos, que les hablaron con el corazón y les llenaron de piedras la espalda”, dijo. El lamento de Pugliese refería a que los ejecutivos le habían respondido con el bolsillo.
PRESENCIA COMPLETA
Por si quedaban dudas de la importancia que da el Gobierno a la convocatoria a los intendentes, el Presidente llevó al acto a la designada jefa del Palacio de Hacienda, Felisa Miceli, y a los ministros Julio De Vido (Planificación), Alicia Kirchner (Desarrollo Social) y Aníbal Fernández (Interior), más el secretario legal y técnico, Carlos Zannini; el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, y el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá.
En el Salón Blanco se mezclaban intendentes y legisladores del oficialismo y de la oposición. Estaban, entre otros, los radicales Enrique García (Vicente López) y Daniel Katz (General Pueyrredón), los kirchneristas Mario Ishii (José C. Paz), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Julio Alak (La Plata) y Julio Pereyra (Florencio Varela) y los duhaldistas Juan José Mussi (Berazategui) y Hugo Curto (Tres de Febrero).
Antes de Kirchner, Solá había destacado que el plan no significaba volver a un control de precios tradicional. “Eso nunca funcionó”, dijo.
Una ovación de los dirigentes precedió el discurso de Kirchner. Después lo escucharon en máximo silencio, hasta que cerró con un gesto muy suyo. Levantó las palmas y las hizo girar: “Tengo las manos limpitas. No soy gerente de nadie”.
Este contenido no está abierto a comentarios

