KIRCHNER PIDIÓ LA COLABORACIÓN MILITAR
En días de evidente tensión entre el poder político y los militares por cuestiones relacionadas con los casos de violaciones a los derechos humanos, el presidente Néstor Kirchner fijó ayer su posición de que el reencuentro de los argentinos no puede llegar mediante “el silencio o la complicidad”.
“El mundo es espectador de lo que en este tema podamos hacer”, dijo Kirchner durante la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas, delante de los mandos castrenses.
En la comida, que realizó anoche en el Círculo de Oficiales de la Fuerza Aérea, el Gobierno eligió no patear el tablero. Se esperaba algún mensaje concreto sobre la controversia en derredor de posibles extradiciones a militares, situación que no se produjo.
El Presidente dio su visión político sin avanzar en las definiciones puntuales. “No podemos hacernos cargo de los momentos dolorosos de la historia reciente de nuestra patria sin contribuir a la verdad”, puntualizó.
Y agregó: “Debemos encontrar un punto de reencuentro que nos ayude a superar esta triste historia. Y no tenemos otros 20 años para hacerlo”.
La real expectativa que había despertado el discurso de Kirchner tiene que ver con el conocimiento de que sólo él sabe cuál será la decisión por tomar en el tema de las extradiciones. Los ministros que tratan el tema -José Pampuro (Defensa) y Rafael Bielsa (Cancillería)- así lo confirman.
Gestos mutuos
Pero anoche no fue momento de decisiones. Más bien, dio la impresión de buscarse algún tipo de acercamiento. Por el lado militar, no se invitó a hombres cuya presencia hubiera provocado algún resquemor oficial (de lo que se informa por separado). Desde el Gobierno, por medio de las palabras del Presidente, se intentó fijar la idea de que no hay un ataque hacia las instituciones militares.
“Hay que separar la paja del trigo. Cada uno debe hacerse cargo de lo que hizo”, enfatizó Kirchner. De todas maneras, ratificó que “combatir la impunidad es una manera de incrementar la calidad institucional”.
Nada dijo, sin embargo, sobre las bandas subversivas que asesinaron militares en la década del setenta.
Como forma de mostrar que no hay una política antimilitar en el Gobierno, los principales funcionarios asistieron a la comida y compartieron mesas con los uniformados. Allí estaban, entre otros, los ministros Roberto Lavagna (Economía), Gustavo Beliz (Justicia), Ginés González García (Salud), Julio De Vido (Planificación Federal), Daniel Filmus (Educación) y Aníbal Fernández (Interior). Esto es casi todo el gabinete nacional.
Compartieron la mesa presidencial el vicepresidente Daniel Scioli; el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño; el ministro Pampuro y los jefes de las fuerzas: el brigadier mayor Jorge Chevalier (Estado Mayor Conjunto), el brigadier Carlos Rohde (Fuerza Aérea), el vicealmirante Jorge Godoy (Armada) y el general de brigada Roberto Bendini (Ejército).
Producción militar
Antes de embarcarse en los lineamientos generales sobre las violaciones a los derechos humanos, el Presidente deslizó algunas consideraciones sobre lo que espera de las Fuerzas Armadas que lidera como comandante en jefe.
Hizo hincapié en la investigación tecnológica como forma de contribuir desde las fuerzas al desarrollo del país. Habló también de sumar a los militares en un proyecto productivo, tal como adelantó ayer LA NACION. Intenta que se destaquen en la construcción de buques, vehículos y radares, entre otros ítem.
En otro tramo de su alocución, Kirchner anunció que la Argentina mantendrá su participación en las misiones internacionales. “Participaremos de aquellas misiones que actúen bajo el mandato de la ONU”, indicó.
Además, se refirió a la necesidad de fortalecer los lazos de integración a partir de la cooperación militar entre los países del Mercosur.
Dijo también que la recuperación diplomática de las islas Malvinas será uno de los puntos importantes de su gestión. Y apuntó al espíritu de los ex combatientes como ejemplo para fortalecerse ante las adversidades.
Con este discurso, Kirchner evitó dar mayores pautas de lo que será su política de defensa. Aun así, el de anoche se transformó en los hechos en el primer contacto formal de Kirchner con la cúpula militar, ya que el sector castrense aún no había tenido una audiencia en la Casa Rosada.
La mayor aproximación al pensamiento presidencial puede encontrarse en una de sus frases: “La política de derechos humanos no tiene que ser interpretada como un ataque a las Fuerzas Armadas”.
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