KIRCHNER PIDIÓ PACIENCIA A LOS EMPRESARIOS
Fue una reunión con preguntas francas y claras. Ellos defendieron sus intereses y yo defendí los de los argentinos”. Resumió ayer a Clarín el presidente, Nestor Kirchner, tras su reunión con los directivos de compañías norteamericanas con intereses en la Argentina, agrupadas en el Consejo de las Américas.
Lo cierto es que Kirchner recibió al menos un puñado de preguntas duras, en especial referidos a su futura política de tarifas, la eventual revisión de los contratos de las privatizaciones, la ley de patentes, los impuestos y las retenciones que algunos de ellos consideran gravosas para sus inversiones en la Argentina.
Kirchner hizo su habitual mensaje acerca de su voluntad de convertir a la Argentina en un país predecible, “normal”, como suele decir. “Por varias circunstancias Argentina llegó a una situación lamentable. Se cayó en el default, se perdieron todas las normas de seguridad internas y externas y esto no fue casualidad. Aplicamos un sistema monetario que, a mi juicio tenía poco que ver con la realidad. El uno a uno fue una ilusión óptica de los gobiernos, de la sociedad argentina y del FMI”.
Kirchner les pidió “paciencia y tiempo” a los empresarios. “Ustedes ganaron mucho dinero, pero deben comprender que el país está pasando ahora por una situación muy difícil”, Para rememorar el encuentro, hubo una foto algo rígida del Presidente con el director honorario del organismo, el empresario David Rockefeller y su titular activo, Bill Rhodes, del Citicorp.
Más tarde, quien relató lo que había pasado fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. “El Presidente dejó claro que no tiene ninguna vocación de reestatizar las empresas de servicios, pero que la decisión de llevar adelante revisiones de contratos busca mejorar su transparencia”.
Kirchner había llegado caminando por Park Avenue al Council of the Americas, acompañado por su comitiva, pero con gesto adusto. Acababa de estar analizando en la residencia del embajador ante la ONU, Arnaldo Listre, cómo actuar frente al pedido de detención del juez federal Adolfo Canicoba Corral, contra 46 ex represores reclamados en España por el juez español Baltasar Garzón. La noticia fue un baldazo que le arruinó su último día en Nueva York, pues sin duda le puso presión para definir qué hará con el decreto de De la Rúa que frena las extradiciones de militares acusados por violaciones a los derechos humanos. (ver La situación…).
La cuestión y el mal humor que le provocó repercutió también en los semblantes de todos los funcionarios de su comitiva que llevaban caras que constrastaban claramente con las que mostraban el día anterior cuando salieron exultantes de la Casa Blanca. Ya no había bromas entre los miembros de la comitiva, ni deseos de hablar con periodistas.
Kirchner partió con el mismo mutismo rumbo al homenaje que ofreció a los muertos que dejó el atentado a las Torres Gemelas en Battery Park, en el sur de Manhattan donde quedó instalada la “esfera” de metal macizo que resistió la hecatombe del 11 de setiembre con sólo algunas magulladuras. Kirchner asistió junto a su esposa, la senadora Cristina de Kirchner, y el cónsul en Nueva York, Juan Carlos Vignaud, que había organizado toda la ceremonia e invitado a allegados y familiares de víctimas argentinas.
El Presidente había pedido ver el Ground Zero, el enorme agujero que quedó cuando se limpiaron los escombros de la tragedia. El lugar, limpio y semejante al foso de una gran obra en construcción es aun así, sobrecogedor (ver página 6).
Una travesía de película de acción lo llevó de nuevo hasta el centro de la isla para refrescarse en la residencia de Listre, de nuevo a salvo de las preguntas de la prensa, y poco después arribó al Consulado argentino donde recibió a una veintena de organizaciones judías para completar con ese gesto su reciente presencia en el acto de la AMIA y la apertura de archivos de fuerzas de seguridad sobre cuestiones de la causa. La reunión duró más de dos horas y media y el Presidente se llevó elogios por su decisión de abrir los archivos.
Asistieron al encuentro representantes de todas las organizaciones judías norteamericanas y argentinas más importantes. Entre otras estaban el American Israel Public Affairs Committe, el American Jewish Congress, la American Sephardi Federation, la AntiDifamation League, Bnai B’rith International, la Conference of Presidents of Mayor Jewish Organizations, la DAIA, el Congreso Judío Mundial y otras.
A la salida de la reunión, el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, dijo que ante las dudas con respecto a la actuación de la Justicia en las investigaciones, se va a reunir con integrantes de la comunidad judía para armar un equipo de abogados que lleve adelante un control de los hechos, y en caso de que no hayan sido correctamente investigadas se hará la denuncia ante el Consejo de la Magistratura.
No bien terminó, el Presidente adelantó su regreso dos horas para llegar hoy al país y sumar apenas nueve de estadía en Nueva York. Un lugar donde se quedó en los gestos y omitió las palabras.
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