KIRCHNER PIDIÓ PARAR LAS PELEAS Y APURAN LOS CAMBIOS EN CANCILLERÍA
Para evitar más costos políticos por el incidente con la médica cubana Hilda Molina, Kirchner pidió al canciller Bielsa que designe mañana mismo a los reemplazantes del jefe de Asesores de la Cancillería, Eduardo Valdés, y del embajador en Cuba, Raúl Taleb.
El principal candidato a ocupar el lugar de Valdés es Aníbal Gutiérrez, secretario privado, colaborador histórico y amigo de décadas de Bielsa.
Se descuenta que esta movida le dará más aire al vicecanciller Jorge Taiana, cuya gestión había sido opacada por el protagonismo que había adquirido Valdés.
Una versión que circuló anoche sostenía esta presunción: para el reemplazo del embajador Taleb se mencionó a Agustín Colombo, un colaborador de Taiana.
En el Gobierno, sin embargo, se habló de un embajador político, de estrecha relación con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. No trascendió su nombre.
Kirchner y Bielsa hablaron ayer por teléfono 10 minutos. El Presidente le ordenó que pararan las peleas que se desataron en la Cancillería a raíz del episodio Molina, la médica cubana que pidió refugio en la Embajada Argentina en La Habana. Molina reclama hace años a Fidel Castro que se le permita viajar a la Argentina para reencontrarse con su familia.
Taiana, que ayer interrumpió en Entre Ríos un tratamiento para adelgazar, había cuestionado la estrategia de Bielsa y Valdés en el caso en un contacto que mantuvo con Kirchner el miércoles, en la Cumbre de Cambio Climático. Ese cuestionamiento desató una dura interna entre el canciller y su segundo.
En una charla telefónica que Kirchner y Bielsa mantuvieron ayer por espacio de 10 minutos, el Presidente renovó su respaldo al canciller.
Necesitaba ese apoyo Bielsa, quien el miércoles recibió por intermedio de Fernández la primera amonestación de Kirchner. Y el jueves fue el propio Presidente, quien en Ouro Preto se quejó ante Bielsa por el traspié que significaba al Gobierno haberse involucrado en un incidente diplomático con Cuba.
Es cierto que hace ya meses la diplomacia venía ocupándose de este asunto y que realizó gestiones ante las autoridades cubanas para conseguir que Molina pudiera viajar a la Argentina para reunirse con su hijo Roberto Quiñones y conocer a sus nietos.
Valdés, asesor principal de Bielsa, tomó en sus manos la negociación con la Cancillería cubana. La estrategia planteada por Valdés avanzó hasta el punto que comprometió directamente al Presidente. La semana pasada, Kirchner le envió una carta a Fidel Castro en la que le pidió que permitiera viajar a la Argentina a la neurocirujana para pasar las Fiestas con su hijo y sus nietos.
Contra lo que se esperaba en Buenos Aires, Castro respondió que Quiñones viajara a La Habana para reunirse con su madre. Molina y su hijo rechazaron la invitación.
Enseguida el conflicto escaló, al punto que el jueves a las 6 de la mañana, la médica ingresó a la Embajada Argentina en Cuba después de amenazar con encadenarse a la puerta. Pronto corrió la versión de que estaba dispuesta a pedir asilo político.
Ante la reacción negativa del Gobierno argentino, Molina pasó a estar en condición de “huésped”. El embajador argentino en Honduras, Alfredo Forti, llegaba a la par a la isla para ponerse al frente de las negociaciones.
La médica finalmente abandonó la sede diplomática. Pero su hijo se quejaba desde Buenos Aires diciendo que el Gobierno argentino se “había bajado los pantalones”. No obstante Quiñones elogió ayer la posición del Gobierno, y mencionó la posibilidad de que el encuentro se produjera en un tercer país.
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