KIRCHNER PIDIÓ UNA FUERTE AUTOCRÍTICA
Un día después de haber puesto a prueba la nueva política de seguridad en la ciudad, Néstor Kirchner vivió un día festivo en la campiña bonaerense: el Presidente participó ayer del cumpleaños N° 139 de esta localidad agropecuaria, y sus funcionarios más cercanos hicieron un balance positivo de lo actuado anteayer para contener la protesta social.
El Presidente se mostró distendido y se dedicó de lleno a la actividad política: por segunda vez en la semana tuvo contundentes gestos conciliatorios para con el peronismo y volvió a cuestionar a los dirigentes opositores Elisa Carrió, de ARI, y Ricardo López Murphy, de Recrear, a estas alturas cada vez más lejos del diálogo con la Casa Rosada.
La contención de la protesta social no formó parte de su discurso ni siquiera de manera colateral. Sólo el ministro del Interior, Aníbal Fernández, que lo acompañó en la visita, lo retomó con esmero, y consideró que el camino adoptado en la materia dio sus primeros resultados.
“No sé si fue un éxito, pero lo que hay que reconocer es que nos propusimos llevar adelante un proyecto que se cumplió. El saldo es positivo”, dijo Fernández a La Nacion.
“Hay que seguir trabajando sobre un proceso con operativos criteriosos y con la suficiente cantidad de personal, sin armas, que permita disuadir para paralizar cualquier tipo de desmanes. Y no impedir que la gente se exprese, como no sucede en ningún lugar del mundo”, agregó.
“Paso a paso iremos consolidando las instituciones y encontrando un punto donde estas cosas no sucederán más, posibilitando que quienes tengan que hacer una manifestación puedan hacerla sin problemas”, completó Fernández.
Romance peronista
Lejos de esas cuestiones, el jefe del Estado se abocó en este apacible paraje a dejar en claro que está dispuesto a profundizar su romance con el PJ, y reiteró que no está en sus planes abrir el diálogo más allá de los contactos con la Unión Cívica Radical (UCR).
“Hay que trabajar por arriba de cualquier divisa partidaria. Hoy nos tiene que importar la Argentina, porque muchas veces los desencuentros partidarios nos trajeron dolor de cabeza y los acuerdos de dirigentes también”, reflexionó Kirchner, en alusión a su vínculo con el PJ.
Pero, acto seguido, agregó: “Los mismos que formaron parte de un gobierno que se escapó en un helicóptero de la Casa Rosada hoy nos quieren decir lo que hay que hacer con esta patria… dejen de hacerse los distraídos y hagan una fuerte autocrítica”. Hacía alusión directa a Carrió y a López Murphy.
“Esperan que fracasemos. Todos los días anuncian posturas apocalípticas diciendo que se viene el diluvio… ¿Qué diluvio? ¡Que demuestren grandeza!”, completó.
Fue entonces cuando hizo referencia a la negativa de abrir la comunicación con ambos dirigentes. “Estamos abiertos de par en par al diálogo, pero (ellos) no saben ni qué es lo que hay que hacer ni quieren que las cosas salgan bien”, subrayó.
“Me atacan porque durante muchos años el poder estuvo acostumbrado no a tener un presidente, sino un empleado de ellos. Conmigo no tienen retorno”, aseguró.
También participaron del acto los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido; de Defensa, José Pampuro, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
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