KIRCHNER POSTERGA AL DUHALDISMO Y CONGELA LAS NEGOCIACIONES
El Presidente Néstor Kirchner cavila por estas horas las dimensiones del escenario pos electoral que le aguarda después de octubre.
Y en ese contexto, no imagina una convivencia en las esferas del poder con el ex Presidente y actual Embajador del Mercosur Eduardo Duhalde.
Puertas adentro de la Rosada, hay un pensamiento presidencial compartido por su círculo más íntimo. No quiere pagarse el fuerte costo político que implicaría ante la sociedad aparecer sellando un acuerdo con el duhaldismo.
“Esa foto, jamás” se escuchó como metáfora de portazo a la gente del conurbano. Desde el campamento duhaldismo ya hay varias voces que claman por venganza mientras que otras aún buscan contemporizar, ya que confían en que si la retirada debe llegar, que sea de la forma más decorosa posible.
Kirchner también se cuidó de dejar en claro que no quiere pasar a la historia como otro presidente que protagonice un dudoso acuerdo. “No firmaré otro pacto de Olivos”, señaló en alusión al entendimiento al que llegaron en 1993 Menem y Alfonsín para la reforma de la Constitución que habilitó la reelección del riojano.
El Presidente le ha dado máxima prioridad a su proyecto partidario que lleva por nombre Frente para la Victoria y que aglutina voluntades tanto a la izquierda como a la derecha. Íntimamente cree que los dos partidos tradicionales cumplieron su ciclo y que la democracia precisa de una estructura similar a la Tercera Vía europea para oxigenarla.
La Tercera Vía es una propuesta que busca aunar conceptos liberales con otros más ligados a la socialdemocracia.
Lo cierto es que la política es el arte de lo imposible y de la simulación, y de aquí hacia la finalización de los plazos para presentar las listas de cara a octubre, todo puede suceder.
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