KIRCHNER PREVÉ IR AL TEDEUM EN LA CATEDRAL
Tras intensas negociaciones, que culminan en la Pascua, el presidente Néstor Kirchner eligió como política “no atacar más a la Iglesia”, según dicen sus allegados.
Está todo acordado para que asista al tedeum que oficiará el cardenal Jorge Bergoglio en la Catedral Metropolitana, el 25 de mayo próximo; de esa manera cerrará el conflicto entre la Casa Rosada y el Vaticano que empezó hace más de un año cuando el Presidente despojó de su cargo al obispo castrense Antonio Baseotto.
Si Kirchner no iba a la Catedral en el día de la Revolución de Mayo, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) iba a celebrar el tedeum de todos modos. “No quería discontinuar la tradición de esa ceremonia”, aseguraron en la Iglesia.
Desde ambos lados, prefirieron evitar ese escenario. El acercamiento se produjo como efecto de las negociaciones entre la cúpula de la CEA, por un lado, y el canciller Jorge Taiana; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, todos ellos con llegada a algunos obispos.
La homilía del arzobispo de Buenos Aires, que habitualmente es crítica de la clase política, había disgustado al Presidente el 25 de mayo de 2004. Por ese motivo, el año pasado decidió desairar a monseñor Bergoglio y, en cambio, concurrió al tedeum en Santiago del Estero.
Luego de eso, el diálogo permaneció cortado casi en forma absoluta. Tal como adelantó LA NACION el lunes último, el nuevo acercamiento deberá concluir en la Catedral porteña durante la conmemoración del 25 de Mayo.
Al salir de la ceremonia del tedeum, Kirchner encontrará quizás una Plaza de Mayo en la que a esa altura comenzarán a llegar miles de adherentes al acto de “La plaza del Sí”, convocado para ese día por la corriente oficialista Compromiso K en apoyo del Presidente.
Originalmente, Kirchner había planeado ir a Misiones para el 25 de mayo. El acuerdo con la Iglesia y otros motivos políticos lo hicieron cancelar ese viaje, indicaron las fuentes consultadas en la Casa Rosada.
También está en vías de solución el conflicto entre el Gobierno y el Vaticano por el caso Baseotto.
El obispo había criticado la política de salud reproductiva del ministro de Salud, Ginés González García, mediante una carta que, basada en un pasaje evangélico, indicaba: “Quien escandaliza a los niños más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de moler atada a su cuello”. Kirchner entendió que era una suerte de apología a los denominados “vuelos de la muerte” de la última dictadura militar.
Interpretó que Baseotto bendecía así a los militares acusados de violaciones a los derechos humanos durante el proceso.
Solución salomónica
Fue entonces cuando, por decreto, buscó apartar al obispo de su cargo, a lo que el Vaticano se negó por ser de su propia competencia la remoción de obispos. Eso coincidió con los últimos días de vida del papa Juan Pablo II.
Las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia quedaron así maltrechas y en un estado de completa frialdad. Incluso cuando Kirchner viajó al Vaticano para la asunción de Benedicto XVI, la frialdad con los obispos fue notable. Por ejemplo, el Presidente nunca se comunicó con Bergoglio después del cónclave en el que -según se publicó- el cardenal argentino estuvo entre los más votados en la carrera para suceder a Juan Pablo II.
Al no haber avances durante mucho tiempo, en la Iglesia temieron que Kirchner decidiera suprimir el vicariato castrense como parte de los anuncios del último 24 de marzo, cuando se cumplieron 30 años del golpe militar.
Pero eso no ocurrió, de modo que se interpretó en el Episcopado como una señal positiva desde la Casa Rosada.
Ahora, el incipiente acuerdo consistiría en que el gobierno de Kirchner y la Iglesia esperarán a que Baseotto cumpla 75 años, el 4 de abril de 2007. En ese momento alcanzará la edad de jubilación, y quedará como obispo emérito, con lo cual el obispado castrense pasaría a estar vacante.
Si eso se cumpliera, la Nunciatura elegiría una nueva terna de obispos, con acuerdo del Poder Ejecutivo, y el Vaticano escogería definitivamente a uno de ellos.
De ese modo, se cerraría el conflicto, por sus cauces naturales, sin medidas extremas y sin vencedores ni vencidos, añadieron fuentes de uno lado y otro.
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