KIRCHNER REABRIRÁ LA CAUSA DE LA “MASACRE DE TRELEW”
El presidente Néstor Kirchner se comprometió anoche ante familiares de los “presos políticos asesinados” en la llamada Masacre de Trelew a reabrir la causa penal sobre el hecho y a convertir la base naval donde ocurrieron los hechos en un “espacio para la memoria”.
Así lo informaron en la Casa de Gobierno los propios familiares luego de una audiencia que mantuvieron con Kirchner y de la que participó también el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Mariano Pujadas, Soledad Copello, Chela Lemas, Alicia Sanguinetti y Alicia Bonet, miembros de una comisión que impulsa la reivindicación de los muertos y sobrevivientes de la masacre, habían pedido por carta a Kirchner varias iniciativas para recordarlos.
Los cuatro puntos solicitados, y que hoy el jefe del Estado prometió acompañar, fueron: la inmediata reapertura de la causa penal y las causas conexas a la masacre, solicitar a la Armada un informe “integral y exhaustivo” sobre los responsables, transformar la hoy inactiva Base Almirante Zar de Trelew en un espacio para la memoria y erigir allí un monolito en recuerdo de los tres sobrevivientes.
Lo que luego se conoció como la “masacre de Trelew”, ocurrió en 1972 cuando era presidente el teniente general Alejandro Agustín Lanusse en el gobierno de facto llamado la Revolución Argentina.
Dirigentes de las agrupaciones Montoneros, Fuerzas Revolucionarias del Pueblo, (FAR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) coordinaron un operativo para liberar el 15 de agosto a varios de sus miembros detenidos en el Penal de Rawson.
Mientras los presos ocupaban el penal, un grupo externo secuestró un avión y lo dirigieron al aeropuerto de Trelew para trasladar a los fugados a Chile, sin embargo un error en los encargados de buscar transportes impidió que el operativo tuviera éxito total y mientras algunos lograron huir, un grupo quedó atrapado.
Los detenidos fueron llevados a la base militar Almirante Zar y en la madrugada del 22 de agosto fueron alineados en un pasillo y fusilados.
Allí murieron Ana María Villarreal, esposa de quien fue máxima autoridad del ERP, Mario Santucho, y Mariano Pujadas, José Mena, Rubén Bonet, Mario Delfino, Alfredo Kohon, Miguel Angel Pólit, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Susana Lesgart, Carlos Astudillo, Eduardo Capello, Alberto del Rey, Clarisa Lea Place y María Angélica Sabelli.
Se salvaron Alberto Camps, Ricardo Haidar y María Antonia Berger, desaparecidos luego durante la última dictadura militar.
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