KIRCHNER RECIBIÓ UN FUERTE RESPALDO DE RODRÍGUEZ ZAPATERO POR LA DEUDA
Compartieron el almuerzo y al terminar, José Luis Rodríguez Zapatero se comportó como un amigo leal y se detuvo apenas ante la prensa para expresar un apoyo consistente y necesitado.
“Estamos haciendo un apoyo explícito e implícito continuo para que Argentina tenga la mejor posibilidad en el FMI y tenemos una muy intensa confianza en que el presidente Kirchner va a llevar a la Argentina a un lugar adecuado y respondiendo a lo que se merece el pueblo”, dijo.
Con estas palabras, el presidente del gobierno español dejó el restaurante Sparks, a pocas cuadras de la ONU, donde se habían citado y despedido con un apretón de manos y “además con cariño”, como aclaró el español a los fotógrafos.
Luego siguió de largo sin entrometerse en otras cuestiones que pudieran opacar el mensaje.
La frase vino —claro— al dedillo luego del tono con el que el titular del FMI, Rodrigo Rato había hablado más temprano en el Consejo de las Américas.
En la comitiva argentina imperaba y domina todavía a estas horas un silencio blindado sobre esta cuestión por temor a iniciar una batalla verbal que no quieren precipitar por nada. Kirchner ha dejado sentir, sí, que confía en que el final está cerca y no desea arriesgar el acuerdo.
Otro dato que los funcionarios comentaban con fruición es el artículo aparecido en el diario británico Financial Times acerca de la pulseada que podría ganar Argentina si logra reestructurar satisfactoriamente su deuda con los bonistas.
En el almuerzo, Zapatero se refirió a sus diálogos recientes con Rato y aseguró que había transmitido las buenas impresiones que recogió su canciller Miguel Angel Moratinos en su paso por Buenos Aires. Sobre los dichos de Rato, los funcionarios apenas comentaban que en los tramos finales de negociación “nadie puede esperar concesiones”.
Pero no todo fueron zalamerías. Zapatero también puso sobre la mesa los reclamos de los empresarios españoles que trasmiten alarmas rojas por el proyecto de ley de regulación de privatizadas que el Gobierno envió al Congreso.
Cuentan que Kirchner se defendió diciendo que ese marco regulatorio no era ni más ni me nos que el que tiene cualquier estado moderno y repasó cada punto de la norma a la que, de todos modos, consideró “perfectible”. Luego le apuntó que hasta ahora solo las privatizaciones del gas y el agua se habían hecho por ley y todas las demás por decreto. Dicen que el español no lo sabía.
En cambio se jura y perjura que no se habló de tarifas “porque no es una cuestión que se trata a nivel de presidentes”.
En el capítulo político se disfrutó de la consonancia política. Se habló de la resolución de las turbulencias en Venezuela y Bolivia. El español preguntó a Kirchner acerca de fenómeno piquetero, quizás, porque ya comenzó a tener demostraciones por el estilo en el País Vasco.
Y no faltaron las referencias a conocidos comunes, como George Bush y José María Aznar aunque los comentarios específicos no se deslizaron ni en “off the record”. También la no participación de Gabriel García Marquez en el Congreso de la Lengua estuvo presente en las preguntas del español.
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